¿Puede un algoritmo ayudar a las personas a recordar su naturaleza?

Fundación Telefónica presenta una exposición sobre la importancia y el impacto

de estas tecnologías en una sociedad cada vez más compleja

La exposición ‘Códigos y algoritmos. Sentido en un mundo calculado’ en el Espacio Telefónica
La exposición ‘Códigos y algoritmos. Sentido en un mundo calculado’ en el Espacio Telefónica

Los códigos informáticos toman decisiones constantemente en el trabajo, el ocio y la salud, pero pocos saben cómo funcionan en realidad. La exposición Código y algoritmos. Sentido en un mundo calculado, presentada por la Fundación Telefónica, busca hacer comprensible este fenómeno y sus implicaciones, a la vez que plantea preguntas que invitan a la reflexión y el debate. “Lo que queremos hacer con esta muestra es quitarnos el miedo, que conozcamos lo que hay detrás”, invita Pablo Gonzalo, responsable del área de cultura digital del espacio.

La muestra, que podrá visitarse de manera gratuita desde hoy miércoles hasta mediados del próximo abril en el espacio de Fuencarral 3, Madrid, plantea preguntas sobre la relación de ida y vuelta de las personas con las tecnologías. Manuela Naveau, artista y comisaria de la muestra, destaca que es una historia que comienza hace 300 años con la invención del código binario. “Sigue haciendo falta la presencia de los seres humanos detrás de los cálculos”, apunta expectante frente a una de las 13 instalaciones interactivas de artistas nacionales e internacionales.

Son las preguntas y la curiosidad de las personas por el futuro las que dan forma a los usos de la tecnología. Una de las obras, Machine Biography, de los artistas españoles Clara Boj y Diego Díaz, busca utilizar los algoritmos para predecir su vida en el futuro, resultados que compilan en 365 libros. Díaz cuestiona la capacidad predictiva de la tecnología, pero sobre todo la habilidad para inducir y guiar el comportamiento humano. La pieza The Chiromancer, de Matthias Pitscher y Diacomo Piazzi, invita a los visitantes a que una inteligencia artificial lea la palma de su mano.

Otra de las creaciones, PHC, de la artista pamplonesa Iosune Sarasate, recrea un asistente robótico que muestra actitudes humanas como el cansancio o la pereza. La pieza invita a reflexionar sobre si la tecnología puede ayudar a las personas a recordar su verdadera naturaleza, al auspiciar el ocio y el tiempo libre frente a la rapidez del mundo moderno.

Los visitantes también encontrarán un espacio para las oportunidades y los nuevos usos de los algoritmos. La pieza final de la exposición fue realizada en colaboración con el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona (BCS) e ilustra cómo el procesamiento de datos puede acelerar la investigación científica y encontrar soluciones que de otra manera tomarían mucho más tiempo. La instalación muestra seis usos de la computación de altas prestaciones, entre las que se destaca la medicina personalizada, nuevos usos del genoma humano o nuevas formas de cuidar el medio ambiente.

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