Industria farmacéutica

Grifols busca fondos para reforzar su capital y se desploma un 12%

El laboratorio sondea a las grandes firmas para entrar como socios y reducir deuda

Víctor Grífols Deu, co-consejero delegado de Grifols.
Víctor Grífols Deu, co-consejero delegado de Grifols.

Grifols busca socios entre los grandes fondos internacionales de capital riesgo para entrar en el capital, según revelan fuentes del sector financiero. El laboratorio de hemoderivados ha sondeado a varias firmas en los últimos meses como fórmula para reforzar su balance y reducir deuda. El laboratorio catalán está abierto a distintas fórmulas y entre las grandes gestoras de capital riesgo que estudiarían la propuesta están CVC, Cinven, KKR y EQT, según estas fuentes.

Las acciones de la compañía han recibido la noticia con caídas del 6% en la apertura, que se han terminado ampliando hasta un 12,3% al cierre, en 16,99 euros. La violenta reacción del mercado se explica porque una ampliación de capital puede suponer la dilución del valor de los actuales accionistas. Estas operaciones, además, se suelen llevar a cabo con descuento para atraer el interés inversor, lo que pesa sobre las acciones ya cotizadas. En los últimos 12 meses, el laboratorio ha perdido alrededor de un 25% de su valor, aunque en 2022 aun mantiene el tono positivo. Tiene una capitalización bursátil que se acerca a los 10.000 millones.

La compañía, cotizada en el Ibex 35 y dirigida por la familia Grífols, se encuentra en un proceso para dar entrada a uno de esos fondos. El Confidencial publica este miércoles que la compañía tenía un acuerdo con Hellman & Friedman, que finalmente no se llegó a cerrar, para ampliar un 20% el capital, en un proceso encargado a BNP Paribas. Desde abril existen comentarios en el mercado sobre la intención de la familia de encontrar un socio, tal como informó Bloomberg.

El problema con el que se ha enfrentado Grifols en los últimos meses proviene de su alto endeudamiento, afrontar la adquisición de su rival alemán Biotest y la reducción de los márgenes por el freno que ha supuesto la pandemia de Covid-19 en la obtención de plasma, la materia prima necesaria para elaborar sus hemoderivados. Además, en abril, la compañía tuvo que anotarse como deuda la inyección del fondo soberano de Singapur GIC, después de que el auditor Deloitte señalase que esos recursos no podían considerarse como capital propio.

Tras la reformulación de las cuentas, la deuda pasa de 5.828 millones, reconocidos en febrero, a 6.480 millones. Desde Exane BNP, en un informe, explicó que el ratio de endeudamiento pasa de 6,5 veces el ebitda a 7,5 veces, incluso a 8,5 veces si se considera el instrumento de factoring utilizado por la compañía. En Bestinver apuntaron a cifras similares, de 7,6 veces tras adquirir Biotest e incluso de ocho veces el ebitda de ratio de apalancamiento si se cuenta sus compromisos con la firma Scranton (controlada por directivos del laboratorio y la familia Grifols).

Un portavoz de Grifols respondió a este diario que no comenta rumores de mercado.

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