Las señales de recesión comienzan a materializarse

Es probable que los bancos centrales tengan que endurecer sus políticas más de lo que valora el mercado

Con el verano ya concluido, conviene hacer un análisis de los últimos datos económicos de las mayores potencias mundiales, así como de la situación geopolítica derivada de la crisis energética, para tener una buena perspectiva de lo que está por venir en los próximos meses. En este sentido, las señales de recesión comienzan a materializarse con las cifras del índice de gerentes de compras (PMI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y Europa, que refleja la situación económica de las empresas más representativas, desplomándose con gran rapidez. El PMI compuesto de EE UU tuvo el mayor descenso en 13 años, excluyendo el periodo excepcional del Covid en 2020. Asimismo, las ventas de nuevas viviendas de EE UU cayeron a los peores niveles desde 2016, mientras que las cifras de actividad de China están siendo débiles y Europa se encuentra al borde de la recesión.

En cuanto a las expectativas sobre la inflación, la inflación implícita core o estructural se sitúa actualmente en torno al 4,8% en EE UU y al 4% en Europa. El mercado ya está valorando un descenso considerable de la inflación en los próximos dos años, ya que la inflación anticipada a un año (break even a un año) se sitúa en torno al 2,5% tanto en EE UU como en la zona euro. Dado que los tipos de interés reales siguen siendo negativos y que para luchar contra la inflación los bancos centrales tienen que frenar la demanda, es probable que los bancos centrales tengan que endurecer su política monetaria más de lo que actualmente valora el mercado. Sin embargo, mientras que casi todos los bancos centrales del mundo suben los tipos de interés para luchar contra la inflación, el Banco Popular de China anunció el 15 de agosto un recorte de los tipos de interés a corto plazo para intentar relanzar la economía mientras el Covid sigue perturbando el país.

Mientras tanto, la tasa líbor en dólares y la europea siguen aumentando. El líbor en dólares a tres meses se acerca al 3%, un nivel que no se veía desde hace 14 años y el más alto desde noviembre de 2008. La situación en Europa es similar con el euríbor a 3 meses subiendo a niveles que no se veían desde 2012 y situándose en el 0,47%. Esto tendrá un impacto en los costes de financiación y, especialmente, en el servicio de la deuda a empresas o particulares que se han endeudado con tipos variables.

Asimismo, la tensión entre EE UU y China en relación a los semiconductores ha alcanzado una nueva etapa. El Congreso de EE.UU. ha aprobado un programa de 52.000 millones de dólares para impulsar la capacidad de fabricación de chips en EE UU que incluye una restricción importante: las empresas que reciban la financiación tienen que comprometerse a no aumentar su producción de chips avanzados en China. Las restricciones afectarán a las empresas que han intentado desarrollar sus negocios en China. Es el caso de TSMC, el principal fabricante de chips del mundo, que no podrá mejorar o ampliar sustancialmente sus instalaciones actuales, perdiendo así ciertas oportunidades de crecimiento en el mayor mercado de semiconductores del mundo. Este es un ejemplo de cómo la tensión entre Estados Unidos y China puede afectar seriamente a los ingresos y beneficios de las empresas en todo el planeta.

En el Reino Unido, los impagos han llegado a su máximo en casi 13 años debido a la inflación y a la retirada de los programas de ayuda que se había llevado a cabo con el Covid en el Reino Unido. Las cifras del Gobierno muestran que hubo 5.629 insolvencias registradas en el segundo trimestre, un 81% más que un año antes. Como consecuencia, las liquidaciones voluntarias ascendieron al nivel más alto desde que se iniciaron los registros en 1960. Esto significa que una de cada 228 empresas activas entró en liquidación en el año hasta junio, una cifra realmente sorprendente.

Para terminar, es necesario analizar las cifras energéticas para entender la perspectiva económica a corto y largo plazo. Desde 1800, el consumo de energía se ha multiplicado por treinta. Durante este periodo, ninguna de las fuentes de energía existentes ha disminuido, sino que todas ellas han aumentado. Las nuevas fuentes se han sumado a las existentes, pero no han sustituido a ninguna de estas, ya sea la biomasa tradicional, el carbón, el petróleo, el gas, la energía hidráulica, la nuclear, la eólica o la solar. Desde el año 2000, el consumo de energía se ha disparado en un 40%, y el carbón ha sido la fuente de energía que más ha crecido en el mundo desde entonces. Los combustibles fósiles representan el 80% de la combinación de energía primaria y suponen el 60% de la producción de electricidad en todo el mundo.

En cuanto a la energía nuclear, hay cerca de 450 reactores en todo el mundo que representan el 8% de la producción mundial de electricidad. La energía nuclear se presenta a menudo como un elemento de soberanía, pero esto es sólo parcialmente cierto, porque los mayores productores de uranio están concentrados en Kazakstán, Uzbekistán, Níger, Canadá y Australia. Mientras, alrededor de dos tercios de las reservas de gas natural del mundo se concentran en cuatro países: Estados Unidos, Rusia, Irán y Qatar. China es el primer importador mundial de gas natural licuado, y sigue creciendo.

Por último, las exportaciones de petróleo y gas de Oriente Medio se dirigen cada vez más a Asia y menos a América. Los mayores importadores son China, Japón e India, todos ellos individualmente más grandes que toda Europa. Esto será un elemento clave para tener una buena visión de la dinámica económica y la dinámica geopolítica para los próximos años.

Christian Rouquerol es Director de Ventas de Tikehau Capital