Infraestructuras

ACS busca un plan B tras el rechazo a su puja por Atlantia y la amenaza de una guerra de opas

El primer accionista se opone a vender el grupo italiano para la posterior segregación de las autopistas

El portazo de ayer dado por la familia Benetton al plan de los fondos GIP y Brookfield, al que se sumó ACS, para comprar Atlantia y que el grupo español se quedara con la división de autopistas, obliga a la española a reformular su plan. El holding Edizione, por el que los Benetton son titulares de un 33,1% de Atlantia, comunicó a la Consob que su participación tiene “carácter estratégico” y pretende “seguir contribuyendo a su desarrollo sostenible”. Para el primer accionista es primordial “mantener las raíces italianas de la empresa”, que basa un 76% de sus ingresos y el 84% del ebitda en la española Abertis.

Fuentes financieras explican que a ACS le resta la vía de lanzar una opa hostil con sus socios sobre una compañía que capitaliza 16.760 millones y arrastra 30.000 millones de euros de deuda financiera neta. Pero en ese camino entraría en una batalla con Blackstone, que ha salido al socorro de la familia Benetton, además de contar, previsiblemente, con una dura oposición por parte del Gobierno italiano. Otro camino es tratar de acercarse a Edizione y Blackstone para mantener la paz en Abertis, firma que ACS comparte con Atlantia, y seguir reforzándola.

El mutismo se instaló ayer en el entorno de ACS mientras Florentino Pérez y su equipo más cercano analizaban sus posibilidades tras el comunicado de rechazo publicado por Edizione a media tarde.

El primer accionista de Atlantia reconoció que está en negociaciones con el citado gigante de la inversión Blackstone. Se interpreta que para tenerlo como socio en una empresa que cuenta con un 48% de capital flotante e incluso para excluirla del parqué, o para lanzar una contraopa en caso de acercamiento hostil de GIP y Brookfield con ACS. El holding de los Benetton no ofreció detalle al respecto. Pero sí incidió en que la oferta “que también ha atraído el interés de ACS” no ha sido solicitada.

La puja de los fondos, no vinculante, llegó a Roma el 30 de marzo. Edizione no citó ayer a ACS como parte oferente, sino como posible comprador de la mayoría de autopistas. Una versión que está en línea con lo que el grupo madrileño comunicó el miércoles al mercado: su acuerdo de exclusividad con los dos fondos norteamericanos pasaba por quedarse con el control del negocio de autopistas de Atlantia.

Expresando una frontal oposición a una segregación de activos de Atlantia, Edizione contestó a través de un comunicado que una eventual desinversión en Abertis, y en otros activos de autopistas, conduciría a una “desintegración” del grupo. Al mayor actor del país transalpino en el sector concesional le quedaría la división de aeropuertos, con los romanos Fiumicino y Ciampino, y los franceses de Niza, Cannez y Saint Tropez, además del negocio que representa Telepass y las participaciones del 15,9% en Hochtief y en el operador ferroviario del Eurotunnel, en el canal de la Mancha, Getlink.

Si una de las claves para el triunfo de la ofensiva de ACS era convencer a los Benetton, con los que comparte Abertis, los dueños de Atlantia aseguraron ayer que su visión estratégica pasa por “preservar la integridad del grupo y dar un mayor impulso a sus actividades”.

La familia Benetton viene de poner a Alessandro Benetton el pasado mes de enero como presidente de Edizione. En ese momento, el nuevo ejecutivo calificó de “estratégica” la estancia en Atlantia. De hecho, el holding reforzó su posición en el capital de poco más del 30% al 33,1% con la desinversión forzosa, valorada en 8.000 millones de euros, en la filial de autopistas italianas Autostrade. Esta última fue a manos de la pública CDP y los fondos Blackstone y Macquarie.

Pulso entre gigantes de la inversión en infraestructuras

Conversaciones. Los fondos GIP y Brookfield confirmaron ayer que han mantenido contactos durante el mes de marzo con representantes de Edizione. Las reuniones se celebraron los días 3 y 23 de marzo, y el 30 del mes pasado fue presentada una oferta no vinculante por Atlantia al que es primer accionista de la firma de infraestructuras. En paralelo, los Benetton han estado buscando un acuerdo con Blackstone para reforzarse y poder contestar una posible opa.

GIP contra Black­stone. Quienes pueden ser rivales por el control de Atlantia, GIP y Blackstone, están cargando munición. La primera está reuniendo inversores para crear el mayor fondo de infraestructuras del mundo. Y Blackstone reabrió en 2021 uno de sus fondos especializado en el sector. Esta última forma parte del consorcio que se hizo el año pasado con Austostrade, filial de Atlantia con 3.000 kilómetros de carreteras de pago en Italia.

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