Blackstone alimenta el temor sobre la valoración del mercado privado

La limitación de los reembolsos de su fondo inmobiliario Breit muestra las primeras grietas del sector

Sede de Blackstone en Manhattan, Nueva York (EE UU).
Sede de Blackstone en Manhattan, Nueva York (EE UU). REUTERS

Los mercados privados empiezan a mostrar grietas. El gigante de las compras Black­stone está limitando los reem­bolsos de su fondo inmobiliario de 125.000 millones de dólares, ­Breit, después de que los inversores lo inundaran con peticiones para retirar su dinero. El anuncio simultáneo de la venta de algunas participaciones en casinos de Las Vegas ofrece poca seguridad.

Breit es un fondo de inversión inmobiliaria que no cotiza en Bolsa y forma parte del esfuerzo de Blackstone por atraer a los inversores particulares junto a los grandes gestores de fondos existentes. Los particulares tienden a ser menos estoicos que los goliats custodios de capital, acostumbrados a guardar el dinero durante años. Para tentar a los más pequeños, Breit permite retirar periódicamente hasta un 5% al trimestre. Las últimas peticiones superaron ese nivel, y en noviembre solo se satisfizo el 43%, según el Financial Times.

Se trata de un revés de fortuna para la empresa de private equity dirigida por Steve Schwarzman, cuyos ejecutivos se jactaban en octubre de haber satisfecho el 100% de los reembolsos desde su creación. En el fondo pueden ser temores impulsados por los mercados de Bolsa.

La lentitud de los propietarios privados a la hora de reevaluar el valor de los activos contrasta fuertemente con la caída del 14% del índice S&P 500 este año. Blackstone ha dicho que una combinación de mercados de Bolsa sobrevalorados y el rendimiento superior de sus propias participaciones explica la desconexión.

Sin embargo, el escepticismo sobre el sector inmobiliario es generalizado. Los REIT cotizados lo hicieron en noviembre con un descuento medio del 22% respecto al valor neto de sus activos, según S&P Global, lo que indica la desconfianza sobre las valoraciones de sus propiedades. En Breit, los inversores pueden expresar sus dudas haciendo caja cuando lo permite Blackstone, adelantándose a cualquier reducción –o, peor aún, a una crisis de liquidez que dificulte la salida más adelante.

Vender activos de forma rentable podría demostrar que las estimaciones de Blackstone se ajustan a la realidad. Para ello, el jueves reveló sus planes de vender su participación del 49,9% en los hoteles-casinos de Las Vegas MGM Grand y Mandalay Bay al propietario del otro 50,1%, Vici Properties.

Los acuerdos valoran los complejos en 5.500 millones de dólares y proporcionan a Blackstone 500 millones de beneficios en menos de tres años, sin contar los alquileres generados en ese tiempo.

Sin embargo, los casinos son una excepción, ya que son, junto con los terrenos agrícolas, los únicos segmentos inmobiliarios, de los 15 analizados por S&P, que cotizan con una prima sobre el valor de los activos. La discrepancia significa que la señal del mercado de que los reembolsos alcanzan el tope de Blackstone puede eclipsar la transacción, y se corre el riesgo de intensificar aún más los temores de rebaja y las demandas de retirada en un peligroso bucle de retroalimentación.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías