Álvaro Llorca: “Un libro es como desnudarse ante los lectores”

La editorial ha ampliado su negocio con la creación de una productora audiovisual, que acaba de estrenar 'La liga de los hombres extraordinarios'

Álvaro Llorca: “Un libro es como desnudarse ante los lectores”

Se podría decir que Libros del K.O. nació en torno a una mesa de bar similar a la elegida para realizar esta entrevista a Álvaro Llorca (Alicante, 1981), uno de los fundadores de la editorial, especializada en libros periodísticos. Once años han pasado desde entonces y aún le sorprende cuando se refieren a él como emprendedor. Pero lo cierto es que la empresa se ha consolidado y ampliado, con Producciones del K.O., que realiza pódcast y documentales. Como La liga de los hombres extraordinarios, que acaban de estrenar junto a Movistar+ y Producciones del Barrio.

¿Por qué decidieron dar el paso de crear una productora?

Empezamos a ver que las plataformas se estaban interesando cada vez más por los contenidos de no ficción, o basados en hechos reales. Fue un paso bastante natural, porque hemos trabajado tantísimo ese tipo de temas que tenemos un conocimiento y un material acumulado durante estos años a los que podíamos intentar darle salida hacia lo audiovisual y hacia las plataformas. Queremos, cuando nos llega alguien con una propuesta, tener la capacidad de decir, pues esto se adapta más a un formato que a otro. Será un pódcast, una serie, un libro. Tener ese conocimiento para intentar sacar lo mejor del proyecto que nos llega aún por perfilar.

¿Por qué se asociaron con la productora de Jordi Évole y Movistar+ para la primera docuserie?

En los libros, los costes de producción, siendo altos, no tienen nada que ver con esto. Que cristalice un libro es algo muy distinto a que lo haga una serie. Han sido meses de reuniones y negociaciones. Al principio te intentas acercar a los mejores, y la productora de Évole es un referente. Nos acercamos a ellos y les ofrecimos el producto que habíamos estado desarrollando. Nosotros aportamos una parte un poco más vinculada al texto, guion y contenido. Ellos aportan la infraestructura y esa parte que tienen más desarrollada. Necesitamos ese proceso de simbiosis y pensamos que todo el trabajo previo que hemos desarrollado en estos años adquiere sentido en este tipo de situaciones. No somos una productora nueva ofreciendo algo, somos una empresa que lleva muchos años produciendo contenido periodístico y que tiene cierta garantía.

¿Son los pódcast y las docuseries una forma del periodismo de llegar a gente que es reticente a acercarse a los medios de comunicación?

Es verdad que tiene unas virtudes que los medios más tradicionales no tienen. La idea es plantear los proyectos desde el principio pensando en sacar partido a esas opciones. El formato pódcast permite una cercanía y se inserta dentro de unas dinámicas que estamos adoptando. Cada vez más tenemos la sensación de que no disponemos de tiempo para sentarnos a leer el periódico. Sin embargo, el pódcast lo estamos incorporando a nuestras rutinas. Nos permite no dejar de acercarnos a los lectores y encontrar la manera de que ellos sientan la historia también más cercana.

¿Qué tiene que tener una historia o una persona para que apuesten por ella?

Particularmente, me siento muy contento con que nuestra editorial haya apostado mucho por autores que publican su primera obra. Que un autor te llegue habiendo sido contrastado por libros anteriores, que sabes si han funcionado o no, quizá sea lo más fácil. Vas sobre seguro. Pero nuestro concepto es otro. Pensamos que hay muchas historias que se quedan fuera también de los grandes medios y tenemos esa función. Ampliar un poco el panorama periodístico. No miramos tanto el nombre de quién nos lo manda, sino que la propuesta nos parezca interesante. Y no es tanto la gente que dice “quiero publicar un libro”, como la que nos dice esta es una historia que me ha atravesado y quiero contarla.

¿Pensaban que 11 años después de crear la editorial iban a estar como están?

Ni de casualidad. Imagino que el discurso empresarial me empujaría a decir que sí, que éramos unos visionarios que creíamos mucho en el proyecto, pero la verdad es que no pensábamos tan a largo plazo. Teníamos nuestros respectivos trabajos en distintos medios de comunicación y no nos sentíamos demasiado satisfechos. No habíamos cumplido los 30 años, teníamos mucho impulso para hacer cosas y decidimos hacerlo. Más como una reacción a una situación que no nos satisfacía particularmente. Una de las cosas que siempre nos hemos planteado es no caer en eso de lo que salimos huyendo. Intentamos, por ejemplo, a la hora de pagar a nuestros colaboradores, ni siquiera agotar el plazo de los tres meses.

Crearon la empresa en la que les gustaría trabajar.

Es una de las claves, crear el ecosistema laboral en el que nos gustaría estar. Intentamos mantenerlo. Los autores muchas veces se sienten maltratados por las editoriales y lo entiendo, porque vuelcan tantísimo esfuerzo en su trabajo. Al final un libro es como desnudarse, ponerse al descubierto delante de los lectores. Es un proceso muy difícil. Muchas editoriales publican el libro y si no funciona se olvidan y pasan al otro. Nosotros intentamos siempre acompañar a los autores en el proceso. Y que muchos hayan repetido publicando con Libros del K.O. es algo que nos hace sentir particularmente bien porque significa que han estado a gusto.

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