El colapso de un país

El efecto Sri Lanka: el caos por la falta de energía, nuevo reflejo de la crisis

La isla asiática impagó su deuda el pasado mes de abril

La falta de combustible ha derrumbado la economía

Un manifestante porta una bombona de gas en el transcurso de la protesta del pasado 30 de junio en Sri Lanka.
Un manifestante porta una bombona de gas en el transcurso de la protesta del pasado 30 de junio en Sri Lanka. Getty Images

Colas interminables en las gasolineras, heridos en las esperas, protestas, dimisiones en el Gobierno, un asalto a la residencia del primer ministro... El caos se ha apoderado de la quebrada nación de Sri Lanka. La isla, situada al sur de la India y con alrededor de 22 millones de habitantes, está siendo la mayor perjudicada hasta el momento por la crisis energética que azota al planeta entero y que solo esta semana, al calor de la caída del precio del petróleo por el temor a una recesión en Estados Unidos, ha dado un ligero respiro.

Los precios energéticos han sido la mecha que ha prendido el montón de pólvora, pero la situación viene de muy atrás. Sri Lanka es un país que depende de las importaciones para cubrir sus necesidades de combustible, medicinas o, incluso, alimentación. Primero por motivo de una guerra civil que afectó al país durante tres décadas y después por una política basada en la construcción de infraestructuras orquestada por la familia Rajapaksa, el clan que ha ostentado el poder en la isla durante décadas, los déficits públicos se acumulaban año tras año generando deuda.

En 2019, último ejercicio del que hay datos sobre las cuentas públicas en el banco central srilanqués, el país debía un total de 13 billones de rupias de Sri Lanka (36.120 millones de dólares al tipo de cambio del jueves). El Gobierno ingresó 1,89 billones de rupias (5.250 millones de dólares) y gastó 2,93 billones (8.140 millones de dólares) ese mismo año.

Con la llegada de la pandemia en 2020, el principal sector del país, el turismo, se desplomó. La pérdida de la entrada de divisas extranjeras fue un duro golpe para un banco central que entre mayo de 2019 y mayo de 2022 ha ampliado las rupias srilanquesas en circulación un 60%. En marzo de este año, la escasez de reservas en el banco central debido a los esfuerzos por aguantar el valor de su divisa hizo que no fuera posible sostenerla más. Así, la rupia de Sri Lanka comenzó una caída que en apenas cuatro meses se ha llevado el 44% del valor de su divisa frente al dólar. Según datos de Bloomberg, el banco central srilanqués terminó junio con unas reservas de divisa extranjera equivalentes a 1.860 millones de dólares.

Con una moneda más depreciada, una economía que no funciona y una asfixiante deuda, el estallido de la guerra en Ucrania y el consiguiente alza de precios fue la estocada definitiva. En marzo también comenzaron a agravarse los problemas de suministro y se inició una fuerte oleada de protestas pidiendo expulsar del poder a toda la familia Rajapaksa por la inflación y la carestía alimentaria y energética.

El 14 de abril, tras un mes de manifestaciones que paralizaron aún más la isla, el banco central anunció que cancelaba temporalmente el pago de la deuda extranjera por primera vez desde que el país se independizó del Imperio británico, en 1948. La falta de combustible, alimentos y medicinas ha provocado literalmente el colapso de la economía.

“Ahora nos enfrentamos a una situación mucho más grave, más allá de la mera escasez de combustible, gas, electricidad y alimentos. Nuestra economía se ha derrumbado por completo. Esa es la cuestión más grave que tenemos ante nosotros hoy”, dijo el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, dirigiéndose al Parlamento el pasado 22 de junio. Este sábado ha dimitido entre masivas protestas. También el presidente del país, Gotabaya Rajapaksa.

Entre otras medidas, el Gobierno ha instaurado racionamientos, pedido a los ciudadanos que no salieran de casa, proporcionado un día libre a la semana a los funcionarios para que trabajen en sus propios huertos para alimentarse y se producen cortes de energía diarios.

La esperanza para Sri Lanka pasa por un rescate del FMI, organismo que a cambio ha exigido una serie de reformas en la nación. También pasa por Moscú. El miércoles, el presidente, Gotabaya Rajapaksa, solicitó ayuda a Putin en forma de préstamos y petróleo.

Europa, ante un posible corte total del gas ruso

El pasado miércoles fue un día frenético en la Unión Europea. Antes de esa jornada, Alemania expresó su temor a que Rusia le corte por completo el suministro de gas. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, instó a los países de la Unión a prepararse para “un corte total del gas ruso” y recordó que Bruselas está preparando un plan de emergencia que esperan tener listo a mediados de este mes. También el miércoles, el Parlamento Europeo aprobó considerar como energías verdes al gas y a la nuclear. Por su parte, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, admitió que si Moscú corta el flujo de gas a Berlín, provocaría una recesión económica en Alemania que con toda probabilidad arrastraría a toda la eurozona.

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