BYD podría sortear la venta de la participación de Warren Buffett

El impresionante historial del fabricante chino de automóviles sugiere que podrá navegar con Buffett o sin él

BYD podría sortear la venta de
la participación de Warren Buffett

El fabricante chino de coches eléctricos BYD no necesita a Warren Buffett. Berkshire Hathaway, la empresa del multimillonario de 92 años, ha vendido una pequeña parte de su participación del 7,73% en el fabricante de coches eléctricos que cotiza en Hong Kong y Shenzhen. Eso reduce su participación en las acciones H de BYD al 19,92% desde el 20,49%. De todos modos, los inversores están nerviosos: las acciones cayeron más de un 10% el miércoles en Hong Kong. Pero su fundador, Wang Chuanfu, ha diseñado una empresa que podría soportar la salida de Buffett, e incluso algo peor.

La brutal combinación de las políticas de Covid cero impuestas por Pekín, la guerra en Ucrania, la escasez de semiconductores y las tensiones entre Estados Unidos y China ha sacudido las cadenas de suministro. Ante esta situación, los accionistas podrían temer que el Oráculo de Omaha se retire mientras pueda. Incluso antes de la última venta, las acciones de BYD en Hong Kong habían bajado un 16% desde julio por las especulaciones sobre una salida.

Esto es injusto. La participación de Buffett, de unos 7.500 millones de dólares, vale unas 33 veces los 8 dólares por acción que pagó cuando se cerró la operación en 2009; la rentabilidad anualizada de más del 30% eclipsa el 3,5% que ganó el índice de referencia de Hong Kong en el mismo periodo de 13 años. Es un buen momento para hacer caja. Mientras tanto, BYD ha madurado hasta convertirse en un formidable rival de Tesla y otros fabricantes de automóviles más consolidados en su país.

La decisión de Wang de apostarlo todo a la integración vertical resultó clarividente. Las inversiones en todo tipo de productos, desde el litio hasta los chips, dieron al grupo una ventaja en tiempos difíciles, permitiéndole asegurarse componentes para sus líneas de producción. Incluso ha empezado a suministrar baterías a competidores, entre los que se encuentran Daimler y Ford Motor.

Las ventas también marchan sobre ruedas. El fabricante de automóviles triplicó las entregas de vehículos eléctricos respecto al año anterior hasta las 641.350 unidades en el primer semestre de 2022. Los nuevos sistemas de propulsión híbridos, que combinan una batería con un motor tradicional, se vendieron bien, mientras que los nuevos modelos más caros, destinados a elevar la marca al segmento superior, también impresionaron. Todo esto contribuyó a duplicar con creces el beneficio neto hasta los 3.900 millones de yuanes (566 millones de dólares).

Pero hay nuevos peligros al acecho. Las tensas relaciones entre Washington y Pekín podrían frenar el crecimiento de las ventas en el exterior y a clientes extranjeros. La geopolítica podría echar por tierra un acuerdo de suministro de baterías con Tesla, por ejemplo, o poner en peligro los vínculos con el fabricante de automóviles estadounidense Ford. La colaboración con Huawei, incluida en la lista negra de las autoridades estadounidenses, también podría atraer una atención no deseada a medida que la empresa vaya ampliándose.

Con todo, el impresionante historial de Wang sugiere que será capaz de navegar lo que le venga, tanto si Buffett sigue a bordo como si no.