La caja negra de Blackstone, el producto estrella de los compradores de empresas

La compañía redujo sus activos de renta variable privada en un 0,3% este trimestre, mucho menos que la caída del mercado

La caja negra de Blackstone, el producto estrella de los compradores de empresas

En el caso de los activos privados, lo importante es lo que no se ve. Mientras los mercados públicos se desploman, Blackstone ha rebajado el valor de su cartera de capital riesgo corporativo apenas un 0,3%. Los clientes respondieron con 44.800 millones de dólares en nuevos fondos. Cuando las cosas se ponen difíciles, una caja negra de valoración es una ayuda para todo el mundo.

La rebaja de la compañía mejora el descenso del 5,3% del S&P 500 durante el trimestre, así como la caída del 4,6% del índice Refinitiv Private Equity Buyout, que se aproxima a la rentabilidad de los patrocinadores. Las empresas de capital riesgo tienen formas de justificar la diferencia. Pueden señalar que sus activos se están comportando mejor que los de sus pares, o destacar el flujo de caja para argumentar que los mercados públicos se equivocan con las valoraciones. La propia Blackstone tiene motivos para presumir de sus inversiones. Su jefe, Steve Schwarzman, dijo el jueves a los analistas que los ingresos de sus empresas habían aumentado un 17% respecto al año pasado.

Sin embargo, en los mercados públicos, eso no es ninguna garantía de valor. Las empresas de software de alto crecimiento de ingresos eran las niñas bonitas durante el auge de los mercados de valores. El índice BVP Nasdaq Emerging Cloud lleva una caída del 50% este año. Además, las empresas de capital riesgo tienen que afrontar pruebas de valoración.

Una de esas pruebas es el mercado secundario, en el que los inversores comercian con participaciones en fondos de compra. Su presidente, Jonathan Gray, considera que es un mercado muy problemático, ya que los vendedores “no ven con buenos ojos” que les rebajen la valoración de sus inversiones.

La otra prueba llega cuando venden un activo. Con las operaciones en declive y las valoraciones a la baja, la mejor opción quizá sea quedarse quieto: los réditos de las ventas de activos de capital riesgo de Blackstone cayeron un 72% respecto al año anterior.

Todo el mundo acaba enfrentándose a la realidad en algún momento. El fondo de dotación de la Universidad de Harvard ha advertido de que las valoraciones de los gestores privados aún no reflejan plenamente la realidad de la caída de los precios de los activos.

Así y todo, escapar de la volatilidad de la actual recesión es un atractivo clave para los activos privados. Los fondos de pensiones, que examinan la rentabilidad trimestre a trimestre, tienen menos motivos para temer que el fondo se desplome de repente. Incluso el titán de la renta variable pública BlackRock piensa que los fondos de pensiones deberían tener el 35% de sus tenencias en los mercados privados. La opacidad de los valores puede beneficiar a Blackstone y empresas similares, pero si los inversores tampoco se quejan será por algo.