'Big data' aplicado a la salud

Savana levanta 23 millones para impulsar con su tecnología el descubrimiento de nuevos fármacos

La startup, que utiliza inteligencia artificial para explotar el valor de los datos clínicos, quiere adentrarse en el espacio de la I+D de medicamentos y en el ámbito regulatorio.

Conexo Ventures, Knuru Capital y Aldea Ventures entran como nuevos accionistas

Jorge Tello, Ignacio H. Medrano y Alberto Giménez, cofundadores de Savana.
Jorge Tello, Ignacio H. Medrano y Alberto Giménez, cofundadores de Savana.

Savana, la startup española que permite explotar con inteligencia artificial la información con valor clínico de las historias médicas, ha cerrado una ronda de financiación de 25 millones de dólares (23 millones de euros). La operación ha incorporado a la compañía nuevos accionistas como Conexo Ventures (parte de GED Capital), Knuru Capital y Aldea Ventures, y ha contado con la participación de inversores ya presentes como Seaya Ventures y Cathay Innovation.

La empresa, creada en 2014 y con presencia en 16 países de América y Europa Occidental, cuenta con una tecnología propia capaz de extraer información desestructurada de las historias clínicas de manera automática y anonimizada. Según explican, lo normal cuando una persona va al médico es que le den un informe escrito con palabras humanas: “Paciente con carcinoma de colon metastásico que no ha respondido al tratamiento administrado”, pero reutilizar esa información requiere ejércitos de personas leyendo esos informes y rellenando bases de datos que después puedan ser analizadas estadísticamente, como se hace para cualquier estudio en Medicina. Un proceso manual, que Savana consiguió automatizar.

“Después de siete años podemos decir que hemos inventado una nueva forma de hacer investigación clínica; básicamente hemos creado el concepto de generación de evidencia a través de la inteligencia artificial aplicada a la información clínica real”, cuenta Jorge Tello, CEO y cofundador de la compañía, que resalta que la industria farmacéutica se está orientando cada vez más hacia la Real World Evidence (evidencia científica generada a partir de datos de la práctica clínica habitual fuera del contexto de los estudios controlados) como complemento de los ensayos clínicos.

Tello explica que al aprovechar las bases de datos existentes que se rellenan de forma rutinaria en los hospitales, los investigadores son capaces de aumentar la eficiencia de los medicamentos dirigiéndolos mejor a los pacientes, encontrar biomarcadores, acelerar el acceso de fármacos al mercado, probar sus hipótesis y reutilizar moléculas.

La tecnología de Savana ha automatizado la creación de esas bases de datos, ahorrando todo ese tedioso proceso humano de recogida de información, y su principal línea de negocio hoy es la realización de estudios de investigación, promovidos tanto desde el ámbito privado (industria farmacéutica, biotecnológica y fabricantes de dispositivos médicos) como público (Comisión Europea, Fondo de Investigaciones Sanitarias), muchos de ellos apuntando a la generación de modelos predictivos en diferentes patologías.

“Hemos conseguido que procesos que tardaban años ahora tarden meses. Y esa es nuestra principal línea de negocio en la actualidad”, añade Tello. Entre los clientes de Savana están 22 de las 50 principales farmacéuticas del mundo (no pueden revelar sus nombres por confidencialidad), y participan en sus estudios más de 200 hospitales de 16 países (casi 60 en EE UU), a los que ha permitido extraer información de más de 2.000 millones de historias clínicas.

Atención médica predictiva

El directivo defiende que la tecnología es la vía para acelerar la investigación clínica y ayudar a combatir las enfermedades y a predecirlas. “Nuestro objetivo siempre ha sido mejorar el conocimiento médico en todo el mundo y avanzar hacia una atención médica predictiva basada en datos. Y cada línea de negocio que vamos lanzando va poniendo ladrillos en ese camino”, subraya.

La startup también licencia su tecnología a los custodios de las historias clínicas (los hospitales y servicios de salud) bajo un modelo de software como servicio (SaaS). La compañía no revela su facturación, pero sí apunta que aún están en ebitda negativo porque están continuamente invirtiendo en nuevos desarrollos tecnológicos y en internacionalización.

Tello detalla que fueron rentables por sí mismos hasta 2018. Ese año, Seaya Ventures, la gestora que pilota Beatriz González, invirtió cuatro millones en la compañía, y en julio de 2020, en plena pandemia, Savana captó otros 12,5 millones, en una operación liderada por Cathay Innovation, en la que volvió a participar Seaya Ventures y en la que entraron otros inversores como MACSF, una mutua de seguros francesa para profesionales sanitarios. Los inversores y los socios fundadores de Savana apostaron por una fase de crecimiento acelerado. La startup española consiguió recientemente la aprobación regulatoria en Francia, lo que les abre oportunidades de negocio en ese país.

A medida que el big data se convierte en una prioridad entre las instituciones de salud pública y de regulación, Savana utilizará los fondos captados para aumentar sus capacidades de análisis de datos e incluir nuevas capas de datos (genómica, datos biomoleculares e imágenes) y abordar nuevas fuentes de información (como las generadas durante los ensayos clínicos) con el fin de acelerar la puesta a disposición de los pacientes de nuevos fármacos mediante el descubrimiento de biomarcadores.

Según Tello, con los nuevos fondos intentarán llevar su metodología para la investigación clínica a todas las empresas relevantes de ciencias de la salud, y aumentar su red de investigación trabajando junto a más hospitales y cerrando asociaciones con más centros de investigación de primer nivel. “Ahora es el momento de llevar nuestras capacidades al espacio de la I+D y al ámbito regulatorio, mientras expandimos nuestros servicios a través de las geografías en las que operamos con nuevas inversiones y contrataciones”, subraya.

Savana cuenta con un equipo multidisciplinar de 100 profesionales, desde médicos hasta científicos de datos, programadores informáticos, farmacéuticos, bioestadísticos, epidemiólogos, ingenieros, etc.

La compañía está trabajando en un nuevo producto (del que no dan detalles por temas de competencia) que, asegura, acortará “de manera sustancial” los tiempos de los ensayos clínicos, lo que podría conllevar ahorros multimillonarios para la industria de la salud y beneficios para los pacientes al acortar el tiempo en el que las terapias acceden al mercado. La startup ultima un producto mínimo viable y afirma tener firmadas las primeras alianzas.

Es en éste área donde se destinará gran parte de esta nueva ronda de financiación. Hasta ahora la empresa había desarrollado su metodología en el ámbito de la investigación observacional (lo que se conoce como Fase 4), pero ahora consideran que están listos para abordar fases previas, asegurando que el resultado sea aceptado de manera ordinaria por las agencias reguladoras, o dicho de otro modo que tenga ‘nivel regulatorio’.

El CEO de Savana destaca que son una empresa médica y no una compañía de datos, y subraya que todos los usos que hacen de los datos de salud, muy sensibles, pasan por un comité de ética. “Nuestros proyectos se hacen en un marco científico, se apoyan en datos anonimizados o seudonimizados, y están sometidos a la legislación de la investigación clínica. A diferencia de muchos gigantes tecnológicos estadounidenses, nosotros no vemos el dato de salud como un dato comercial. Solo automatizamos con inteligencia artificial un proceso que se hacía manualmente, generando valor e impactando en los pacientes”.

Proyectos en marcha

Uno de los proyectos bandera de Savana en EE UU es un acuerdo alcanzado con la fundación de EPOC COPDFoundation. Este caso permite entender muy bien para qué sirve lo que hace la startup española. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, es la tercera causa de muerte en el mundo, tras la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, pero debuta con síntomas poco específicos, como fatiga, lo que hace muy difícil poder realizar las pruebas diagnósticas de EPOC a todas aquellas personas que presentan esos signos. Por ello, la startup española ha desarrollado un algoritmo predictivo que ayuda a identificar qué pacientes con dichos síntomas tienen más riesgo de estar sufriendo EPOC y así encontrar a los millones de personas que sufren la enfermedad en ese país y no están diagnosticadas.

Savana tiene otros 41 proyectos en marcha. En Reino Unido, su tercer mercado tras el español y el estadounidense, también están realizando, entre otros, un proyecto en el área de respiratorio con Breathe, un hub oficial del Reino Unido en salud respiratoria, y con el Head and Neck Cancer International Group están desarrollando dos modelos predictivos para el cáncer de cabeza y cuello. Otra reciente publicación de la compañía en el European Journal of Gastroenterology & Hepatology tiene que ver con la enfermedad de Crohn; en este caso, su algoritmo analiza miles de variables para ayudar a predecir qué desata los brotes que sufren los pacientes de esta dolencia para intentar prevenirlos.

La startup española destaca igualmente cómo un estudio de la Universidad de Oxford publicado en agosto de 2021 refrendó el estudio que Savana había publicado en octubre de 2020 en el European Respiratory Journal hecho con su tecnología y que concluyó que los corticoides comúnmente utilizados para tratar el asma, acorta el tiempo de recuperación en pacientes con Covid-19 mayores de 50 años.

Un ‘data lake’ para impulsar la investigación médica

Savana ha presentado al sector una propuesta para la creación del data lake sanitario que recoge el Proyecto Estratégico de Recuperación y Transformación Económica (PERTE) para la salud de vanguardia, el cual persigue crear un sistema de datos innovador que permita la recogida, tratamiento, análisis y explotación de los datos provenientes de distintas fuentes para mejorar la prevención, diagnóstico, tratamiento e investigación orientada a la salud. El presupuesto con el que cuentan es de 100 millones de acuerdo a la información publicada por el Gobierno.

La propuesta de la startup española persigue, en esta línea, crear un sistema interoperable de bases de datos clínicas, orientado a la investigación sanitaria. Y es que, según explican, un almacén de datos sanitario, junto con el machine learning capaz de procesar automáticamente la información contenida en las historias clínicas electrónicas de las distintas comunidades autónomas, aceleraría de manera drástica la obtención de resultados de investigación de gran impacto con el consiguiente beneficio para la salud de las personas, sin poner en riesgo la seguridad de los datos y con pleno respeto por la privacidad de los pacientes.

La iniciativa de Savana ha recibido ya el apoyo de sociedades científicas y asociaciones que representan a más de 40.000 médicos y más de 600.000 pacientes de todo el país. Entre ellas están la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), la de Medicina Interna (SEMI) o la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). También han recibido muestras de interés por parte de consultoras y proveedores tecnológicos. “Realmente estamos ante una propuesta del sector sanitario, que puede contribuir a convertir a España en una potencia en investigación sanitaria, lo que permitiría retener talento científico, crear empleo y generar un impacto directo en la calidad asistencial de los pacientes”, dice Tello.

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