España prepara una respuesta "serena y firme" al castigo de Argelia

La UE es el principal socio comercial del Gobierno magrebí y representa el 46,7%

José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

España prepara una respuesta "serena pero firme" ante Argelia. Tres meses después del inicio de la crisis diplomática entre el Gobierno magrebí y España, este jueves el Ejecutivo del presidente Abdelmayid Tebune ha aplicado la primera medida económica de represalia al congelar las operaciones bancarias para comercio exterior, aunque los contratos vigentes de gas parecen estar fuera de peligro, según ha asegurado la ministra española de Hacienda, María Jesús Montero.

Las relaciones entre los dos países se han reducido al mínimo, desde que este miércoles Argelia suspendiera el Tratado de Amistad por el "injustificable" giro de Madrid hacia el Sáhara Occidental. Pero, de acuerdo con EFE, expertos argelinos coinciden en que, aunque la suspensión de futuras operaciones afecta a todos los productos -incluido el gas-, no aplica a los contratos gasísticos al ser acuerdos de larga duración y de obligado cumplimiento.

La cuestión de Sáhara Occidental es intocable para Argelia, que ya le enfrentó a Marruecos el pasado año hasta cerrar en octubre el gasoducto Magreb-Europa. Es valedor también del independentista Frente Polisario, exiliado en los campamentos saharauis dentro del territorio argelino.

En este contexto, el Gobierno español ha puesto en marcha su motor para tratar de aliviar las tensiones y defender la postura de España. La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, ha asegurado este jueves que el Ejecutivo de Pedro Sánchez está trabajando para analizar el impacto de la decisión de Argelia y ha señalado que el objetivo es evitar "represalias" y "recuperar la normalidad".

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, se desplazará este viernes a Bruselas para entrevistarse con el vicepresidente de la Comisión responsable de la política comercial de la UE, Valdis Dombrovskis, según Europa Press. Albares ha asegurado que, por el momento, el suministro de gas a España desde el país norteafricano no ha experimentado "ninguna dificultad". Argelia era hasta hace unos meses el principal suministrador de gas a España.

Respaldo de la UE

En medio de la crisis diplomática, España ha recibido el espaldarazo de Bruselas. Tras la congelación por parte de Argelia de las operaciones bancarias relacionadas con el comercio exterior de productos y servicios con España, la Comisión Europea (CE) ha recordado este jueves que la política comercial de la Unión Europea (UE) es su competencia exclusiva.

"Como comentario general, la política comercial común de la UE es de competencia exclusiva, lo que significa que la UE se encarga de las relaciones comerciales con terceros países", han sentenciado fuentes comunitarias durante la jornada.

La política comercial de la UE está exclusivamente en manos de la Comisión Europea desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el 1 de diciembre de 2009. Además, el tratado que ha suspendido Argelia con España, que data de 2003, cubre la cooperación en ámbitos económicos, culturales, migración, terrorismo o en inversiones recíprocas.

En este sentido, el Ejecutivo comunitario ha reclamado a Argelia que revise la decisión de suspender el tratado. El portavoz principal de la Comisión Europea, Eric Mamer, ha instado a Argel a "dar marcha atrás" a la decisión que ha calificado de "extremadamente preocupante".

"Esperamos que en nombre de una asociación sólida y duradera Argelia revierta su decisión y trabaje con España para superar los desacuerdos actuales", ha ahondado la portavoz de Exteriores de la UE, Nabila Massrali. La UE es el principal socio comercial de Argelia y representa el 46,7% del total de transacciones argelinas, según los datos de Bruselas correspondientes a 2019.

En este mismo año, antes de la pandemia, Argelia concentró apenas el 1% de los servicios y bienes españoles exportados; aunque la suma alcanzó unos 3.000 millones de euros ahora puestos en riesgo.

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