El nuevo rescate de Uniper mezcla cicatrices y consuelos

Helsinki pierde dinero, pero se libra del lío; Berlín puede salir ganando, pero es la responsable de lo que pase ahora

Logotipo de Uniper.
Logotipo de Uniper. reuters

La disputa transfronteriza entre Alemania y Finlandia por Uniper está llegando a su fin. El miércoles, Berlín nacionalizó en la práctica la firma, inyectando 8.000 millones en capital fresco y pagando a cambio una compensación simbólica al dueño estatal finés del 78%, Fortum.

En los últimos años, esta ha luchado con uñas y dientes para aumentar su participación en Uniper, un revoltijo de activos suecos de baja emisión de carbono y germanos de suministro de gas, y ha gastado 7.000 millones en ello. Al bajo precio de 1,70 euros por acción al que Berlín inyecta capital y compra su mayoría, Fortum solo obtendrá 500 millones. Incluso con 900 millones de dividendos acumulados, es una gran pérdida.

Dicho esto, los fineses también salen ganando, al librarse del lío. En agosto, Uniper registró una pérdida neta semestral de 12.000 millones, por las crecientes demandas de garantías en operaciones de derivados y a la necesidad de pagar precios exorbitantes por el gas que ya no obtiene de Rusia, pero que aún debe suministrar a los clientes. La desconsolidación de las pérdidas significa que el patrimonio del balance de Fortum será, por tanto, 5.000 millones más alto de lo que habría sido. Y el rescate también permitirá a Uniper devolver un préstamo de 4.000 millones adelantado por los fineses.

El desembolso germano puede resultar acertado. La compra del 78% y la dilución por la inyección de capital dejan a Berlín con un 98,5% en una pieza crítica de la infraestructura energética. Es lo suyo, dada la crisis y la fortaleza fiscal del país. Además, puede quedarse con las plusvalías si Uniper se recupera. Con el control de cuánto puede repercutir costes a los consumidores nacionales, eso podría ser tangible.

Aun así, Alemania es la responsable de futuros golpes. Si los precios del gas al por mayor se mantienen por las nubes y los consumidores enfadados dificultan al Gobierno repercutir los altos precios, este siempre podría cargar a Uniper con más pérdidas. Aunque la distribución del daño es ahora más racional, aún no está claro si acabarán más desanimados en Berlín o en Helsinki.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías