El hotel que tiene como caseros a la familia Botín

El rey Alfonso XIII encomendó en 1915 a Emilio Botín el proyecto del Hotel Real

En sus habitaciones han dormido artistas como Bruce Springsteen, Jennifer Lopez o Antonio Banderas

Vista exterior del Eurostars Hotel Real.
Vista exterior del Eurostars Hotel Real.

La relación de la familia Botín con el Hotel Real de Santander se remonta a 1915, cuando el rey Alfonso XIII le pidió como favor personal a Emilio Botín López (bisabuelo de la actual presidenta del Banco Santander, Ana Botín) que se hiciera cargo del proyecto de creación del nuevo establecimiento. A falta de hoteles de lujo en la zona, este serviría como casa de invitados del Palacio de la Magdalena, donde pasaban los veranos los monarcas. Un siglo después, el edificio y los jardines que lo rodean mantienen su posición dominante frente la bahía de Santander, pero el alojamiento no tiene nada que ver con el de aquella época.

Solo hay que subir a la quinta planta para comprobarlo. La que en el siglo XX cumplía la función de almacén de maletas y hospedaje del servicio es la que ahora alberga la Suite Real. En este dúplex de 120m2, que cobija la majestuosa cúpula del edificio, han pasado la noche Bruce Springsteen, Shakira, Jennifer López con Marc Anthony, Alejandro Sanz o Antonio Banderas. De hecho, la suite dispone de una cama que hubo que alargar 20cm ante la visita del entonces todavía príncipe Felipe y sus casi dos metros de altura. “Dicen que Springsteen abrió todas las ventanas y puso el sofá mirando hacia fuera para tocar la guitarra. Sin embargo, Alejandro Sanz nos las hizo tapar con cartulina negra porque odia la luz”, comenta la responsable comercial del alojamiento, Rocío Sierra.

Habitación doble superior con vistas a la bahía de Santander.
Habitación doble superior con vistas a la bahía de Santander.

En total, el Eurostars Hotel Real (parte del Grupo Hotusa desde 2013) dispone de 123 estancias, todas ellas exteriores y muy luminosas, incluyendo nueve suites con panorámicas al mar. En su interior, perdura el mobiliario clásico con maderas nobles y tapicerías cuidadas de estilo francés, pero, en 2018, se llevó a cabo una reforma para modernizar las estancias y adaptarse al huésped actual. Se ha mejorado, por ejemplo, el aislamiento de las habitaciones con el refuerzo de los muros divisorios, y se han incorporado cerraduras de proximidad, muelles de autocierre y barreras de insonorización de última generación.

El proyecto contó con una inversión de más de cuatro millones de euros concedida por la familia Botín, que sigue siendo la mayor accionista del edificio a través de la sociedad Hotel Real S.A. “El hotel les pertenece, son como nuestros caseros”, bromea Sierra. La renovación también incluyó una reforma integral de los baños, sustituyendo instalaciones de fontanería y saneamiento, acabados y sanitarios, así como la instalación de iluminación eficiente tipo led. “Trabajamos por ocupación de la ciudad, así que los precios pueden variar desde los 120 euros hasta un tope que tuvimos de 550 euros por la habitación normal”, destaca la responsable comercial.

Habitación doble deluxe.
Habitación doble deluxe.

Otros de los encantos del conocido por los santanderinos como la Gran Dama Blanca son su jardín, adornado con 80 especies diferentes de rosas, el restaurante El Puntal o su centro de talasoterapia, todavía en pleno proceso de renovación. Además, la terraza del hotel está abierta a todo el que quiera subir hasta la colina donde se erige para disfrutar de sus vistas. Al parecer, fue ahí donde Jorge Sepúlveda escribió su conocida canción Mirando al mar. Con la llegada del buen tiempo, los turistas ingleses y franceses ya se está acercando a las instalaciones, afirma Sierra, que reconoce que “el turismo americano y sudamericano todavía está un poco atascado”.

En el salón social, donde antiguamente se encontraba la biblioteca, ahora se ubica el bar. Este espacio acogió el baile inaugural en julio de 1917 y aún conserva las lámparas de araña que presenciaron aquel evento al que acudió toda la capital cántabra y, por supuesto, Botín. Tanto le gustó el entorno, que se hizo con la casa palacio aledaña, El Promontorio, que fue el epicentro familiar de sus herederos hasta 2006, cuando se cedió a la Fundación Marcelino Botín para desarrollar actividades sociales y culturales.

Salón social del Eurostars Hotel Real 5*GL, donde se realizó el baile de inauguración en julio de 1917. Cuenta con un bar que antiguamente era una biblioteca.
Salón social del Eurostars Hotel Real 5*GL, donde se realizó el baile de inauguración en julio de 1917. Cuenta con un bar que antiguamente era una biblioteca.

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