La crisis de los cereales y sus consecuencias económicas

Las previsiones de una mala cosecha este año favorecerán la especulación

e influirán en los precios por la escasa diversificación en los proveedores

Las altas temperaturas y la escasez de lluvia previstas para este año serán perjudiciales para la producción de cereales, pero no afectará de igual forma a todos los países productores. La sequía tiene efectos más devastadores en países cálidos y menos desarrollados que en otros de agricultura intensiva. Cuando las explotaciones agrícolas son intensivas, dedicadas a producir excedentes, más industrializadas y tecnológicas, las explotaciones se sitúan en zonas más hídricas que las explotaciones tradicionales de países menos desarrollados. Las producciones de trigo de Estados Unidos se concentran en zonas del norte del país, próximas a Canadá. Estados Unidos es el primer exportador de trigo y solo una parte de su producción es para el consumo interno. En principio se podría prever mayor escasez de trigo que de maíz, especialmente debido a la guerra entre Rusia y Ucrania. Rusia es uno de los primeros países productores de trigo y Ucrania es el cuarto exportador mundial.

Para analizar globalmente la situación, aparte de analizar las producciones de cereales a nivel mundial, hay que distinguir entre los país productores, que, en su gran mayoría, producen básicamente para consumo interno con los países exportadores que producen excedentes para la exportación. Los primeros productores de trigo son China y Rusia, países que destinan su producción básicamente al consumo de sus habitantes, siendo sus porcentajes de exportación mínima. Estos dos países tienen un tipo de agricultura extensiva tradicional, que puede padecer más, con la sequía, que la agricultura intensiva, de explotaciones más industrializadas.

El motivo por el cual la India ha prohibido las exportaciones de trigo es para asegurarse la disponibilidad máxima para consumo interno ya que su producción es de agricultura tradicional que padece mucho más las consecuencias devastadoras de una sequía intensa. Esa prohibición no afectará, de forma importante, a la producción o comercio global, ya que ese país no es ni uno de los principales productores ni uno de los principales exportadores.

La producción mundial de maíz y trigo ha estado prácticamente estable a lo largo de los últimos 10 años, incluso ha tenido un ligero aumento global, debido al incremento de explotaciones de agricultura intensiva. Si las cosechas de cereales como el maíz y el trigo siguen la misma evolución de esos últimos 10 años, a pesar de tener ciclos de sequías y situaciones adversas, durante todo ese periodo analizado, en principio, no deberíamos preocuparnos por la posible escasez de cereales a nivel mundial.

Los países menos desarrollados, con agriculturas tradicionales, situados en zonas áridas y cálidas tendrán una repercusión más grave en sus cosechas y es posible que , al igual que la India, no solo tengan que prohibir la exportación, con el perjuicio económico que representa para el país, sino que además pueden ver peligrar su propio suministro interno.

Todo este panorama es especialmente favorable para la especulación. No hay duda que repercutirá en una subida en los precios del cereal. Será una buena oportunidad para especular con los precios de los cereales, especialmente para grandes compañías agrícolas, generalmente situadas en países de agricultura intensiva y dedicadas a producir excedentes para la exportación.

En cuanto a la repercusión en la inflación global, el aumento actual de los precios está motivado por múltiples factores y la influencia de la subida de precios del cereal no será porcentualmente tan importante como otros bienes básicos necesarios, como por ejemplo el gas, por citar solo uno, que han tenido una subida exagerada en los precios en el último año y que ha provocado, entre otros factores, la tendencia creciente de la inflación actual.

Al igual que Europa ha tenido que comprar gas licuado de Estados Unidos, a un precio superior al gas ruso, hay países que tendrán que comprar los cereales a productoras o intermediarias, que tengan excedentes de trigo a un precio superior al que compraban de Ucrania. Estas compañías pueden provenir, entre otros países, de Estados Unidos, Australia y Canadá, que son los tres primeros países exportadores de trigo.

La recomendación a las empresas en general, que sería extensivo a los países, es no tener dependencia de ningún proveedor, especialmente en aquellos productos o bienes necesarios para la buena marcha de la economía, como los cereales o el gas, entre otros. Cualquier producto básico se debe importar diversificando fuentes, de diversos países y proveedores.

Si esa política, que es básica en el mundo empresarial, la hubieran seguido los países, no se tendría dependencia del gas de Rusia, ni, en el caso de algunos países, dependencia de las exportaciones de cereal de Ucrania, ya que se tendrían disponibles otras alternativas.

Buscar un proveedor o una fuente alternativa cuando nos falla el proveedor principal es laborioso y costoso. Se debería prever, con tiempo, una posible alternativa.

Las empresas y los países cuando necesitan un producto o servicio imprescindible para la buena marcha de la economía están dispuestos a pagar cualquier precio por él, por lo cual podemos decir que la ineficiencia y la falta de previsión es también un motivo de inflación.

María Ángeles Ruiz Ezpeleta es Profesora de EAE Business School