Divisas

El euro cae de los 1,06 dólares por primera vez en cinco años

Alemania revisa a la baja su previsión de crecimiento y acelera el descenso de la divisa, pese a la expectativa de alza de tipos en la zona euro

Euro pulsa en la foto

La expectativa de alzas de tipos por parte del BCE no está logrando ni mucho menos frenar la depreciación del euro. Las crecientes preocupaciones sobre el suministro energético por parte de Rusia y las señales de ralentización económica de China debido a la ampliación de los confinamientos están haciendo temer por el impulso económico europeo y acelerando la búsqueda de refugio. Y en el ámbito de las divisas el ganador vuelve a ser el dólar.

La apreciación del billete verde tuvo hoy como gran damnificado al euro. La moneda europea cayó por debajo de los 1,06 dólares, algo que no sucedía desde abril de 2017. A falta de dos sesiones para que finalice abril, el euro pone rumbo a su peor mes en cinco años con una caída del 4,5%.

Las expectativas de que la victoria de Macron en las presidenciales francesas ayudara a amortiguar el golpe y sirviera para contener las presiones bajistas sobre el euro se han desvanecido. Simon Harvey, director de análisis de mercado de Forex en Monex Europe, señala que, aunque la victoria de Marine Le Pen habría supuesto un riesgo a la baja considerable, tras el triunfo de Emmanuel Macron los operadores de divisas no han tardado en centrarse en la dinámica de crecimiento de la zona euro. A la espera de que el BCE actualice sus proyecciones, Alemania, la locomotora de Europa, ya ha revisado a la baja sus proyecciones de crecimiento y hoy anunció que espera cerrar 2022 con un alza del PIB del 2,26%, frente al 3,6% estimado en enero.

El corte de gas ruso a Europa, con Polonia y Bulgaria como la punta del iceberg, aumentan los temores de estanflación. Después de perder los 1,06 dólares, el consenso de los analistas no descarta que la moneda única siga cayendo hasta los 1,05. Harvey no descarta que se desfonde hasta los 1,035 dólares.

A la coyuntura económica se suma la divergencia en política monetaria entre EE UU y la zona euro. Aunque tanto el BCE como la Fed han remarcado su compromiso con la estabilidad de los precios, las medidas que prevén aplicar para contener las presiones inflacionistas distan mucho en intensidad. Christine Largarde volvió a sugerir ayer una subida de los tipos este año, una idea que sigue los postulados defendidos en los últimos días por algunos de los miembros del BCE. Pero el alza de tasas y la finalización de las compras de activos no ha logrado poner freno a la devaluación del euro, que retrocede un 7,41% en 2022.

Mayor intensidad en el proceso de ajuste es el que prevé la Reserva Federal. Jerome Powell prepara al mercado para subir las tasas en 50 puntos básicos la próxima semana, un repunte que algunos consideran insuficiente y abogan por un alza de 75 puntos de golpe. Los operadores han empezado a descontar entre dos y tres subidas de 50 puntos básicos este año, el mayor ajuste desde 1982.

Ben Laidler, estratega en eToro, recuerda que un euro más débil encarece los productos importados, lo que aumenta las presiones inflacionistas en la zona euro y dificulta la labor del BCE para gestionar la presión de los precios y el crecimiento. No obstante, ayuda a que las economías y las empresas sean más competitivas y a compensar algunas de las crecientes dificultades económicas.

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