La inclusión, en el centro de la economía circular

En un contexto laboral complicado para muchos negocios y trabajadores, existen organizaciones y empresas en España que, además de reconvertir los residuos en materias primas, fomentan la inclusión social al contratar y formar a personas con discapacidad y a jóvenes en situación de vulnerabilidad

La inclusión, en el centro de la economía circular

El 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Este año el tema propuesto por Naciones Unidas es "Liderazgo y participación de las personas con discapacidad en la construcción de un mundo pos-Covid inclusivo, accesible y sostenible". Entidades o centros especiales como los siguientes buscan que su modelo de economía circular sume a todos los grupos sociales para lograr una transformación medioambiental más inclusiva.

Daniel-Aníbal García, secretario de Finanzas de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe), alerta de la importancia de no dejar a nadie fuera de este nuevo modelo productivo. “Hay que incorporar a estos colectivos desde el principio. Si no estamos presentes en esta nueva economía, la brecha existente entre las personas con discapacidad y el resto se va a ampliar”, asegura. “A las personas con discapacidad se las encasilla en actividades de poco valor añadido, que no dejan de ser productivas y muy dignas, pero hay que pensar que pueden ocupar cualquier puesto en una empresa, desde el dueño para abajo”.

Fundación Repsol e Ilunion, personas con discapacidad y colectivos vulnerables. Componentes en apariencia inservibles encuentran una segunda vida

Un operario trabajando en Recycling4all.
Un operario trabajando en Recycling4all.

Fundación Repsol e Ilunion han creado la empresa Recycling4all para gestionar a gran escala los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). De su tratamiento se extraen materiales como el hierro, el cobre, el aluminio y las tierras raras para que puedan volver a utilizarse en otros dispositivos. Están trabajando, además, para extender su actividad al reciclaje de placas y paneles solares fotovoltaicos.

Se puede llevar cualquier aparato de pequeñas dimensiones a tiendas de venta de electrodomésticos o también depositar cualquier tipo de RAEE, grande o pequeño, en un punto limpio. Recycling4all no solo impulsa la economía circular, sino que promueve la inclusión laboral, al generar oportunidades de empleo para 111 personas con discapacidad, el 66% de su plantilla. Cuentan con 12 centros, de los cuales dos de ellos son plantas de tratamiento de residuos, que se ubican en Campo Real (Madrid) y en La Bañeza (León). Esta última da trabajo a 60 personas con discapacidad (el 87% de la plantilla) en un entorno rural, donde este colectivo tiene más dificultades de encontrar empleo.

Pedro Antonio Martín, director general de Ilunion Reciclados, destaca que en Recycling4all cuentan con una unidad de apoyo para acompañar a los trabajadores en todo momento y evaluar si se necesitan adaptaciones en los puestos de trabajo. Asimismo, señala que la accesibilidad y una base formativa resultan fundamentales para que las personas con discapacidad no se queden atrás con la llegada de la imparable digitalización.

 

Trameve, personas con discapacidad física. Un recambio para que la pieza no tenga que venir de Alemania

Trabajador en las instalaciones de Trameve.
Trabajador en las instalaciones de Trameve.

En los Centros Especiales de Empleo (CEE) al menos un 70% de su plantilla está conformada por personas con discapacidad. El objetivo es proporcionar un empleo productivo, remunerado y adaptado a las características de estos trabajadores, para finalmente facilitar la integración laboral de estos colectivos vulnerables en el mercado de trabajo ordinario, en oposición al protegido, el de los CEE

En Santiago de Compostela, un desguace de coches está innovando y cambiando el modelo de gestión de desechos de autopartes. Su vanguardismo, sin embargo, no radica en la tecnología. Su modelo de negocio es otro. Trameve es el nombre de este Centro Especial de Empleo (CEE), que alista en su plantilla a personas con discapacidad y transforma desechos como el aceite del motor o los líquidos de freno de forma responsable. Ubicado en un extremo del polígono industrial del Tambre, esta empresa lleva 30 años en un negocio tradicional que hoy ya tiene un nombre propio: economía circular inclusiva.

El centro, que emplea a 15 personas con discapacidad, cuenta con 100.000 recambios clasificados y anunciados en su web. Luis Penido, gerente de la compañía, señala las capacitaciones que se han impartido en el desguace. “Nos subimos al carro de la digitalización y preparamos a los trabajadores para ello”, señala. El desarrollo de la informática y el comercio electrónico les llevó a vender en Reino Unido, Francia, Portugal o Marruecos. “Ahora estamos dando formación en el manejo de las baterías de los coches eléctricos”, detalla.

Víctor Sangiao, que trabaja como administrativo en Trameve, sufrió la amputación de la pierna a la altura del fémur hace 21 años. Ahora gestiona alguna de las 11.500 ventas que se realizan al año. Completó un curso de mecánica que le valió para incorporarse al desguace hace 15 años. “Siempre me ha gustado la automoción. Mi idea inicial no era trabajar en administración, pero con el tiempo me he adaptado muy bien. Lo importante era entrar en el mercado laboral”. Este pontevedrés gestiona las bajas de los vehículos que van a desguazarse para aprovechar algunas de las partes todavía en buen estado y convertirlas en recambios.

 

Fundación Rubricatus, personas con discapacidad intelectual. Una forma más incluyente de organizar eventos

Bolsa realizada en la Fundación Rubricats.
Bolsa realizada en la Fundación Rubricats.

La propuesta de Fundación Rubricatus, localizada en el Prat de Llobregat (Barcelona), lleva el modelo de economía circular inclusiva a otro nivel. No solo convierte telas sobrantes cedidas por una multinacional en tote bags (bolsas resistentes con asas largas y sin cierre superior) y los auriculares de usar y tirar en lanyards (cordón con el que se cuelgan las identificaciones de los asistentes a ferias o eventos de empresa), también da trabajo a 145 empleados, de los que 95 tienen discapacidad intelectual. Igualmente, gestionan un cátering y aportan empleados para el ropero y la entrega de acreditaciones en los eventos. Ofrecen formación en corte, confección y patronaje para convertir retales en productos terminados, para transformar las convenciones de empresa en eventos sostenibles.

“Los residuos generan oportunidades. Son un nutriente, una materia prima”, cuenta Raúl Punzano, técnico industrial y encargado de vigilar los procesos y de poner en marcha nuevas iniciativas. “Alquilamos los lanyards que hemos fabricado con los auriculares usados”, explica Punzano, lo que implica reutilizar materiales y reducir los residuos, conforme al principio de las erres de la sostenibilidad. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico incluyó la iniciativa de los lanyards reutilizables dentro de una lista de 42 buenas prácticas de economía circular.

ReutilizaK, jóvenes en riesgo de exclusión social. Reacondicionar la tecnología y ponerla de nuevo en circulación

Equipos donados a ReutilizaK.
Equipos donados a ReutilizaK.

ReutilizaK es una iniciativa que ha puesto el énfasis en la formación de grupos excluidos. Jóvenes que abandonaron los estudios y migrantes recién llegados a España reciben una preparación en el reacondicionamiento de ordenadores. Los centros de aprendizaje y circularidad de residuos se encuentran en dos barrios de Madrid, y son gestionados por la asociación La Kalle. Grandes empresas donan los equipos viejos a esta organización, que les aumenta la memoria y cambia la batería para venderlos a un precio bajo a familias con pocos recursos y a ONG.

Juan Flores, coordinador ReutilizaK, explica que estos ordenadores, que estaban destinados al punto limpio, son herramientas en la formación y empleo para “jóvenes descolgados del sistema educativo y migrantes con dificultades de idioma que acaban de aterrizar”. La asociación se formó hace 35 años y opera desde Vallecas y Villaverde. Cuenta con dos jóvenes contratados en el área de acondicionamiento de equipos, ayudados por otros estudiantes en prácticas que han completado la formación. Esta iniciativa busca potenciar sus habilidades sociales, reactivar su motivación y enseñarles nuevas aptitudes en el ámbito laboral para incorporarse a la transformación de los procesos tecnológicos del mañana.

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