Lo sensato es elegir fondos que le lleven a su destino

Antes de decidir entre cien mil a su disposición, quizás le convenga definir claramente su objetivo de inversión

Más del 90% de las IIC (instituciones de inversión colectiva) permanecen en negativo este año. Pero, como la oferta es descomunal, todavía sigue habiendo miles de fondos que ganan dinero a pesar de la corrección Generalizada. ¿Cómo localizarlos? ¿Le conviene invertir en ellos?

Es relativamente fácil encontrarlos, pruebe a hacer la siguiente búsqueda en internet: “fondos que logran ganar en 2022”. Luego puede hacer lo mismo cambiando 2022 por 2018, pues ese año también se produjeron caídas en renta fija y renta variable por subidas de tipos. ¿Le salen los mismos?

Cada año son noticia los productos con rentabilidades excepcionales, ya sea porque consigan sobrevivir a mercados bajistas o doblar el retorno de los alcistas. Así que es sencillo hallar los ganadores anuales. Lo que le resultará más arduo es detectar coincidencias al comparar los de diferentes años.

Si sufre mucho este año, quizás no ansíe invertir en los más rentables: ¿prefiere ganar menos si evita pérdidas? En ese caso, ¿qué clase de fondos debería tener? No hay soluciones únicas, tiene que averiguar la que le sirve a usted. Para empezar, puede intentar responder a estas cuestiones: ¿cree que es habitual perder dinero con fondos de bonos? ¿Y con los de acciones?

Para ilustrar sobre la probabilidad de pérdida en fondos, usaré datos de índices americanos por tres razones: la primera porque hay fondos y ETF que los replican, la segunda porque esos índices se calculan desde hace casi cien años en la misma moneda, y al incluir datos del siglo pasado la muestra tiene periodos de fuertes subidas de tipos y alta inflación (tan temida actualmente), y la tercera, porque son los mayores mercados del mundo y los que más pesan en los índices globales. Por lo tanto, me parece una muestra bastante representativa.

Si mira el S&P 500 diariamente, podría pensar que invertir en acciones es un juego de azar, ya que el porcentaje de rentabilidades positivas es aproximadamente el 50%. Pero a doce meses se gana tres de cada cuatro veces. Si ampliamos el plazo a cinco años, los retornos positivos se dan casi en el 90% de los periodos. A diez años hay rentabilidades negativas solo en un 5% de los casos, y a 20 años nunca se ha perdido.

En dólares con la Bolsa americana ha sido muy infrecuente perder dinero a diez años, y la rentabilidad media ha superado la inflación promedio en un 7%. Sin embargo, influidos por presagios poco halagüeños, tendemos a fijarnos en eventos extremos pasados poco probables, y el miedo puede llevarnos a una mala decisión. Recuerde que muchos de los pronósticos apocalípticos no se cumplen y las previsiones más probables suelen estar descontadas. Si su objetivo es a largo, la rentabilidad a corto es ruido. Y el ruido es un desperdicio de energía.

Analicemos ahora la renta fija, concretamente bonos de Gobierno americano de vencimientos largos: ¿le sorprendería si le digo que la probabilidad de perder en cada plazo es similar a la de su renta variable? Lo que sí ha sido diferente es la caída desde máximos. Este año tenemos el dudoso privilegio de vivir la mayor corrección de su historia (alrededor del 20%), pero no llega ni a la mitad de los mayores desplomes en acciones.

Con estos datos, un inversor americano que no necesite sus dólares en los próximos 20 años podría decidir invertir el 100% en renta variable. Sin embargo, la combinación más recomendada en ese país es un 60% acciones y un 40% en bonos. Y los asesores profesionales animan a diversificar con renta variable internacional. ¿Se imagina las razones?

Yo he vivido en carne propia dos caídas de más del 50%, y doy fe de que se pasa muy mal. La peor para mí fue la ruptura de la burbuja tecnológica, que afectó especialmente a la Bolsa americana. Por mucho que sepas que debes aguantar, cuesta muchísimo mantenerse racional cuando ves los meses de pérdidas pasar. Tardó, pero se recuperó, y la tecnología fue la protagonista a continuación. Cuando me oigan decir que el triunfo es de los optimistas, no crean que es una frivolidad, sé lo que cuesta triunfar.

Me parece muy sensata la recomendación americana de diversificar con acciones de otros países, y dejar una parte en bonos para mitigar estas caídas. Ganar más por perder menos es el eslogan de un fondo mixto agresivo que se compara con la Bolsa mundial. No porque sea cierto con retornos de mercados, sino porque su estrategia ayuda a no claudicar.

Los bonos de calidad, especialmente los del Gobierno americano, suelen actuar de refugio cuando cae la Bolsa. Este último año y el que acabó en 2018 son casos muy excepcionales, porque a doce meses solo en una de cada 20 ocasiones caen Bolsas y bonos de Gobierno a la vez. En periodos de cinco años, con la combinación 60/40, ningún americano ha perdido dinero. También hay muchos datos sobre bonos corporativos y pequeñas compañías, pero lo dejo para otra ocasión. Mi directora de comunicación dice que cuando escribo artículos con cifras son un tostón, los humanos preferimos historias que provoquen emoción.

Sobre fondos que le conviene tener para evitar pérdidas, si dispone de cinco años o más, puede optar por fondos mixtos globales dinámicos que sigan la estrategia 60/40. Aunque el gestor no sea muy activo, el riesgo se disipará con el tiempo y no tiene que renunciar a mucha ganancia. Simple; si no lo mira, incluso anodino, pero efectivo. ¿Y si no tiene ese plazo o no soporta las caídas? Esto es el prólogo del Mapa del tesoro de fondos y ETF… que me comprometí a dibujar. Continuará.

Marta Díaz-Bajo es directora de soluciones de inversión de Atl Capital