Berlín se prepara para tomar el control de una refinería controlada por Rusia

La medida se suma a una serie de acciones de la administración federal para controlar el impacto de la crisis energética

Imagen de la refinería PCL Schwedt
Imagen de la refinería PCL Schwedt Reuters

El gobierno del canciller Olaf Scholz se prepara para tomar el control de la refinería PCL Schwedt, actualmente bajo control de la petrolera rusa Rosneft. Según informa el periódico alemán Spiegel, la administración busca expropiar la planta o inyectar una fuerte inversión estatal para así limitar la influencia de Moscú.

La central, que se encuentra solo a 100 kilómetros de la capital y tiene una capacidad de 233.000 barriles diarios, suministra combustible, diésel y otros productos derivados a Berlín y al este del país. La empresa reportó que en 2021 el 90% de la gasolina utilizada en la capital fue suministrada por esta refinería. En marzo, el ministro de Economía, Robert Habeck, ya había alertado los riesgos que representaba la presencia de Rosneft en la compañía. “Resulta que fue un error dar a una empresa estatal rusa tal responsabilidad sobre la economía”, aseguró Habeck.

Rosneft, la segunda mayor empresa pública rusa después de Gazprom, posee el 37.5% de la planta, junto con la anglo-holandesa Shell y la italiania Eni. La firma rusa controla de forma individual alrededor del 12% de la capacidad de refinamiento alemana. Además de la planta al este de Berlín, cuenta con otras dos refinerías y emplea a más de 3.000 personas en Alemania.

La planta de Schwedt, inaugurada en 1962, y el oleoducto que la conecta a territorio ruso son un recuerdo del poder de la Unión Soviética sobre la República Democrática de Alemania. La refinería sobrevivió el proceso de reunificación en 1990, y por el momento solo sobrevolaban temores aislados de expropiación.

En mayo, la petrolera Shell, accionista minoritaria en la refinería, ya había alertado que una prohibición a la compra de petróleo ruso pondría en riesgo a la planta. “La logística de ingreso está muy restringida y la refinería no está configurada para nada más”, mencionó en mayo Ben van Beurden, presidente ejecutivo de Shell, a Reuters.

Esta decisión, que se espera sea anunciada mañana por el gobierno, llega en una semana en que la administración ha dado pasos en pos de una mayor intervención en el sector energético. Scholz insistió el martes que su gobierno ha “ampliado y expandido el escudo protector para las empresas especialmente afectadas", mientras prepara un paquete de ayudas por 67.000 millones de euros para auxiliar a las empresas eléctricas. A su vez, Berlín prepara nuevas medidas para auxiliar a Uniper, el mayor importador de gas de Alemania, que podrían incluir la nacionalización de la misma.

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