Infraestructuras

Italia tiene poder reforzado hasta final de año para vetar a ACS y sus socios en Atlantia

Los sectores estratégicos fueron blindados en 2012 y el escudo creció con la pandemia

El ministro italiano de Infraestructuras, Enrico Giovannini, junto al primer ministro Mario Draghi.
El ministro italiano de Infraestructuras, Enrico Giovannini, junto al primer ministro Mario Draghi.

La gestión de los aeropuertos romanos de Fiumicino y Ciampino, con 43 y 6 millones de viajeros al año, respectivamente, y el control del sistema de pago de peajes Telepass, hacen de Atlantia una empresa estratégica para Italia. Y el Gobierno de Mario Draghi, según han anticipado distintos analistas de Bolsa, no dudará en usar toda su influencia para evitar que la operadora de infraestructuras acabe en manos extranjeras. Esta es una de las barreras que amenaza a los fondos GIP y Brookfield, con los que forma equipo ACS, en su proyecto de adquisición de la compañía controlada por la familia Benetton.

La Comisión Europea está en contra del uso de la acción de oro por parte de los Estados miembro de la UE por verlo contrario a la libre circulación de capitales y los principios del mercado único. Sin embargo, Italia ya amenazó en abril del año pasado, con Draghi al frente del Ejecutivo, con vetar la compra de la operadora de autopistas Autostrade precisamente por ACS. Atlantia ha tenido que vender esa filial de forma forzosa tras el siniestro del viaducto genovés de Morandi en agosto de 2018, pero la compradora fue pública, la entidad financiera Cassa Depositi e Prestiti.

También Francia frenó en enero del año pasado la fusión de Carrefour con la canadiense Couche-Tard aludiendo a la preservación de la seguridad alimentaria para imponer su veto.

Una opa a 26 euros valoraría a Atlantia por encima de su cotización previa al siniestro de 2018

Una vez que Edizione, holding inversor de los Benetton y titular del 33,1% de Atlantia, rechazó el acercamiento de los fondos norteamericanos y de ACS el pasado jueves, lo primero que indicó es que pretendía mantener “las raíces italianas” de la firma de autopistas. Ese día también reconoció estar en negociaciones con el fondo estadounidense Blackstone para reforzar el plan industrial de Atlantia, en la que Edizione pretende seguir por largo plazo.

Los Benetton llamaban a Italia en su defensa. Y el Gobierno cuenta con capacidad para revisar, y finalmente impedir o imponer duras condiciones, operaciones corporativas que afecten a sectores estratégicos, como el de defensa, comunicaciones, tecnología 5G, energía y transportes. Su regulación dejó atrás en 2012 el concepto de la Golden Share para adoptar el del Golden Power. Fue a través del Decreto Ley 21 de 15 de marzo de 2012, y tras sentencia del Tribunal Europeo de Justicia.

Esa ley sobre inversiones extranjeras ha sido enmendada en varias ocasiones para la clarificación de su alcance. Y el derecho de veto se vio reforzado tras el estallido de la pandemia (Decreto Ley 23, de 8 de abril de 2020 o los Decretos del Primer Ministro 179/2020 y 180/2020), sumándose nuevos sectores con calificación de estratégicos: el del agua, salud, datos, industria financiera, tecnologías de la información, medios de comunicación, puertos, aeropuertos, ferroviario y redes de autopistas, entre otros. Los amplios poderes del Gobierno estarán vigentes al menos hasta el próximo 31 de diciembre.

Ante ello, la diplomacia española ya ha defendido en otras ocasiones el principio de reciprocidad en la inversión extranjera. Y el antecedente es cercano: la italiana Atlantia se hizo con el control de la española Abertis a finales de 2018 con el visto bueno del Gobierno de Mariano Rajoy.

El máximo histórico de la italiana fue de 28,2 euros hace casi cuatro años

Posibles ofertas

En el mercado se espera que el primer accionista de Atlantia y su poderoso socio Blackstone formulen una opa, anticipándose a ACS, GIP y Brookfield. Ya el viernes se filtró a la prensa italiana que el precio podría rondar los 24 euros por título. Se trata de otro posible freno a las pretensiones de Florentino Pérez, que reconoció ante la CNMV el deseo de hacerse con el control del negocio de autopistas de Atlantia, con la que comparte el capital de Abertis. Una oferta a 24 euros valora Atlantia en 20.298 millones de euros, un 19% por encima del precio de cierre del jueves y aún con una prima del 14.8% respecto a la cotización del viernes.

Fuentes financieras apuntan que el acercamiento de GIP y Brookfield a los Benetton, en reuniones celebradas el 3 y 23 de marzo, cristalizó en una oferta no vinculante el 30 de ese mes: 22 euros por acción. Y en el mercado se especula con que una opa competidora por debajo de 26 euros no tendría visos de triunfar. Pero ese precio ya valora Atlantia por encima de lo que cotizaba justo antes del siniestro de Génova.

El máximo histórico de la italiana fue de 28,2 euros por acción a finales de mayo de 2018; el precio era de 25,88 euros justo antes del colapso del viaducto Morandi, que ocasionó 43 muertos, y ya no ha pasado de los 24,7 euros desde entonces.

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