Sintra

Lagarde afirma que el riesgo de fragmentación es inherente a un euro “imperfecto”

Avanza que los tiempos de inflación muy baja no volverán

Powell confía en que la economía de EE UU puede evitar la recesión

Christine Lagarde junto a Jerome Powell en el foro de bancos centrales que organiza el BCE en Sintra
Christine Lagarde junto a Jerome Powell en el foro de bancos centrales que organiza el BCE en Sintra Reuters

La presidenta del BCE Christine Lagarde echó mano hoy de ironía para negarse a avanzar detalles de la nueva herramienta con la que evitar la fragmentación financiera en la zona euro y que se espera presente en la próxima reunión del 21 de julio. Durante su participación en foto anual que el BCE celebra en la localidad portuguesa de Sintra, Lagarde rechazó dar pistas y aseguró que será una herramienta “efectiva y proporcional”. “Y estará ahí, creedme”, señaló, en un guiño a la famosa frase con la que Mario Draghi aplacó el incendio de la deuda soberana en e verano de 2012.

A falta de detalles, Lagarde sí argumentó la necesidad de esa herramienta anticrisis de deuda, con la que afrontar debilidades en la construcción europea que reconoció son estructurales. La presidenta del BCE afirmó que “el riesgo de fragmentación financiera es inherente a la zona euro”, desde el momento en que hay 19 países con distintas políticas fiscales que forman parte de la divisa europea. Esto, según explicó, es una dificultad no menor para la correcta transmisión de la política monetaria. Más aún cuando el proyecto de construcción europeo es “imperfecto”, según lo calificó. A falta aún de una unión bancaria, de mercado de capitales y de una única política fiscal.

Lagarde realizó estas declaraciones en el foro que reunió en Sintra a la plana mayor de los bancos centrales, junto al presidente de la Fed, Jerome Powell; el del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, y el director general del Banco Internacional de Pagos (BIS), Agustín Carstens. La escalada imparable de la inflación y el desafío que supone para la política monetaria fue el tema de debate. Lagarde reconoció que será poco probable que la economía regrese a un entorno de baja inflación como el vivido antes de la pandemia de Covid-19, lo que obligará a los bancos centrales a adaptarse tras una década de “heroica lucha” contra la desinflación.

La presidenta del BCE explicó que la economía está en un proceso de retroceso en la globalización tras la pandemia, en el que va a cambiar la forma en que se producen los bienes y el lugar, lo que va a influir al alza en sus costes.

El presidente de la Fed Jerome Powell apuntó que “desde la pandemia la economía se mueve por fuerzas muy diferentes”, que son inflacionistas. Y mostró su confianza en que “el crecimiento siga positivo” en Estados Unidos, cuya economía aseguró está en buena posición para encajar el impacto de las subidas de tipos. “El mercado laboral es muy fuerte” y “estamos en una posición buena para la política monetaria que vamos a llevar a cabo”, añadió Powell.

Aun así, reconoció que el proceso de subir tipos será doloroso, aunque lo sería aún más permitir que la elevada inflación lo fuera todavía más. “Estamos comprometidos, y tendremos éxito, en bajar la inflación al 2%”, aseguró Powell. “Haremos todo lo posible”, añadió Andrew Bailey, quien recordó que el alza de precios afecta en especial a las rentas más bajas, por el mayor coste de los alimentos y la energía.

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