Cuentas trimestales

Repsol logra un beneficio de 3.222 millones, un 66% más, por la fuerte escalada del crudo

Acuerda aumentar el dividendo en efectivo un 11%, hasta los 0,70 euros por acción y adelanta la recompra de acciones

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.

La evolución del negocio internacional ha permitido a Repsol compensar parcialmente las pérdidas de los ejercicios de 2019 y 2020, superiores a los 7.100 millones de euros, derivadas de los ajustes de activos y de los efectos de la pandemia. Así, entre enero y septiembre la compañía obtuvo un resultado neto de 3.222 millones de euros, un 66% más que los 1.939 millones que obtuvo en el mismo periodo de 2021. El beneficio neto ajustado alcanzó los 4.564 millones de euros, de los que casi un 60% provino del área internacional, principalmente del área de exploración y producción (upstream). Un resultado derivado de unos precios del crudo disparados que, aunque con gran volatilidad, en la media del periodo se incrementó un 55%, en el caso del Brent.

Repsol ha aprovechado la fuerte generación de caja para adelantar sus objetivos de pago de dividendo, recompra y amortización de acciones, recortar de manera sustancial la deuda y firmar un nuevo convenio salarial. Ante un futuro incierto por las medidas de transición energética, la compañía ha querido poner orden en casa.

Con los acuerdos para dar entrada a socios estratégicos en sus negocios de upstream y renovables, Repsol ha conseguido adelantar el cumplimiento de objetivos clave de su plan estratégico 2021-2025, basado en la aceleración de la transición energética. De esta manera, ha propuesto elevar el dividendo en efectivo en un 11%, hasta los 0,70 euros brutos por acción en 2023, con lo que adelanta el objetivo de retribución previsto para 2024. En 2022 el dividendo ha sido de 0,63 euros. La compañía aumentará hasta 0,35 euros brutos por acción la retribución en efectivo que se distribuirá a los accionistas el próximo mes de enero, al tiempo que el consejo de administración propondrá a la junta ordinaria el pago complementario de otros 0,35 euros brutos, retribución que tradicionalmente se abona en mayo. Con 0,70 euros, la rentabilidad por dividendo superará el 5%, a precios actuales.

Las cuentas han sido bien recibidas por el mercado. La energética marcó una subida del 4% en los primeros compases de negociación; además del alza del dividendo, las cuentas han superado las previsiones de los analistas en términos de resultado de explotación. El Ebitda ha sido de 3.610 millones sobre unas estimaciones de 3.360 millones.

Anticipa tres años el plan de recompra y amortización de acciones

Asimismo, Repsol anticipará en tres años su objetivo de recompra y amortización de acciones, para alcanzar este año los 200 millones de títulos amortizados fijados para todo el periodo 2021-2025. Para ello, pondrá en marcha un nuevo programa de recompra que le permitirá amortizar los 50 millones de acciones que quedan para lograr este objetivo plurianual. Además, según ha adelantado el consejero delgado, Josu Jon Imaz, en una conferencia con analistas, la compañía podría proceder a una recompra de otros seis millones de acciones entre 2023 y 2024.

La fuerte generación de caja operativa ha permitido a la compañía realizar una importante reducción de la deuda neta, que cerró septiembre en 2.181 millones de euros, con un descenso 3.581 millones de euros en el año. Por su parte, la liquidez se incrementó hasta los12.426 millones de euros, suficiente para cubrir 4,81veces los vencimientos a corto plazo.

La compañía ha destinado más de 2.000 millones de euros a incrementar sus inventarios y a mantener “los significativos descuentos a sus clientes”, que se han beneficiado desde marzo ahorros de más de 300 millones de euros. Por otro lado, en el último trimestre, la compañía consensuó con los representantes de los trabajadores el Acuerdo Marco, que estará vigente hasta finales de 2024, que incluye “aumentos salariales y nuevas fórmulas de teletrabajo.

Repsol invirtió hasta septiembre 2.397 millones de euros, un 47% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior.

El precio del Brent subió una media del 55% entre enero y septiembre

Según indica la compañía en un comunicado, en el área de upstream, las medidas de eficiencia y el foco en el valor del portafolio de activos de crudo y gas que se implantaron en un entorno de precios muy bajos, "han sido fundamentales para aprovechar toda la rentabilidad del actual ciclo". Este negocio, obtuvo un resultado de 2.431 millones, y se destinaron más de 2.000 millones de euros a incrementar sus inventarios, para garantizar el suministro en España

Los precios del Brent aumentaron un 55% en el periodo, con una media de 105,5 dólares por barril, aunque desde los máximos del mes de marzo acumuló un retroceso en su cotización superior al 30%. El gas Henry Hub alcanzó los 6,8 dólares por MBtu de media, un 112% más de lo registrado hasta septiembre de 2021.

La tensión en el escenario internacional de precios llevó a Repsol a poner en marcha en marzo (anticipándose a la bonificación aprobada ya en abril por el Gobierno) medidas para aliviar el esfuerzo económico de los consumidores. Desde entonces viene aplicando significativos descuentos en la venta de carburantes en sus estaciones de servicio en España, que se han traducido en los citados 300 millones de ahorros, que han ido contra el resultado neto del área Comercial y Renovales (373 millones). Repsol suma ya 1,5 millones de clientes en este negocio.

En el negocio industrial logró un resultado de 2.031 millones de euros. Según la compañía, las inversiones en sus refinerías, que ronda una media de 1.000 millones anuales dese 2008, le ha permitido aumentar y optimizar la utilización de sus activos para responder a las tensiones en el mercado internacional de combustibles derivadas de la guerra de Ucrania. Esto, indica la compañía, da una ventaja competitiva a España y le garantiza el suministro en el actual entorno (la capacidad de refino en Europa ha caído un 10% en una década)..

Pese a la evolución positiva del negocio de refino, Repsol decidió provisionar por deterioro del valor contable de sus refinerías, cuya rentabilidad y competitividad a largo plazo se habrían resentido de no corregirse aspectos como la inseguridad del entorno de negocio y la presión regulatoria y fiscal en Europa. Estas provisiones suponen la mayor parte de los resultados específicos del periodo enero-septiembre, que se situaron en -2.086 millones de euros. La volatilidad quedó patente en el margen de refino, que estuvo hundido todo el año pasado y en los primeros meses del año en curso por el descenso de la demanda de carburantes. Esta situación se revertió en el segundo trimestre, con fuertes subidas que lo llevaron hasta los 23,3 dólares por barril, pero entre julio y septiembre se produjo un nuevo descenso, hasta 12,7 dólares por barril, debido a factores como el alza de los costes energéticos.

Por su parte, el negocio de Química perdió 612 millones de euros por un entorno a la baja, con demanda y márgenes en caída y afectado por la subida de los costes energéticos.

Imaz dice que el impuesto a las energéticas mermará las inversiones

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, aseguró ayer en una conferencia de analistas para la presentación de unos resultados históricos, que el gravamen que el Gobierno quiere aplicar a los ingresos de las energéticas "podría mermar nuestra capacidad para invertir". El CEO de Repsol fue más comedido que el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, que el día anterior vaticinó una batalla judicial contra esta decisión.

El Gobierno basa la medida en el Reglamento de intervención de emergencia por la crisis energética que la Comisión Europea aprobó en sepiembre y con el objetivo de que los combustibles fósiles contribuyan solidariamente a paliar la situación. Sin embargo, no establece que el gravamen recaiga sobre los ingresos, como incluye la norma en trámite parlamentario (los nuevos impuestos deben incluirse en una ley, no valen los reales decretos ley) sino sobre los beneficios de las empresas: concretamente, un tipo del 33% a la desviación de más del 20% en promedio de los últimos cuatro años. En paralelo, el Gobierno incluye otro gravamen a la banca, y está pendiente de un dictamen del BCE sobre la propuesta en marcha.

En su intervención, Imaz dijo también que el diesel está sustituyendo al gas natural para calentar y, en algunas partes del mundo, para generar electricidad.

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