La volatilidad de Musk expone la pobre gobernanza de Twitter

El consejo debería haberse pensado más el nombramiento, y valorar el historial de roces del accionista con la SEC

Elon Musk, máximo accionista de Twitter.
Elon Musk, máximo accionista de Twitter. reuters

La historia de Twitter es tan rica en giros argumentales como una telenovela, pero el efímero episodio de la incorporación de Elon Musk al consejo y su posterior decisión de no entrar ha vuelto a mostrar su poco fiable gobernanza. El sábado, Musk renunció apenas unos días después de haber aceptado.

 

Musk anunció que había comprado un 9% de Twitter el día 9 y aceptó formar parte del consejo ese mismo día. Se comprometió a no tener más allá del 14,9%. El acuerdo de tres párrafos refleja la rapidez con la que se redactó. Un acuerdo similar de 2020 entre Twitter y el fondo activista Elliott constó de 14 páginas.

Es un misterio cómo Musk se relacionará ahora con Twitter. Podría intentar hacerse con el control, seguir siendo el mayor accionista y crítico persistente, o perder el interés y marcharse. Una nueva presentación ante la SEC dice que puede expresar sus opiniones sobre la firma en las redes. Eso habría sido más difícil si estuviera obligado a cumplir con las responsabilidades de ser consejero. La mala toma de decisiones del consejo es más clara. Musk ha tenido su cuota de roces con los reguladores. En 2018 se sometió a un acuerdo con la SEC que requería que los abogados de Tesla aprobaran sus tuits sobre la firma después de que tuiteara que estaba valorando excluirla de Bolsa. La reciente declaración sobre su participación en Twitter se presentó con retraso.

Su actividad en las redes debería haber sido otra señal de alarma. Antes de ser invitado al consejo, Musk había cuestionado públicamente que Twitter estuviera comprometida con la libertad de expresión y se preguntaba si debería crear un servicio alternativo. Tras ser nombrado, cuestionó públicamente si la red estaba muriendo porque las cuentas destacadas publican poco y preguntó si su sede debería convertirse en un refugio para personas sin hogar.

Tal vez el consejo esperaba neutralizar a Musk al incorporarlo al consejo, y él se rebeló. Pero ha construido su carrera, su riqueza y su personalidad en torno a infringir las normas. Hacerlo consejero debería haber requerido una deliberación más cuidadosa. Las prisas demuestran mala gobernanza.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías