Un estabilizante para la agitada Starbucks

Laxman Narasimhan será el próximo CEO de la compañía, tras poner orden en Reckitt, y trabajar en PepsiCo y McKinsey

Laxman Narasimhan, próximo consejero delegado de Starbucks.
Laxman Narasimhan, próximo consejero delegado de Starbucks.

Los cafés de Starbucks necesitan un poco de estabilizante, y han recurrido a la sabiduría de India para ello. Su próximo consejero delegado será, después de una etapa de bastantes turbulencias, Laxman Narasimhan (Pune, India, 1967), que fue director comercial de PepsiCo y hasta ahora era consejero delegado de Reckitt.

Hace una semana, la compañía de cafeterías anunció que Narasimhan sería su próximo CEO, y que sucedería al veterano Howard Schultz, que ocupa el puesto de forma interina desde la dimisión de Kevin Johnson en marzo. Narasimhan, que es partidario de tomarse un solo café expreso al día, está casado, tiene dos hijos, y habla cuatro idiomas: inglés, alemán, tres dialectos indios, y español de conversación. Ahora se trasladará a la zona de Seattle, en la costa oeste de EE UU. El 1 de octubre se incorporará como CEO entrante, pero no ocupará el cargo como tal hasta el 1 de abril.

Se crio en Pune, ciudad del oeste de India conocida por sus instituciones educativas y su relativa prosperidad. Se licenció en Ingeniería Mecánica en la Facultad de Ingeniería de Pune, obtuvo un máster en Estudios Alemanes e Internacionales en el Instituto Lauder de la Universidad de Pensilvania (EE UU) y un máster en Finanzas en la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania. Tuvo que vender sus pertenencias y pedir dinero prestado para tramitar su visado a Estados Unidos y sus estudios allí. Un verano, haciendo prácticas en Alemania, solo tenía dinero para pagar una comida al día, y perdió tres kilos de peso.

India, dice, da flexibilidad y agilidad, que combinadas con el conjunto de oportunidades que ofrecen EE UU o Europa, acaban por llevar al éxito. Dicen de él que es humilde y muy simpático, que bromea con facilidad y que le gusta todo tipo de música. Lee de todo, menos libros de negocios. Él y su mujer, originaria de Bombay, han vivido en 24 casas durante sus 29 años de matrimonio. Sigue en contacto con sus amigos del instituto a través de un grupo de WhatsApp, donde publica constantemente fotos y cuenta cosas sobre su vida, como los conciertos a los que acude. Hasta que hace unos días avisó de que dejaría de publicar por un tiempo, relata The Times of India.

Trabajó para McKinsey durante 19 años, hasta 2012, y llegó a socio, con responsabilidades en su oficina de Nueva Delhi. Se centró en la rama minorista, de consumo y tecnología de EE UU, Asia e India; y dirigió la estrategia de minorista de la consultora.

En 2012 se incorporó a PepsiCo (dirigida por Indra Nooyi), donde llegó a director comercial. Durante su etapa, firmó un acuerdo con Starbucks para Latinoamérica. Allí aprendió, cuenta, a reu­nirse con la gente y obtener resultados.

Sucedió a Rakesh Kapoor como consejero delegado de Reckitt Benckiser en septiembre de 2019, formulando un plan de cambio que pretendía rejuvenecer la empresa “tras una serie de pasos en falso y un crecimiento mediocre”. Fue el primer CEO externo de la historia de Reckitt, que se tambaleaba tras una década turbulenta en la que había oscilado de un escándalo y una crisis a otra y no había cumplido los objetivos financieros.

No tuvo miedo de hacer cambios en los puestos de mando rápidamente, incorporando a un excompañero de PepsiCo. A los seis meses, ya había ideado una estrategia para dar la vuelta a los resultados, priorizando el crecimiento y la inversión en sus divisiones de salud, nutrición e higiene, al tiempo que se deshacía de marcas no esenciales. También renovó la infraestructura de la cadena de suministro.

Reckitt no solo estaba tratando de digerir una desastrosa adquisición en China, sino que también se estaba recuperando de un grave ciberataque, problemas de fabricación, un lanzamiento fallido de un producto y un escándalo sanitario en el que cientos de personas de Corea del Sur murieron de una enfermedad pulmonar mortal causada por la exposición a un desinfectante para humidificadores vendido por el grupo. Narasimhan visitó fábricas y almacenes para conocer mejor el negocio y potenció la relación de Reckitt con sus principales clientes minoristas.

El confinamiento por el Covid de la primavera de 2020 lo mantuvo alejado de su mujer y sus hijos, mientras trabajaba desde un apartamento de dos habitaciones en Gran Bretaña, que compartía con su anciana madre. Las llamadas de los medios solían estar marcadas por pausas para atender a su progenitora (que no tenía reparos en interrumpirle), o para cerrar la puerta de la habitación cuando hablaba del rendimiento de la marca de preservativos Durex. La pandemia provocó una explosión del negocio del desinfectante Lysol, y este año se han disparado las ventas de su leche de fórmula en EE UU, tras la retirada de algunos productos de Abbott, el principal fabricante.

Mientras Narasimhan dirigió Reckitt, la acción rindió un 7%, incluidos dividendos, mucho mejor que su Unilever. Se marcha antes de que el cambio de rumbo del grupo se haya completado, y deja la empresa con un interino al mando. El día 1, la firma anunció inesperadamente su dimisión, alegando “motivos personales y familiares”.

Ahora dirigirá la mayor cadena de café del mundo en su primera experiencia minorista o de restauración. Los analistas, los inversores y otras personas que le conocen, cuenta Bloomberg, no esperan que Narasimhan rehúya los grandes movimientos estratégicos en Starbucks. Trabajará estrechamente con Schultz, que ha cambiado la gestión y la estrategia desde que volvió a tomar el timón por tercera vez. A partir de abril, permanecerá como miembro del consejo de administración y asesor

En Starbucks, afrontará problemas comunes con los de Reckitt, como la inflación, así como otros particulares: el creciente activismo sindical de los trabajadores (la rotación de empleados se ha disparado desde la pandemia, y la firma ha subido los salarios este verano), o que los consumidores tienden a hacer pedidos más grandes a través de la aplicación móvil, o para llevar. Narasimhan aportará sus virtudes estabilizantes... y emulsionantes.

El futuro

El nuevo CEO de Starbucks recibirá un salario base de 1,3 millones de dólares al año, y bonus por el doble. Además, recibirá 1,6 millones por el sueldo de Reckitt al que ha renunciado

Las acciones de la compañía cayeron ligeramente tras conocerse el nombramiento, pero esta semana han remontado y están ya un 5% por encima del precio anterior al anuncio.