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Privacy coins, criptomonedas con privacidad máxima que se usan para evadir a las autoridades

Las monedas de privacidad utilizan algoritmos de encriptación y sistemas descentralizados para proteger la identidad de sus usuarios, pero su uso preocupa a las autoridades

Una representación de la privacy coin Monero
Una representación de la privacy coin Monero FOTO DE ARCHIVO

Silk Road, el primer gran mercado negro de la deep web (internet profunda, es decir, contenido no indexado en buscadores) habilitó los pagos con Bitcoin en 2012. Su fundador, Ross Ulbricht, vio potencial en las criptomonedas como medio de pago para proteger la identidad de sus usuarios, que llegaron a realizar transacciones por el valor de unos 9.596 millones de euros y marcaron el primer hito histórico en el uso ilegal de criptoactivos.

Casi 10 años después, el Bitcoin ya no garantiza anonimato. Lo debe entender Ulbricht, que se encuentra cumpliendo dos cadenas perpetuas por narcotráfico después de que estos fondos se usaran como evidencia en su juicio, pero también todo aquel que busca privacidad máxima en sus transacciones. Como respuesta, en los últimos años han surgido las llamadas privacy coins o monedas de privacidad, activos digitales cuya prioridad es proteger los datos del usuario.

¿Qué son las privacy coins o monedas de privacidad?

La mayoría de las criptomonedas existentes, incluidas Bitcoin y Ethereum, se basan en cadenas de bloques transparentes donde se registran los movimientos desde las cuentas. En esta línea, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha explicado a Cinco Días que los investigadores pueden rastrear los depósitos y los retiros para prevenir el lavado de activos o el financiamiento del terrorismo. Las privacy coins, en contraste, utilizan algoritmos de encriptamiento y sistemas altamente descentralizados para ofuscar el origen y destino de las transacciones, lo que dificulta la trazabilidad.

La aplicación de estos parámetros, sin embargo, suele ser opcional, y los usuarios deciden qué información compartir y con quién. Los registros de Coinmarketcap, la web de referencia para estadísticas de criptomonedas más popular del mundo, indica que existen por lo menos unas 90 monedas de privacidad. Monero, la privacy coin más usada según este portal, fue lanzada en 2014 y busca lograr el anonimato del dinero en efectivo.

Monero, la moneda con máxima privacidad

Uno de los portavoces de Monero ha indicado a Cinco Días que su tecnología protege a los usuarios de los gobiernos, las corporaciones y los criminales, y que de hecho muchos de sus usuarios están en países autoritarios como Venezuela y China: “Monero necesita poder proteger a los usuarios en un tribunal de justicia y, en casos extremos, de la pena de muerte. Un usuario debe confiar, de manera que no se sienta presionado para cambiar sus hábitos de gasto por el riesgo de que otros se enteren”, aseguran, para luego añadir que en su opinión el dinero debe ser neutral y cualquiera debe poder utilizarlo, incluso los criminales.

De hecho, Chainalysis, un empresa tecnológica que ha colaborado con el FBI y otras autoridades globales para de peritaje de blockchain, advierte que los piratas informáticos se están aprovechando estas características: "Los analistas han notado que cada vez más atacantes exigen que las víctimas paguen en Monero, probablemente debido al mayor anonimato que ofrece. Si bien la gran mayoría de los atacantes continúan exigiendo Bitcoin, los profesionales de la seguridad cibernética y las fuerzas del orden deben estar atentos a las notas de rescate que solicitan esta criptomoneda o activos asociados con otros protocolos con características de mejora de la privacidad, ya que esto cambiará las tácticas de investigación que deben emplear".

¿Son iguales todas las privacy coins?

Cabe aclarar que no todas estas divisas comparten estos valores. Zcash y Dash, por ejemplo, aseguran que sus tecnologías no les impide cumplir la normativa internacional, y que incluso contribuyen con los reguladores. Desde Monero, en contraste, aseguran que nunca han tenido que colaborar y que nunca lo tendrán que hacer porque mantener la anonimidad del dinero debería ser un derecho humano: "Preferimos decir que el Bitcoin es una moneda de vigilancia, mientras que la nuestra es una moneda normal", ironiza el portavoz.

Más allá del debate, Europol señala que el uso de las privacy coins está desplazando al Bitcoin como medio principal para transacciones digitales ilícitas: “Estos servicios operan en áreas grises, utilizando jurisdicciones con legislación indulgente y con vagos procedimientos para controlar a sus clientes”, advierten. En este sentido, la EBA ha asegurado a este diario que las nuevas regulaciones para criptoactivos que Europa pretende implementar exigirán mayores niveles de transparencia para quienes quieran hacer transacciones con estas misteriosas divisas.

Las principales monedas de privacidad

Monero. Es la privacy coin más prestigiosa del mercado por su alto nivel de encriptación que dificulta su trazabilidad. Europol ha advertido que su uso está creciendo en los mercados negros de internet. A diferencia de sus competidores, es nativamente anónima y ofrece la opción de revelar datos a solicitud del usuario. Su precio se ha disparado alrededor de un 47% desde que inició el conflicto entre Rusia y Ucrania, por lo que algunos especialistas creen que se estaría utilizando para evadir las sanciones económicas.

Zcash.
Lanzada en 2016, es otra moneda de privacidad creada como una bifurcación de Bitcoin. Dirigida por Electric Coin Company, la criptomoneda también ofrece la opción de ocultar transacciones a través de mecanismos de privacidad y sin posibilidad de rastreo, llamados transacciones protegidas y zk-SNARKS .

Dash.
Es una criptomoneda anónima que comenzó como una bifurcación de Bitcoin en 2014. La moneda de privacidad pionera se llamó XCoin, luego se cambió a DarkCoin y finalmente a Dash. Dash contiene características electivas de anonimato como PrivateSend , que utiliza la estrategia CoinJoin para enmascarar las entradas de transacciones reales.

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