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Lagarde ve posible terminar con los tipos cero a finales del tercer trimestre

La presidenta del BCE endurece el tono y apunta a dos subidas de tipos en la zona euro en el plazo de dos meses: julio y septiembre

Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE Getty Images

Las subidas de tipos en la zona euro se aceleran y poco a poco el mensaje del BCE se va plegando a las expectativas del mercado. La presidenta del BCE ha dado hoy una guía aún más nítida de cómo será la senda para el alza de tipos y ha señalado que cree muy probable que se puedan abandonar los tipos cero a finales de septiembre. Lo ha hecho a través de un post publicado en la web del BCE, donde da su visión de la inflación y la política monetaria de la institución monetaria con un grado de detalle propio del comunicado posterior a una reunión del Consejo de Gobierno.

Christine Lagarde ya había abierto la puerta claramente a una subida de tipos en julio, la primera en más de diez años. Y ahora apunta a una segunda al cabo de dos meses. La presidenta del BCE no ha querido espera a la reunión de junio, de la que se esperaba la confirmación de los próximos pasos de la institución, y ha avanzando en un inusual comunicado los planes de política monetaria, en un momento en que el avance de la inflación en la zona euro es tal que crece cada día la presión para que el alza de tipos llegue cuanto antes.

“Espero que las compras netas de activos del programa APP finalicen muy a principios del tercer trimestre”, ha asegurado hoy. “Esto nos permitiría una subida de tipos en nuestra reunión de julio, en línea con nuestro forward guidance. De acuerdo con las perspectivas actuales, es probable que estemos en posición de salir de los tipos de interés negativos para finales del tercer trimestre”, asegura Lagarde. La presidenta del BCE justica su anuncio en que “dado que la esperada fecha para el despegue de los tipos de interés se dibuja más cerca, es más importante clarificar la senda de normalización que tenemos por delante”.

La presidenta del BCE da así un significativo paso al apuntar con total claridad no solo a esa primera subida de tipos en julio sino a una segunda ya en septiembre. La facilidad de depósito está en la actualidad en el -0,5%, con lo que para entrar en terreno positivo, o al menos quedar a cero, tendría que haber un alza de 25 puntos básicos en la cita de julio y de otros 25 puntos en la de septiembre.

En los últimos días, algunos miembros del ala dura del BCE se han mostrado a favor de un alza de 50 puntos básicos ya en julio y en el mercado se da una probabilidad del 50% a esa subida de medio punto en el inicio del tercer trimestre. Aunque Lagarde insiste en que la normalización de la política monetaria será "gradual". “Lo prudente es moverse paso a paso, observando los efectos sobre la economía y las perspectivas de inflación a medida que suben los tipos”, advierte.

En el post publicado hoy en la web del BCE, Lagarde da las indicaciones más diáfanas hasta el momento de cómo pretende afrontar la inflación, ya el objetivo claro que combatir y sobre el que la presidenta del banco central ha querido explicarse. “El entorno que afronta la política monetaria hoy ha cambiado significativamente desde el previo a la pandemia. Las herramientas que desarrollamos, dirigidas a combatir una inflación persistentemente baja, ya no son apropiadas”, asegura.

La presidenta del BCE observa una “revesión parcial en las tendencias estructurales que han contribuido a mantener baja la inflación en la última década”. Cita el efecto de la reapertura de la economía tras la pandemia, con los cuello de botella en los suministros, el alza del precio de la energía y los alimentos y también el traslado de estos aumentos al sector servicios. Y recuerda el aumento de la inflación subyacente en la zona euro en abril en el 3,5%.

Además, advierte que la guerra de Ucrania puede ser “un punto de inflexión” para la globalización, que haga que los elementos geopolíticos sean un factor más importante en la estructura de las cadenas de suministro global. “Las cadenas de suministro podrían ser menos eficientes durante un tiempo y durante la transición, crear más presiones de costes de forma persistente sobre la economía”. asegura. Menciona además el efecto inflacionista que puede tener la transición energética, que Europa quiere acelerar para rebajar su dependencia del petróleo y gas ruso. “Cuanto más rápido y urgente sea el cambio a una economía más verde, más caro será en el corto plazo”, señala Lagarde.

La presidenta del BCE muestra así su firme voluntad de zanjar los tipos negativos en un nuevo entorno de inflación, aunque cree prematuro hablar de la reducción del balance de la institución. “Por el momento, los tipos de interés actuarán como la herramienta con la que ajustar la postura de nuestra política monetaria”, explica Lagarde. Y añade: “si fuera necesario, podemos diseñar y desarrollar nuevos instrumentos para asegurar la transmisión de la política monetaria a medida que avanzamos en la normalización, tal y como hemos demostrado en muchas ocasiones en el pasado”.

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