Mercados

El mercado pone en cuarentena a Reino Unido

Los inversores han castigado a la libra y a la deuda soberana tras la presentación del paquete de rebajas de impuestos de Liz Truss y la falta de concreción sobre su financiación

Libra pulsa en la foto

Semana de alta tensión en Reino Unido. La presentación del paquete de rebajas fiscales del Gobierno de Liz Truss ha provocado un tsumani con impacto en su divisa, el mercado de deuda y renta variable y la actividad hipotecaria. El recorte de impuestos presentado por el ministro de Hacienda, Kwasi Kwarteng, por 45.000 millones de libras (50.000 millones de euros), y la falta de concreción sobre cómo financiar esa falta de ingresos, desataron un desplome de la libra esterlina y el hundimiento de la deuda soberana que provocó la intervención del Banco de Inglaterra en el mercado.

El banco central, que trató de calmar a los inversores con simples palabras en un primer momento, acabó anunciando un plan de compra de deuda a largo plazo de hasta 65.000 millones de libras (73.000 millones de euros). Una lluvia de liquidez limitada a las dos próximas semanas que apaciguó, solo temporalmente, a los inversores que especulaban con una reunión del BoE de emergencia.

La fuerte presión vendedora forzó a los fondos de pensiones especializados en el pasivo, estrategia denominada Liability Driven Investment (LDI), a activar el botón de venta ante la necesidad de elevar las garantías y aceleró las ventas en todo el mercado. La debilidad mostrada por la libra esterlina hizo temer incluso por la pérdida de la paridad contra el dólar. La divisa británica llegó a caer a los 1,03 dólares. Los inversores, explican fuentes del mercado, aplicaron a la libra el mismo tratamiento que a algunas divisas emergentes.

El Banco de Inglaterra reconoció que había "riesgos materiales para la estabilidad financiera de Reino Unido" si "la disfunción" en la deuda británica hubiera continuado, dado que se estaba produciendo un "endurecimiento injustificado de las condiciones de financiación y una reducción del flujo de crédito a la economía real".

Desde los mínimos alcanzados por la libra, esta recupera un 3,9% si bien en el mercado aún no ha bajado la guardia. La primera ministra Truss no renuncia a su plan y ha insistido en que hará lo que deba hacer, un mensaje que no ha servido para desactivar las alarmas.

"La libra se beneficia de la disminución de los riesgos crediticios soberanos del Reino Unido, tras la decisiva intervención del BoE en el mercado de bonos, y lo que es más importante, de las crecientes esperanzas del mercado de que el gobierno de Truss reevalúe sus planes de estímulo fiscal", reconoce Valentin Marinov, jefe de estrategia de divisas de Credit Agricole.

La intervención del banco central británico ha frenado las expectativas de una subida extraordinaria y más acelerada aún de los tipos, permitiendo un descenso de las rentabilidades de los bonos de menor duración, los más sensibles a la política monetaria. Así, la rentabilidad del bono británico a dos años, que esta semana llegó a situarse en el 4,6%, máximo desde 2008, finaliza en los 4,2%. Una situación que también se replica en la deuda a cinco años, que baja 31 puntos básicos, hasta el 4,4%. A pesar de esta relajación los seguros contra impago (CDS) del bono británico a cinco años se han disparado a niveles no vistos desde la pandemia.

El Banco de Inglaterra ha optado además por mantener su plan de reducción de balance de deuda (QT), si bien retrasa hasta finales de mes su puesta en marcha. Desde ING consideran que "una vez que el QT se reinicie, los temores resurgirán. Creemos que las compras deberían durar y durarán más que las dos semanas iniciales. Esto restauraría la confianza del mercado y proporcionaría cobertura para que los inversores regresen al mercado".

El fuerte vaivén del mercado de esta semana ha tenido impacto en los consumidores británicos. En el mercado hipotecario, que llegó a estar cerrado durante un par de días, se han disparado los costes de los créditos y se ha retirado de los escaparates bancarios la mayor parte de la oferta. Según estimaciones de Bloomberg, el coste medio de una hipoteca de tipo fijo a dos años aumentará en un 70%.

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