Hay fuertes razones estratégicas para apoyar la unión de Air Europa e Iberia

A solo cuatro meses de que venza el año de exclusividad que tiene Iberia para negociar la adquisición de Air Europa, en lo que constituye el segundo intento de cerrar la integración de la aerolínea de Globalia en IAG, las negociaciones entre ambas compañías afrontan tensiones por el precio de la operación. El propietario de Air Europa, José Hidalgo, mantiene que su aerolínea ofrece ahora un valor sustancialmente mayor que durante la fase más oscura de la pandemia, por lo que considera insuficiente la última tasación sobre la compañía: 500 millones de euros por el capital más una deuda financiera de más de 600 millones, que sirvió de escudo frente al hundimiento de la actividad en 2020. Una valoración que ambas compañías aceptaron hace meses y que Iberia sigue defendiendo ahora como su mejor oferta.

La reconsideración del precio por parte de los Hidalgo, todavía no manifestada en la mesa de negociación, parte de las cifras de negocio con las que Air Europa prevé cerrar 2022: un facturación de 1.200 millones de euros y un ebitda de 160 millones, ambos en el segundo semestre, lo que situaría el balance anual cerca del equilibrio económico y en contraste con las pérdidas de 830 millones acumuladas entre 2020 y 2021. La compañía no prevé refinanciarse ante la amplitud de los plazos de amortización de la deuda millonaria que contrajo para hacer frente a la la pandemia, integrada por el rescate por parte de la Sepi y los fondos aportados por la banca comercial con aval del ICO. Ese cómodo horizonte financiero puede ser la carta que la aerolínea juegue para dilatar la venta, en previsión de un 2023 cuyo desempeño mejore aún más los números del negocio y aumente su valor. La Sepi no parece dispuesta, sin embargo, a seguir aportando dinero y facilitando con su financiación que la negociación se enquiste o que puedan entrar competidores en escena interesados en la compra, lo cual constituye una decisión coherente con la naturaleza fuertemente estratégica de la compañía.

La compra de Air Europa por parte de Iberia ofrece ventajas objetivas no solo para el negocio de ambas aerolíneas, sino también para España, porque fortalecerá el hub de Madrid-Barajas y recortará distancia con los hubs del norte de Europa, especialmente en lo que se refiere al tráfico hacia Asia. La aerolínea resultante será un jugador nacional con más músculo y mayor capacidad para competir en otras rutas internacionales frente a la actual concentración de ambas en Latinoamérica. Ello beneficiará las relaciones comerciales del país, lo que constituye razón suficiente para que el Gobierno apoye implícita o explícitamente una operación clave para la competitividad de la economía española.