El tope al precio de los fármacos en EE UU supone riesgos... para todos

Las empresas podrían centrarse en las enfermedades con más pacientes, y a la larga, sufrir más competencia en esas especialidades

Varios medicamentos.
Varios medicamentos. reuters

En agosto, Joe Biden firmó un proyecto de ley que permitirá al Gobierno negociar por sí mismo los precios de los fármacos. El riesgo es tanto para pacientes como para accionistas.

 Enfrentarse a los precios estratosféricos gusta a la mayoría de los estadounidenses. En 2009-18, el coste de los medicamentos de marca con receta se ha duplicado con creces. Además, EE UU paga 2,5 veces de media lo que otros 32 países, según un informe de Rand Corporation.

La Ley de Reducción de la Inflación de Biden podría ayudar. Limitará las subidas de precios y permitirá a Medicare, el seguro público para mayores de 65, negociar precios directamente con los fabricantes. Se aplicará inicialmente a 10 remedios a partir de 2026, y se ampliará gradualmente. Aunque el Gobierno no ha dado detalles, se espera que se incluyan tratamientos para el cáncer o la artritis, responsables de un alto gasto, y que no tienen alternativas genéricas más baratas.

Pese a las protestas de las farmas, el golpe no paralizará la industria. La reducción prevista de los costes en una década implicaría una media de unos 29.000 millones de pérdidas de ventas anuales. O sea, el 12% de los beneficios combinados antes de impuestos en 2026 de 10 de los principales fabricantes. En los últimos seis años, el sector ha generado una media del 10% de rentabilidad sobre la inversión en investigación, por encima de su coste de capital, del 8%, según Berenberg.

Intentar subir más los precios puede ser contraproducente para las empresas. Pueden, como sugiere Pascal Soriot, de AstraZeneca, centrarse en las afecciones con gran número de pacientes. El riesgo es que descuiden las que tienen menos, como los trastornos neurológicos. Y los sectores de moda, como la oncología, atraerán aún más capital. Ya se prevé que el gasto mundial en I+D en oncología se dispare hasta los 300.000 millones en 2026, frente a los 185.000 millones de 2021. Cuantas más firmas se amontonen en esos sectores, menos poder tendrán para fijar precios cuando varios fármacos similares lleguen al mercado. Eso puede llevar, en última instancia, a una menor rentabilidad.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías