La volatilidad seguirá alta

Crecimiento defensivo

La volatilidad seguirá alta

La guerra en Ucrania continúa, aunque los avances en las negociaciones proporcionan cierta esperanza de resolución diplomática. Mientras, la cautela de los inversores se ha estado reflejando en las valoraciones en renta variable, donde la relación precio/beneficios esperados ha mostrado la rapidez de la liquidación desde finales de febrero, superada solo por el brote Covid en marzo de 2020 y la crisis financiera de 2008.

De hecho, la incertidumbre del conflicto en Ucrania y consecuencias del aumento de la inflación para los bancos centrales implica que la volatilidad seguirá alta. El IPC de EE. UU. ha llegado en febrero al 7,9 % anual, su nivel más alto en cuatro décadas. Su IPC promedio puede ser 6,5 % este año y el de consumo personal básico 4,6 %. En este estado de cosas esperamos que la Reserva Federal, tras haber aumentado tipos de interés un 0,25 % en su reunión de política monetaria del 16 de marzo, insista en abordar el problema de la inflación gradualmente, pues el mayor riesgo es una excesiva línea dura que lleve a que la economía a crecer por debajo de su potencial en 2023. Por su parte el BCE parece estar poniendo más énfasis en el alza de la inflación que una posible desaceleración económica y ha dejado abierta la posibilidad de finalizar sus compras de activos el tercer trimestre, a lo que seguiría una posible subida de tipos de interés.

Crecimiento defensivo

En la Euro Zona, especialmente expuesta al aumento de precios de la energía por el conflicto, hemos reducido la previsión de crecimiento al 4,1 % este año (desde 4,5 %) y de inflación al 4,9 % (desde 4,5 %), con riesgos al alza. Además, hemos pasado a neutral la posición en renta variable de la Euro Zona. Pero algunas acciones y sectores muy defensivos, víctimas de una venta masiva indiscriminada tras el inicio del conflicto, pueden beneficiarse de que los inversores hagan evaluaciones más frías. Hay que tener en cuenta que la industria alemana repuntó en enero y que la decisión de Alemania de aumentar el gasto en defensa, significa que las empresas europeas de defensa entran en el foco. Por nuestra parte, el deseo de concentrarnos en crecimiento defensivo justifica nuestro interés en el sector de salud, además de renta variable suiza, que hemos pasado a sobre ponderar.

Materias primas y transición energética

El caso es que la invasión rusa de Ucrania ha aumentado las tensiones en un mercado de materias primas que ya estaba ajustado. Rusia ha bloqueado algunas exportaciones, entre ellas las de paladio, lo que puede agravar las presiones de precios. En respuesta, EE. UU. ha prohibido importaciones de petróleo, gas y carbón de Rusia (con plazo de liquidación para contratos existentes) y Reino Unido eliminará gradualmente las importaciones de petróleo ruso hasta finales de 2022. La UE, por su parte, se ha comprometido a reducir en dos tercios las importaciones de gas ruso el próximo año, despertando esperanzas de nuevos estímulos fiscales y posible mutualización de deuda. De manera que en la cumbre de la UE en Versalles los líderes han avanzado nuevas inversiones para desarrollar fuentes de energía europeas.

Así que nos gustan las inversiones en materias primas y centradas en la transición energética. Estimamos, probable que la crisis energética afecte progresivamente a la actividad económica y que la demanda de petróleo se reduzca a lo largo del año. De manera que nuestra previsión es que se situé en 95 dólares/barril para finales de año.

Preferencia por renta variable de mercados desarrollados

Los altos precios del petróleo ayudan a monedas relacionadas con materias primas como la corona noruega y dólar canadiense. Pero la volatilidad en torno al euro seguirá alta hasta que haya más claridad sobre los suministros de energía y avance en las conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia.

En cuanto a China, la Asamblea Popular Nacional ha establecido un objetivo de crecimiento del 5,5% en 2022 (en comparación con nuestro pronóstico de 4,5%) y de inflación general alrededor de 3% (en comparación con nuestro pronóstico de 2%). Su objetivo de déficit fiscal es 2,8%, frente a 3,2% de 2021. De momento la inflación china ha sido sorprendente a la baja, abriendo camino a mayor flexibilización monetaria los próximos meses. El estímulo está ayudando a impulsar el crédito, aunque el consumo interno sigue lento y el sector inmobiliario ha mejorado poco.

En conjunto tenemos preferencia por renta variable de mercados desarrollados frente a emergentes.

Aumento de la volatilidad como oportunidad

La incertidumbre geopolítica y riesgos estanflacionarios pueden producir una mayor ampliación de los diferenciales de rentabilidad a vencimiento de la deuda empresarial respecto a bonos del Estado e infra ponderamos deuda de alta rentabilidad en EUR, aunque nos mantenemos neutrales en deuda de alta rentabilidad de EE. UU..

En cualquier caso, seguimos viendo el aumento de la volatilidad como una oportunidad que puede favorecer ciertas estrategias hedge funds, incluidas las macroeconómicas. La dispersión de las rentabilidades abre posibilidades para estrategias ligadas a eventos empresariales y de cobertura en renta variable. Además, pueden surgir oportunidades en estrategias de crédito en dificultades. A ello se añade que mantenemos interés por determinados gestores de inversiones alternativas con sede en Asia.

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