Junta de accionistas

Brufau dice que la transición energética costará 270 billones

La compañía aprueba un dividendo de 0,63 euros por acción y dos reducciones de capital, de 75 y 50 millones de títulos, respectivamente

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol y Antonio Brufau, presidente.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol y Antonio Brufau, presidente.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha arremetido hoy en la junta general de accionistas contra el exceso de regulación medioambiental en Europa. Solo dos sectores en China, el cemento y acero, emiten un 70% de CO2 que emite Europa, subrayó. Según Brufau, "hay que descarbonizar la economía, pero eso llevará tiempo y harían falta 275 billones de euros en 20 o 30 años". El ciudadano, en su opinión, debe conocer cuál va a ser la "prima verde" que va a pagar en un proceso que defendió, pero que hay que abordar "con inteligencia".

En la primera junta presencial en dos años, el presidente de Repsol hizo alusión a las dos grandes crisis vividas en este tiempo y que se han solapado: la pandemia de Covid 19 y la invasión de Ucrania. La pandemia llevó al mundo a la recesión y, ya en 2021, derivó en una gran recuperación que "dejó ver las consecuencias de la transición energética". La normativa europea, que estigmatiza los hidrocarburos como "una energía del pasado", cuando son un 80% de la matriz primaria de energías, "ha provocado un retroceso de las inversiones y el declino de los pozos", señaló.

El desbalance entre oferta y demanda, con un sustancial incremento de los costes, que se trasladó a los precios de los productos, y la política europea de emisiones de CO2, llevó a una escalada, que "la sociedad no acabó de entender", en palabras de Brufau.

Entre sus reflexiones ante los accionistas, consideró que la actual crisis ha roto el principio de globalización, con gran enfrentamiento entre bloques, no solo en el ámbito de la defensaa sino en el energético. "El futuro no es el aprovisionamiento, sino de quién y de dónde nos aprovisionamos, lo cual es un problema para Europa, que no dispone de recursos minerales (litio, cobalto, manganeso..) "frente a China y sus adláteres". Hay que replantearse las cadenas de suministro para no poder en cuestión la transición energética, dijo Brufau.

En el lado positivo de la crisis, aludió a la unión de Europa en la defensa de los valores democráticos y del mercado único de la energía, que hay que replantearse después de 30 años "sin hacer demagogia". Brufau defendió el objetivo comunitario de lograr mayor autonomía, reducir la dependencia de Rusia, diversificar los suministros de petróleo y gas y desarrollar el hidrógeno verde. En este sentido, recordó que "el sur de Europa lleva 30 años haciéndolo: estamos muy diversificados, tenemos seguridad". Frente al norte, el sur ha hecho el trabajo: a España le ha costado dinero montar su red de regasificadoras y gasoductos. "¿Por qué hablamos de un tema tan básico como tener un solo suministrador, sea amigo o no amigo?, criticó.

Por otro lado, defendió el papel de los hidrocarburos en el mix energético. "Si alguien cree que el petroléo y el gas no tendrá un papel relevante en el mix, se equivoca. Ahora se ha demostrado su importancia". La electrificación renovable, que defendió, "no es la única alternativa" y aludió a los biocombustibles, la economía circular, los combustibles sintéticos, "sobre los que no se están dando los pasos necesarios". Criticó que en Europa se haya prohibido el fracking y que, con las restricciones al gas ruso, se esté importando el de Estados Unidos procedente del fracking". Repsol, según su presidente, "no va a renunciar a sus grandes activos, el desarrollo, exploración de gas y petróleo, y los industriales", aunque tendrá un papel importante en la transformación y descarbonización, "de una forma rentable para todos los accionistas".

En su opinión, la descarbonización llegará de dos formas: la reducción progresiva pero planificada de los hidrocarburos fósiles, que serán importantes pero menos, y la generación renovable, pilar estratégico básico para los combustibles renovables y la tecnología de cómo capturamos el CO2 de la atmósfera. En este sentido, indicó que, a diferencia del resto de energías, las renovables son energías "desobediente, arbitraria, que no responde al impulso humano". Hacen falta grandes inversiones para generar con uniformidad. Hacen falta redes, almacenamientos, una enorme cantidad de baterías e hidrógeno renovable".

Y por supuesto, el respaldo de la nuclear y el agua como soporte. "Los costes inherentes a apoyarse en una sola energía, tienen que entender que hay que pagarlo", enfatizó. Y volvió a criticar la prohibición del motor de combustión en 2030, pues desincentiva las inversiones en tecnología y que el ciudadano no cambie de coche. "Hay que poner normas de incentiven no que prohíban, que decidan las empreesas y los ciudadanos no los políticos.

Retribución al accionista

Por su parte, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, repasó los escenarios macroeconómicos y los resultados de la compañía, que, gracias a los altos precios de los combustibles y los amores márgenes de la química ha logrado una generación de caja que le ha permitido reducir la deuda en 1.000 millones y aumentar un 5% la retribución al accionista.

Con un beneficio neto de 2.499 millones de euros el año pasado, el consejo ha propuesta a la junta la aprobación de un dividendo de 0,63 euros acción y la reducción de 75 millones de acciones, que representa el 4,9% del capital. Esta reducción se hará de inmediato, según Imaz, quien comunicó en la junta una nueva recompra para este año de otros 50 millones, cantidad "que podría aumentar en un escenario de precios más favorables que el actual". En definitiva, "más de un euro por acción", que recuera "los niveles prepandemia"

Imaz volvió a recordar la estrategia de compañía multienergética, con emisiones netas cero en 2050. Los buenos resultados del año pasado se debieron a la evolución de los negocios de exploración y producción, química, movilidad, aviación, renovables y la generación baja en carbono. En exploración y producción, Repsol ha priorizado el valor sobre el volumen.

En respuesta a un accionista, sobre los descuentos en los carburantes, de hasta 30 céntimos por litro, que aplica desde marzo, Imaz dijo que responde "al compromiso de la compañía con la sociedad". Cuando "se vive una situación excepcional como la de ahora, queremos tener responsabilidad con la sociedad". Se trata, "de una inversión estratégica en el negocio, en clientes, para lograr vínculos mayores con los clientes con producto multiservicio".

En cuanto al vertido de petróleo en Perú, "por el desplazamiento anómalo de un buque, no preguntamos de quién era la culpa, desde el primer día hemos desplegado todos los medios, para acelerar el proceso de limpieza y población y colaborar en las investigaciones", señala el CEO de Repsol.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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