Abengoa elige a Urbas para rescatar las filiales con sus activos más valiosos

La compañía se impone a las pujas de Técnicas Reunidas, Ultramar, Terramar y Sinclair Capital

Una de las torres de una planta solar de Abengoa.
Una de las torres de una planta solar de Abengoa.

Urbas rescatará Abengoa. El consejo de la ingeniería andaluza eligió ayer la oferta de este grupo español como la encargada de rescatar a la treintena de filiales que entraron en preconcurso en junio. Salvará de la quema a casi 3.000 empleos.

La puja de Urbas, que es proveedor de Abengoa, se perfilaba como la favorita desde el inicio del proceso, por tratarse de la que abarca a un perímetro más amplio, casi la totalidad del grupo, y la que contaba con un plan industrial sobre la mesa para garantizar la viabilidad de la mayor parte de los empleos. Se ha impuesto a las pujas de Técnicas Reunidas, que abarcaba sólo el negocio fotovoltaico, Sinclair Capital, Ultramar y Terramar. Sobre estos últimos tres inversores pesaba su carácter puramente financiero, puesto que se trata de fondos especulativos. Todos ellos ya habían intentado quedarse con el grupo en el pasado, aunque sin éxito.

El consejo de Abengoa ha tomado esta decisión en una reunión celebrada en la tarde de ayer. Y lo hace sobre la bocina, puesto que el domingo expiraban los cuatro meses del preconcurso de acreedores que solicitó en junio después de que la SEPI rechazase rescatar a la compañía. En caso de no haber fumata blanca, esta treintena de filiales, que abarcan sus activos más valiosos, estarían abocadas a la liquidación.

La idea de la compañía es presentar el mismo lunes al juez la solicitud de que la empresa entre en concurso de acreedores y, al mismo tiempo, la propuesta de Urbas para rescatarla y sacarla del concurso. A partir de esa fecha se abre un plazo de 15 días en el que otros inversores pueden recurrir la decisión y presentar una contraoferta. Y después tres días más para hacer las últimas pujas. No se descarta que alguno de los interesados trate de reengancharse.

Este es el último intento de salvar a Abengoa, en una crisis permanente desde 2014. El Covid-19 le dio la puntilla y tras fracasar un intento de rescate de los acreedores –que pasaba por transferir todos sus activos a una filial, Abenewco 1, controlada por ellos–, por la negativa de la Junta de Andalucía de apoyar la operación, se encomendó a la petición de rescate a la SEPI, que era la condición para que Terramar inyectase 200 millones.

Tras el rechazo del ente público, la compañía decidió solicitar el preconcurso para estas 27 filiales, con el objetivo de blindar sus activos más valiosos de posibles ejecuciones por los acreedores y ganar tiempo para buscar una solución. Caso distinto ha sido el de la matriz, Abengoa SA, que vacía de activos productivos lleva en liquidación desde verano.

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