La crisis ensombrece el 25º aniversario del Guggenheim

Reúne más de un centenar de obras en la que lleva invertidos unos 115 millones

Confía en seguir ampliando el fondo de obras con la ayuda del Gobierno Vasco y la Diputación de Vizcaya

El Museo Guggenheim Bilbao presenta ‘SeccionesIntersecciones. 25 años de la colección del Museo’.
El Museo Guggenheim Bilbao presenta ‘Secciones/Intersecciones. 25 años de la colección del Museo’. EFE

Ya nadie cuestiona la existencia del Museo Guggenheim de Bilbao. Han pasado 25 años desde aquel 18 de octubre de 1997, cuando en un ambiente crispado por la desaparición de los altos hornos, con una gran crisis económica, una elevada tasa de desempleo, con manifestantes en la calle con pancartas de protesta "Menos cultura y más empleo", el imponente edificio de titanio, concebido por el arquitecto Frank Gehry (Toronto, Canadá, 1929) -presente en la cena de gala de celebración del cuarto de siglo el pasado lunes, a la que asistieron 450 personas, y que fue servida por los cocineros que llevan restauración del museo, Andoni Luis Aduriz (Mugaritz) y Josean Alija (Nerua), y por el alavés Diego Guerrero (DSTAgE) abría sus puertas. Una ciudad en blanco y negro a la que se le puso color. Las cifras lo avalan: en este periodo se han montado 215 exposiciones, se han mostrado más de 18.000 obras de arte, con 24.710.000 visitantes, con una media de un millón por año, su funcionamiento ha dejado en el País Vasco 6.516 millones y ha generado un PIB de 5.884 millones.

Este camino lo recordaba este martes Juan Ignacio Vidarte, que lleva esos mismos años de director y 31 defendiendo este proyecto. “Ha cambiado la ciudad, ha sido el catalizador del cambio, un dinamizador que ha generado efectos diversos, tanto positivos como negativos”. Dentro del primer grupo, señaló que la el proyecto “se ha entendido en su complejidad, de una manera coherente, ya que se entiende lo que subyace y no es solo una idea, sino una conjunción importante de arquitectura y de contenido, con un modelo de gestión contenido”, explicó. En cuanto a los efectos efectos negativos, asegura que se trata de “cuando el caso del Museo no se ha entendido y se pensaba que se trataba de crear una institución sin tener en cuenta su sostenibilidad o el uso del edificio”, añadió Vidarte, durante la presentación de la exposición Secciones / Intersecciones. 25 años de la colección del Museo Guggenheim Bilbao, que cuenta con el patrocinio de BBK (entidad que facilitará el acceso gratuito a la muestra a todos los ciudadanos del territorio vasco) y que se exhibe hasta el 22 de enero.

Un conjunto de unas 145 obras propias y unas 175 con piezas catalogadas como préstamos a largo plazo. Del primer grupo se exhiben 110 piezas, y del segundo se exponen 20 -entre ellas, una magnífica pieza inmersiva, Infinity Mirrored Room, de la artista japonesa Yayoi Kusama, de 93 años, que podría llegar a formar parte de la colección del museo, dado que, en palabras de la curator Lucia Agirre, “está en la órbita de los artistas que nos interesan para la colección-.

A lo largo es estos años, el museo ha ido haciéndose con un importante fondo de obras de arte contemporáneo, donde el peso cualitativo ha primado más que el cuantitativo, recalcó Vidarte. El presupuesto ha variado a lo largo de los años y ha tenido que sortear diferentes crisis económicas, sobre todo la de 2009, cuando el peso de la inversión por parte de las instituciones que financian la compra, como son el Gobierno Vasco y la Diputación de VIzcaya, a partes iguales, han dilatado la inversión. En este sentido, detalló que la situación en estos momentos es preocupante, dado que los nubarrones están ahí, pero confía en que la situación de parálisis, acrecentada por la pandemia, no se convierta en algo perpetuo y que, por ejemplo, como ocurrió en la anterior crisis, la ausencia de recursos económicos no se dilate en el tiempo. “La voluntad es recuperar esa dinámica para seguir ampliando la colección, que es el alma del museo y esperamos que siga creciendo en el futuro. Tenemos obras en la lista de deseos”, apuntó Vidarte, que explicó a los medios de comunicación, sí rehuir pregunta alguna, la política de compra de arte de la pinacoteca, en la que se trabaja a tres o cuatro años vista.

Desde 1996 se ha invertido en la compra de obras entre 110 y 115 millones de euros. Ha habido años más boyantes que otros, “en los que disponíamos de seis millones y en otras ocasiones, como ahora, que hay una fuerte crisis, con un millón o dos”, agregó el director.

Sobre la presente muestra destacó la obra de remodelación que se ha hecho en el museo, abriendo tabiques para mostrar en su plenitud la esbeltez arquitectónica del espacio y dotar de más luz natural a las distintas salas que acogen a las obras que ya se consideran historia del museo, y que lucen en todo su esplendor, como las dies piezas de Chillida que ocupan el espacio que antes tenían la vistosa obra de Jeff Koons, Tulips.

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