Las opciones de Renault en Rusia están entre lo malo y lo peor

Es el mayor fabricante y vendedor de coches del país, y tiene entre sus socios a un estrecho aliado de Putin

Línea de montaje de la fábrica de Lada en Izhevsk (Rusia).
Línea de montaje de la fábrica de Lada en Izhevsk (Rusia). reuters

Renault espera lo mejor en Rusia. Jean-Dominique Senard, presidente del fabricante de automóviles francés, dijo la semana pasada que la guerra en Ucrania no amenazaría la recuperación de la empresa. Los inversores, que han hecho desaparecer el 40% del precio de sus acciones en menos de un mes, parecen no estar de acuerdo.

 Renault es el mayor fabricante y vendedor de coches en Rusia, con cerca del 30% del mercado. Posee dos tercios de Avtovaz, el fabricante de los coches Lada, y opera sus dos plantas. La empresa también fabrica coches con sus propias marcas en una fábrica de Moscú.

Sin embargo, la pérdida de 4.000 millones de euros de valor de mercado puede parecer una reacción exagerada. Avtovaz solo aportó el 6% de los 46.000 millones de euros de ingresos del grupo el año pasado, y está valorada en 3.000 millones de euros en el balance de Renault.

Pero Renault no tiene buenas opciones en Rusia. La empresa cerró sus operaciones allí tras la invasión de Ucrania por parte del presidente Vladímir Putin el mes pasado. Los camiones que transportan cruciales semiconductores no pudieron llegar a las fábricas. Las plantas de Avtovaz, que utilizan menos componentes importados, podrían reabrir esta semana.

Con 40.000 empleados, en su mayoría rusos, Renault no puede cerrar la tienda e irse. Además, el Gobierno ruso amenaza con tomar el control de las empresas con más de un 25% de propiedad de “extranjeros de Estados no amigos” si amenazan con cerrar sus operaciones locales.

La empresa francesa está familiarizada con el enfoque de Putin sobre las nacionalizaciones. Después de que Avtovaz se convirtiera en el objetivo de brutales guerras entre bandas armadas, el Gobierno tomó en la práctica el control a mediados de la década de 2000 enviando cientos de policías armados a una junta de accionistas.

Renault compró Avtovaz en 2008, después de que Rostec, una de las principales empresas de defensa, recibiera el encargo de sanearla. Esta alianza ha agravado el dolor de cabeza de los franceses. Rostec, que conserva un tercio de las acciones, está dirigida por Sergey Chemezov, un estrecho aliado de Putin sancionado por los Gobiernos occidentales. Rostec es también el accionista mayoritario de Novikombank, uno de los siete bancos excluidos de la red de pagos internacionales Swift a principios de este mes.

Algunos periódicos nacionalistas rusos han cuestionado que se permita a Renault, que es propiedad del Estado francés en un 15%, operar en el país. En el resto del mundo, la marca de la empresa podría verse afectada por su asociación con los militares rusos. Una mala situación que pronto podría volverse más fea.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías