Valor a examen

ACS, un atractivo que la amenaza de recesión pone en riesgo

Los analistas temen que una desaceleración profunda de la economía dañe el crecimiento de la compañía

Sede de ACS en Madrid
Sede de ACS en Madrid

ACS está haciendo poco ruido en la Bolsa este año. Cae poco más del 3% (un 16% el Ibex), pero sigue una trayectoria muy volátil que no termina de definirse con claridad. Su comportamiento en el mercado dista de la evolución que sigue su negocio, con un aumento del beneficio neto del 44% en el primer semestre, y una alta actividad corporativa y de adjudicación de contratos.

Para Nicolás López, director de análisis de renta variable de Singular Bank, “el principal activo de ACS en el actual entorno de mercado es su posición de tesorería positiva, que le convierte en un valor defensivo ante las subidas de los tipos”; además “puede protegerse de la inflación en el negocio de autopistas”.

La parte negativa estaría “en una eventual recuperación del mercado, donde probablemente su comportamiento sería inferior a la media por la ausencia de expectativas de crecimiento en su estructura actual”. Por tanto, a su juicio, “la clave a medio plazo es que sean capaces de encontrar oportunidades de inversión que le permitan iniciar una nueva fase de crecimiento”. Asimismo, “una recesión profunda afectaría a la construcción global, así como al tráfico de las autopistas, mientras que si fuera suave, no debería tener un impacto muy negativo en ACS teniendo en cuenta su baja valoración actual”.

ACS presenta un potencial de revalorización del 35% sobre un precio objetivo medio de 30,44 euros. Intermoney Valores va más allá y lo ha fijado en 40 euros para diciembre de 2023, un 75% más. Las recomendaciones están divididas, con un 61% en comprar, un 33,3% mantener y un 5,6% en vender. “Si no pierde el soporte de 20,70 euros, tomaría posiciones. Desde 2001 lo ha tocado seis veces y siempre ha rebotado”, explica Susana Felpeto, directora de renta variable de Atlas Capital.  “El sector constructor español, tiene una buena posición a nivel internacional, y ACS destaca de forma particular por su constitución financiera”, añade.

Para Javier Molina, analista de eToro, “la cotización presenta un descuento importante si aplicamos ratios de análisis fundamental”. “Otra cosa es que se vaya a una recesión profunda, se paralicen las infraestructuras y las concesiones no terminen de generar esos flujos de caja que se esperan”.
Molina añade que “al no tener una excesiva deuda, la subida de tipos afectaría de forma muy limitada”. “Si el patrón de crecimiento se recuperase, la acción tendería a subir. El punto débil puede estar en el caso de que se paren las inversiones, pero es un tema más estructural que de la propia empresa”, resume.

En los últimos días, algunos analistas se han reafirmado en sus proyecciones favorables. “Reiteramos nuestra recomendación de comprar para ACS tras adquirir el 14,5% de Hochtief a Atlantia [que ha elevado su participación total al 68%] porque creemos que se trata de un magnífico negocio, pues nuestra valoración implícita de Hoch­tief ronda los 70 euros por acción [la operación se ha realizado a 51,43 euros], a la vez que rea­firma sus intenciones de consolidar su estructura”, explica Guillermo Barrio, de Intermoney Valores.

Para Bankinter, los resultados de la empresa presidida por Florentino Pérez “presentan un patrón positivo de recuperación de la actividad”, y considera que “la posición de caja neta por encima de los 1.000 millones incluso después de la operación de compra de Cimic, le permite mantener intacto su potencial para acometer operaciones corporativas en el futuro y seguir creciendo en negocios atractivos como las concesiones y las renovables”, entre otros.

En este contexto, Barrio contempla tres posibles transacciones a futuro: nuevas operaciones similares a la de SH288 [autopista de Houston donde ACS ha tomado el control recientemente]; el traspaso del 20% de Abertis en manos de Hochtief al grupo, y una posible integración de Abertis y Atlantia, de la que ACS ostentaría entre un 15% y 20%”.

Nuria salobral
madrid
“Los mercados dejan de estar en pánico cuando los bancos centrales empiezan a estarlo”. Es la advertencia que lanzaba la semana pasada el estratega de Bank of America Michael Hartnett y su forma de avisar de que el modo bajista en que se han instalado los mercados financieros va a continuar en los próximos meses. Así, el pánico a la recesión económica provocará una caída del S&P hasta el nivel de los 3.333 puntos, desde el entorno actual de los 3.630. El encuentro que celebra el G20 en noviembre será en opinión de Hartnett el momento en que salten todas las alarmas a nivel político sobre el efecto arrollador de las alzas de tipos en la economía, aderezadas con nuevos derrumbes bursátiles, y tras el que podría llegar un rally pasajero. Los bancos centrales podrían comenzar a medir entonces el alcance de su dureza para contener la inflación. Sin embargo, el punto más bajo del mercado aún estaría por llegar en el primer trimestre del año próximo, cuando la recesión ya sea un hecho y se haya alcanzado el punto álgido en las rentabilidades de la deuda y en las alzas de tipos de la Fed, según los pronósticos de Bank of America.
Primero caídas por el miedo a las alzas de tipos y el inevitable ajuste a la baja de valoraciones que provocan y más caídas después por el miedo a la recesión de la economía. Los próximos meses serán el momento de terminar de poner en precio este segundo temor, que los expertos afirman no está por completo reflejado en  las valoraciones actuales, en especial en lo que a las estimaciones de resultados  empresariales se refiere. La campaña de resultados que comienza este mes dará una buena medida de cómo el deterioro económico está ya afectando a las empresas y cómo van a afrontarlo. El día 14 comenzará de forma oficial la ronda con el anuncio de las cuentas del tercer trimestre de Citi, JP Morgan, Morgan Stanley y Wells Fargo.
“Para ver el final del mercado bajista, sería necesario una política mucho menos agresiva por parte de los bancos centrales, lo que implicaría necesariamente, en Estados Unidos, un claro deterioro previo del mercado laboral”, señala Enguerrand Artaz, gestor de fondos de la gestora francesa La Financière de l’Echiquier, que no descarta descensos adicionales en Wall Street de entre el 10% y el 15%
En cuanto al mercado europeo, el experto reconoce que el fin de la guerra en Ucrania podría aliviar la presión sobre la renta variable de la zona euro, aunque “probablemente no sería suficiente para provocar un mercado alcista sostenible sin un cambio en la política monetaria”. Por el momento, ni la inflación ni la guerra dan tregua. El viernes Vladimir Putin proclamó la adhesión a Rusia de los territorios ucranios ocupados y se conoció un nuevo repunte de la inflación en la zona euro, al 10% en septiembre, superior al 9,7% esperado y al 9,1% de agosto. Más presión para que el BCE suba los tipos.
Goldman Sachs también apunta al momento en que la Fed detenga las alzas de tipos de interés como el auténtico punto de inflexión para los mercados. Aunque para entonces  ya sea un hecho la recesión. Por el camino queda pendiente un ajuste en las estimaciones de resultados que ha llevado al banco estadounidense a revisar a la baja estos días sus previsiones de beneficio por acción y su precio objetivo para los índices bursátiles.
Goldman Sachs ha recortado su valoración del Stoxx 600 europeo –que ahora cotiza en los 385 puntos– a los 360 puntos para los próximos tres meses, a 380 para los próximos seis y a los 410 puntos a un año vista. “El actual mercado bajista no ha terminado aún. Para que finalice es necesario que haya valoraciones inconfundiblemente bajas, el fin del deterioro del crecimiento y que la inflación y los tipos de interés alcancen el pico. Ni el mercado de Estados Unidos ni el de Europa están ahí”, explica el banco estadounidense.
Goldman Sachs también ha recortado su estimación de beneficio por acción para 2023: ahora prevé una caída del 10% desde el estancamiento de su anterior cálculo y mientras el consenso de mercado aún confía en un alza del 3%. La firma recuerda que en una recesión típica el beneficio  por acción cae entorno al 30% pero ve factores que permitirán en esta ocasión mitigar ese recorte, como un menor apalancamiento de los balances empresariales, el ahorro del que disponen los hogares y la fortaleza que conserva el mercado laboral.

Rentabilidad por dividendo del 8%

Dividendo. El pasado agosto repartió el primer dividendo a cuenta de los resultados de 2022 por un importe bruto de 0,05 euros por acción. Ofrece una de las mayores rentabilidades del mercado por retribución, por encima del 8% con respecto a su cotización actual

Valoración. ACS tiene una capitalización de 6.600 millones de euros. Es la más baja de la compañía en los últimos años, y la diferencia es sustancial con la que cerró, por ejemplo, en 2018, de 10.645 millones de euros. En abril de 2019, los títulos alcanzaron máximo en 30,99 euros. Desde el mínimo de la pandemia, que lo tocó en marzo de 2020, la acción ha rebotado casi el 150%.

Posición corta. AKO Capital comunicó el pasado 16 de septiembre a la Comisión Nacional del Mercado de Valores una posición corta equivalente al 1,49% del capital de ACS.

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