El auge de la gestión discrecional y el asesoramiento en la inversión en fondos

Se suele decir que las leyes van por detrás de la realidad y del mercado, pero hay excepciones que evidencian hasta que punto la regulación puede modificar características importantes del sector sobre el que opera. Un ejemplo de ello es el cambio de modelo que se ha impuesto en la distribución de fondos de inversión en España, que se explica en buena medida por la aplicación de la directiva Mifid 2 y las exigencias que ha establecido en el mercado. A lo largo de la última década, pero especialmente en los cuatro últimos años, la gestión discrecional y el asesoramiento han ido ganando terreno en la distribución y venta de los fondos hasta convertirse en el modelo más elegido por los inversores. Los últimos datos de Inverco, publicados ayer, concluyen que el 63,5% de los fondos de inversión se distribuyen en España mediante gestión discrecional de carteras o asesoramiento (179.650 millones de euros), y el resto por vía de comercialización (36,5%), según datos a junio de 2022. Es decir, dos de cada tres euros invertidos en fondos han seguido estas dos fórmulas de comercialización.

Los datos de Inverco, que muestran una curva creciente en los últimos años, revelan un cambio de cultura en el pequeño inversor español y un mayor aprecio por el asesoramiento profesional en la inversión. Mientras hace unos años era frecuente que el particular optase por comprar directamente, hoy ese perfil busca asesoramiento financiero previo o está inserto en una cartera gestionada por un profesional. Buena parte de esa transformación del mercado tiene se debe a la regulación europea de protección al inversor, especialmente al particular, que ha impuesto mayores niveles de transparencia y profesionalidad, así como criterios más definidos en el cobro de comisiones, lo que ha llevado a las entidades financieras a adaptar su operatividad y su porfolio de productos. La entrada en vigor de Mifid 2 ha propiciado que la gestión discrecional, durante mucho tiempo reservado a las grandes fortunas, se haya popularizado. También ha crecido el asesoramiento en la banca, que ofrece un análisis regular sobre cuáles son los fondos que más convienen al cliente según sus necesidades y preferencias.

En general, el arraigo de una cultura financiera que valore el aseramiento personalizado, la rebaja del riesgo a la hora de acceder a algunos valores y la profesionalización de la gestión hace más atractiva y accesible la inversión para los pequeños inversores, lo cual no solo favorece al mercado, sino también al conjunto de la economía.