VIII Jornadas de Planes de Pensiones

El BCE alerta sobre la necesidad de modelizar mejor los riesgos por la subida de tipos y la crisis del clima

El Banco Central Europeo (BCE) considera que el alza de los tipos de interés que está acometiendo no es negativa en sí para el sistema financiero, pero, sin embargo, ha advertido hoy que no hay que subestimar las dificultades ni ser complacientes con el sistema de medición de riesgos.

Este ha sido el claro mensaje al mundo financiero que ha querido lanzar hoy el miembro del Consejo de Supervisión del BCE, Edouard Fernández-Bollo durante su participación en las VIII Jornadas de Pensiones organizadas por Cinco Días e Ibercaja bajo el título Valores del presente para un mejor futuro: sostenibilidad y rentabilidad en el mundo que viene. “Hemos visto que los modelos macroeconómicos y los de gestión de las entidades subestimaban la medición del riesgo. No están bien adaptados a la situación actual porque modelizan un modelo con tipos de interés bajos como los que ha habido en los últimos diez años”, ha señalado Fernández-Bollo. Es más, ha precisado que “incluso para calcular el ritmo del alza no hay una modelización suficientemente robusta del impacto de una subida rápida de los tipos”.

En este punto, el supervisor ha puesto como ejemplo de la necesidad de una buena evaluación de los riesgos el test de resistencia elaborado por el BCE en septiembre según el cual un alza de 200 puntos básicos combinada por una ligera recesión del 1% “no sería desfavorable para las entidades financieras”. Bien es cierto que reducirían levemente sus indicadores de solvencia –ha explicado-- pero se compensaría con el aumento de ingresos de los nuevos créditos y por el diferencial de crédito entre los activos y pasivos. Pero, dicho esto, Fernández-Bollo ha alertado de que “este escenario era el adverso en el test que hizo el BCE en septiembre y a fecha de hoy es ya el escenario central, por lo que hay que reconstruir de nuevo el escenario adverso”.

Ante esto, este miembro del BCE ha dicho: “No estamos seguros que la función de reacción (de las entidades financieras) vaya a ser la adecuada a un accidente que puede producirse, aunque no tiene que haberlo necesariamente”.

Así, insistió en que “una subida muy rápida de los intereses puede provocar accidentes” en la economía. Y en este punto citó lo ocurrido recientemente en el Reino Unido donde muchos fondos de pensiones, que tenían contratados una especie de seguros para hacer frente a la posible depreciación de los bonos, se vieron obligados a aumentar los colaterales para mantener los seguros y de ahí la intervención del Banco de Inglaterra. En este caso la falta de una buena evaluación del riesgo “podría haber puesto en entredicho un mercado de 1,4 billones de euros como es el de la deuda pública inglesa”.

Junto a esta petición para calibrar los riesgos financieros, este miembro del organismo supervisor aseguró que el BCE está trabajando con las entidades financieras europeas para que incorporen el riesgo climático en sus estrategias del medio y largo plazo y en sus mecanismos de gestión. Si bien, al igual que con la modelización del riesgo por la subida de tipos, Fernández-Bollo, ha considerado que, aunque las entidades “se lo están tomando en serio y están intentando construir sistemas internos de protección ante los riesgos climáticos (…) todavía la medición del riesgo climático es muy poco sofisticada y por tanto la estrategia no está suficientemente operativa. Hay un trabajo enorme que hacer”.

En este sentido, ha añadido que “desde el BCE estamos empujando a los bancos para que en un plazo de dos años, hasta 2024, realicen acciones para que se pueda decir que, a partir de entonces, tengan un modelo de gestión de riesgos climáticos creíble”.

Además, puso una última tarea a los bancos: "la mejora de captación de riesgos debe acompañarse de una mejora cualitativa del acompañamiento del cliente porque va a ser cada vez más un elemento esencial de la reputación y eso es algo fundamental para las entidades financieeras. Es la condición absoluta de la aceptabilidad social". Por eso, ha añadido que "es importante que en la evolución a una mayor sostenibilidad las entidades incoroporen esa mejora de acompañamiento del cliente".

En cuanto al clima económico, apuntó que Europa “atraviesa una situación muy delicada a mitad de camino, saliendo de una crisis y entrando en otra”. Según reconoció, la salida de la crisis del Covid se hizo “con el uso de muchas herramientas de política económica y monetaria y con la colaboración de las entidades financieras (...). Pero ahora hay una incertidumbre muy grande y el mundo financiero debe adaptar su gestión”.

Y apuntó que el papel de la supervisión financiera para “atravesar esa incertidumbre” consiste en normalizar la política monetaria y pedir a los Estados que reconstruyan su capacidad fiscal, “porque el sostenimiento de la economía no se puede mantener indefinidamente”, concluyó.

 

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