La renovación de Mbappé y la eficacia del 'fair play' financiero

Esta normativa, tanto la española como la europea, es buena si con ello se evita que los clubes se endeuden y puedan acabar en concurso

En la foto, el jugador, Kylian Mbappé, con el presidente del Paris St Germain, Nasser Al-Khelaifi, después de firmar un nuevo contrato hasta el 2025.
En la foto, el jugador, Kylian Mbappé, con el presidente del Paris St Germain, Nasser Al-Khelaifi, después de firmar un nuevo contrato hasta el 2025. GETTY IMAGES

Finalmente, el jugador de moda Kylian Mbappé se queda en Paris. Lo que pudiera parecer el típico culebrón deportivo tiene consecuencias jurídicas interesantes que no deben ser pasadas por alto; hablamos de sostenibilidad financiera, libre competencia, incluso competencia desleal…

Lo primero que uno se pregunta es, ¿cómo un club de fútbol con más de 200 millones de euros en pérdidas la temporada pasada puede permitirse conservar a un jugador con unas condiciones económicas tan disparatadas?

El PSG venía gastando 629 millones de euros en las fichas de sus jugadores. Con lo que se rumorea del nuevo contrato del 7 de París, hablamos de más de 100 millones por temporada, sin contar primas.

¿Sería posible que algo así pasase en España? ¿Se están vulnerando las normas de control financiero del fútbol? ¿Son eficaces estas reglas? ¿Se puede estar adulterando la competición?

Desde el punto de vista de sostenibilidad financiera, en España, hace ya años que la Liga de Fútbol Profesional (LFP), ha desarrollado una normativa en materia de control de gasto que permite a los clubes distanciarse de la insolvencia. A su vez, esta misma regulación, también protege el juego limpio de tal modo que los clubes pueden gastar en función de lo que ingresan.

Me refiero, a las normas de elaboración de presupuestos de clubes y SADS y al límite de coste de la plantilla deportiva, las cuales han tenido un importante impacto en la salud económica de los clubes.

Sirva como ejemplo cómo los clubes han podido capear bien el temporal durante las restricciones de aforo en los estadios por el Covid-19, o cómo hace tiempo no vemos en la LFP un descenso administrativo por impago de salarios.

Las normas de estabilidad financiera han ayudado a evitar situaciones que hace años acostumbrábamos a ver en clubes de primera; fueron sonados los concursos de Betis, Las Palmas, Levante y otros. Pero estas reglas no solo sirven para evitar que los clubes se endeuden por encima de sus posibilidades, también sirven para que la competición sea más justa y esto lógicamente conecta con la renovación de Mbappé.

La normativa en materia de control de gasto que aplica la LFP no es ajena a la europea. La UEFA lleva desarrollando desde 2010 el llamado Juego Limpio o fair play financiero, (financial fair play) que tiene como finalidad, entre otros, que la competición no se vea adulterada por clubes con capacidad ilimitada de fondos.

El pasado mes de abril, la UEFA aprobó un nuevo reglamento llamado de “sostenibilidad financiera”, siendo sus tres pilares fundamentales: solvencia, estabilidad y control de costes. Hay una importante novedad en este reglamento en el control de costes de plantilla, para controlar mejor los gastos en relación con los salarios de los jugadores y el coste de los fichajes, limitándose todo al 70% de los ingresos del club, las infracciones puedan conllevar sanciones económicas y deportivas.

Los hechos más recientes demuestran que la eficacia real de esta normativa es discutida. A día de hoy, los dos principales clubes estado en Europa, Manchester City y PSG, se han llevado el gato al agua con los dos jugadores más codiciados, Haaland y Mbappé. Esto no es casualidad, más bien es rutina porque año tras año vienen sorprendiendo con su capacidad ilimitada para poder afrontar fichajes con cifras cada vez más elevadas.

El Manchester City fue sancionado por la UEFA, prohibiéndole competir en Europa durante dos temporadas por incumplir esta normativa, incluso ha estado investigado por la Premier League por estos mismos motivos. Sin embargo, en julio de 2020 el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) rebajó generosamente la sanción en una polémica decisión.

Esta normativa, tanto la española como la europea, es buena si con ello se evita que los clubes se endeuden y puedan acabar en concurso; se protege a los futbolistas, trabajadores, acreedores y al aficionado. Sin embargo, todavía está por ver cómo la misma regulación sirve para que la competición no se vea adulterada por situaciones como las que vemos año tras año en Europa.

La otra derivada que puede desencadenar la renovación de Mbappé por el PSG tiene que ver con la posible adulteración de la competición, lo que conecta con la defensa de la libre competencia y los actos de competencia desleal. No debería sorprender a nadie que aquellos que se vean perjudicados por esta situación estudien esta vía.

Lo bueno de todo esto es que en breve podremos comprobar la verdadera eficacia de estas medidas por la UEFA porque la LFP ya ha dicho que va a denunciar estos hechos.

El mundo del fútbol sigue dando mucho que hablar año tras año en los foros legales. Siempre es interesante el análisis jurídico de la noticia del momento y que a priori puede pasar inadvertido, oculto entre el revuelo mediático.

 Alfonso Carrillo, socio de Bird & Bird.

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