Junta de Accionistas

Indra da un vuelco al consejo y despeja la vía para potenciar su área de defensa

Destituidos cinco consejeros independientes con el apoyo de SEPI, Sapa y Amber Capital

Nombran dominical a Jokin Aperribay por la empresa vasca

Marc Murtra, presidente de Indra, durante su intervención en la Junta de Accionistas de la compañía.
Marc Murtra, presidente de Indra, durante su intervención en la Junta de Accionistas de la compañía.

Revolución en el consejo de Indra. La junta de accionistas de la compañía aprobó este jueves el cese inmediato de cuatro consejeros independientes, la no renovación de Isabel Torremocha (también independiente) y el nombramiento de Jokin Aperribay como consejero dominical de Sapa Placencia, el tercer mayor accionista de la tecnológica solo superado por la SEPI, con más de un 25% del capital, y Fidelity, con más del 11%.

El cese se produjo tras una propuesta formulada por Amber Capital, máximo accionista de PRISA, que controla el 4,2% de Indra. Aunque no estaba incluido en el orden del día, un representante del fondo reclamó el cese de Alberto Terol (líder de los independientes y del sector crítico que se oponía a una toma de control de la SEPI en Indra), de Ana de Pro, Enrique de Leyva (que había sustituido a Terol como vicepresidente y consejero coordinador) y Carmen Aquerreta. Todos fueron cesados con un 53,06% de votos a favor y el 46,93% en contra. En el caso de Torremocha, su no renovación fue aprobada con el 52,35% de votos a favor.

Amber señaló que consideraba necesaria una “reestructuración más amplia” del consejo para conferir estabilidad al mismo. El fondo admitió durante la junta que en los últimos días había informado a “determinados accionistas significativos de la sociedad” de sus intenciones de cambios en el consejo. “Las circunstancias que han ido concurriendo en el órgano de administración de la sociedad en estos últimos tiempos hacen aconsejable desde el punto de vista social que el consejo de administración pueda tomar la iniciativa para una reestructuración más amplia respecto de la composición del propio consejo y, por tanto, de sus comisiones, con la finalidad de dar una mayor cohesión y estabilidad a dicho órgano social “, precisó.

Pero su petición desató una fuerte tensión durante la junta, pues con la destitución de los cinco consejeros el Gobierno, a través de la SEPI, se asegura el control del máximo órgano de la tecnológica. El consejo de Indra, que contaba hasta ahora con 13 miembros (8 independientes), queda formado ahora por 9 miembros. Por el momento, solo el recién nombrado Francisco García Sanz, Silvia Iranzo e Ignacio Martín se mantienen como independientes. A ellos se suman, los dos representantes de la SEPI (Miguel Sebastián y Antonio Cuevas ), los dos consejeros ejecutivos (Ignacio Mataix y Luis Abril), el presidente Marc Murtra y Aperribay.

Terol, que había presentado horas antes de la junta su dimisión “con efectos a mañana” [por el viernes] tras agotar sus mandatos, dijo que preveía su cese y que ya había manifestado su compromiso de dimitir en un consejo con mayoría de independientes para facilitar el acceso al tercer consejero dominical de la SEPI, Juan Moscoso. Pero añadió que no había dimitido previamente por “el pacto realizado entre accionistas” para remover estos consejeros del máximo órgano, un pacto que atribuyó “a SEPI, Sapa y Amber”.

Según denunció, “esto coloca a Indra en una situación absolutamente anómala” al no mantenerse la mayoría de independientes, que “defienden los intereses de más del 60% de los accionistas que no están en el consejo”. Antes de las votaciones, Terol remarcó que si sucedía su cese se habría hecho algo que perjudica “gravemente” a la empresa. “El Gobierno corporativo no es ninguna tontería. A mi no me afecta demasiado porque ya había planteado mi dimisión, pero no estoy de acuerdo con este atropello (...) Vencerán porque tienen mayoría, pero no convencerán", remarcó.

Por su parte, Enrique de Leyva manifestó que, a la vista del giro que estaba tomando la compañía, era él quien no quería permanecer en ella. “No contéis conmigo, soy un tipo complicadito y nunca dispuesto a dejarse doblar el brazo”, señaló.

Los conflictos en el consejo de administración de Indra se alargaban ya más de un año. Se precipitaron con el relevo forzado por la SEPI del anterior presidente ejecutivo de la compañía, Fernando Abril-Martorell, y el nombramiento de Marc Murtra, vinculado al PSC, como presidente. Los consejeros ahora cesados se opusieron a dar funciones ejecutivas a este último "por su falta de experiencia", como recordó hoy Terol. Las discrepancias también provocaron más recientemente las salidas de la consejera delegada del área de TI, Cristina Ruiz, y la del director financiero, Javier Lázaro. Este jueves se ha comunicado que Borja García-Alarcón, hasta hace unos días CFO de Enagás, será el nuevo director financiero de Indra.

Mayoría suficiente

Más allá de las destituciones, el nombramiento de Aperribay logró salir adelante por mayoría suficiente (53,6% a favor), con los votos de la SEPI, la propia Sapa, que controla ya casi el 8%, y de Amber, ente otros. Su designación allana el camino para otorgar al presidente de Indra, Marc Murtra, funciones ejecutivas, y para llevar a cabo el giro estratégico de la compañía hacia el negocio de defensa, un área donde muchos Estados están anunciando mayores inversiones tras la guerra de Ucrania.

Aperribay sorteó la negativa a su nombramiento de la mayoría de independientes y de Norges Bank (que tiene un 3,6% en la tecnológica). Tanto ellos como los principales asesores de voto habían manifestado su oposición a que el candidato de Sapa ocupara un sillón en el consejo debido, entre otras cosas, al instrumento financiero que había usado el grupo vasco para su 5% inicial en Indra (a través de derivados con Deutsche Bank), lo que “dificultaba apreciar la posibilidad de permanencia”.

La SEPI tendrá igualmente un tercer dominical en el consejo, el economista Juan Moscoso del Prado, exdiputado por el PSOE, aunque se nombrará en un consejo posterior, ya que no estaba contemplado en el orden del día de la junta.

Aunque también habrá que esperar a una junta extraordinaria para dar a Murtra los poderes ejecutivos, la de este jueves marcará un antes y un después para Indra, pues los cambios en el consejo abren la puerta a otro objetivo del Gobierno: la entrada de la tecnológica en ITP, el fabricante de motores vasco, con el objetivo de recuperar su españolidad. Este jueves Eurojet, un consorcio del que forma parte ITP, firmó un contrato con Netma para el suministro de 48 nuevos motores EJ200 para el Ejército del Aire de España.

Una industria de defensa propia

Antes de las votaciones, el presidente de Indra defendió en su discurso ante la junta la posición de la SEPI en Indra en un contexto como el actual, marcado por la guerra de Ucrania y una mayor inversión en defensa: “Este compromiso es necesario para defender el papel y la participación de Indra en los grandes proyectos de inversión europeos. Esos proyectos se deciden y reparten en el ámbito de los gobiernos”, dijo. Murtra añadió que “las empresas europeas homologables a Indra cuentan con el apoyo decidido y activo de sus respectivos Gobiernos (...). Para nosotros contar con ese mismo nivel de apoyo no es solo una ventaja, es una condición necesaria”.

El directivo resaltó que “España precisa de una industria de defensa propia”  para ser protagonista en el ámbito de la UE y de la OTAN y defendió que “solo Indra puede convertirse en el player español con capacidades duales y multidominio que defienda con garantías los intereses españoles en Europa en el ámbito aeroespacial y de defensa”. Según resaltó, Indra tiene tecnología propia en muchos de los ámbitos en los que se va a elevar sustancialmente la inversión, como la guerra electrónica, ciberseguridad, inteligencia artificial, simulación, mando & control y las comunicaciones satelitales.

Murtra añadió que los Estados europeos están desarrollando estrategias de soberanía tecnológica e industrial para reforzar y completar sus capacidades tecnológicas a través de sus empresas nacionales de referencia. "Ahí es donde le papel de nuestra compañía es trascendental. En Europa eso tiene muchos nombres, en España tiene uno, Indra", dijo.

El ejecutivo destacó que Indra es una empresa tecnológica especialista en sistemas (entendidos como el conjunto de software y hardware para el almacenamiento y procesado de la información) y "puede aspirar a ser Tier 1 y main contractor de los grandes proyectos tecnológicos frente a los plataformistas, los que diseñan y fabrican las diferentes plataformas aéreas, terrestres o navales, que requieren otro tipo de capacidades y tecnologías". 

Murtra, que recordó que el Gobierno español ya ha hecho pública su voluntad de un gasto adicional de entre 10.000 y 12.000 millones de euros anuales en defensa, insistió en que un factor clave de éxito ante el escenario que viene es "la adecuada colaboración público-privada, cada uno en su rol y con sus responsabilidades y gobernanza, y tener un alineamiento profesional entre gobierno e industria". 

El presidente de Indra también reconoció en su discurso que la industria española de defensa está más fragmentada que la de otros países comparables y dijo que presenta carencias en escala, capacidad de inversión, coordinación y en algunas capacidades tecnológicas críticas. 

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