Infraestructuras

Moody’s empieza a confiar en el saneamiento de OHLA y mejora su ‘rating’ a 'B3'

La agencia aprecia el recorte de deuda, el margen de ebitda en construcción o los altos niveles de contratación

El presidente de OHLA, Luis Amodio, y el CEO José Antonio Fernández Gallar.
El presidente de OHLA, Luis Amodio, y el CEO José Antonio Fernández Gallar.

El examen de calidad crediticia que Moody’s ha realizado sobre el grupo de infraestructuras OHLA se ha saldado con una mejora de la calificación de riesgo, que sube de una 'Caa1’ impuesta en julio del año pasado a ‘B3’. La empresa pasa de una nota de baja solvencia sobre su deuda, con peligro muy alto de impago, a una nueva posición en la que aún se califica a la deuda de especulativa, pero con menor riesgo para los acreedores.

De forma simultánea, la única agencia que analiza en estos momentos a OHLA ha elevado dos escalones la calificación sobre las remesas de bonos por 487 millones, mejorando de ‘Caa2’ a ‘B3’. Moody’s dice haber tenido en cuenta la amortización total del crédito de 140 millones avalado por el ICO, que fue clasificado por delante de los bonos en prioridad de pago; la reducción de deuda por más de 100 millones como hecho posterior al cierre de 2021, y la promesa de la compañía de insistir en la vía del recorte gracias a cobros pendientes por desinversiones.

Entre 2021 y el primer trimestre de 2022 la rebaja del endeudamiento es de 275 millones. Un menor apalancamiento también dependerá de un alza del ebitda en 2022 y un mayor margen bruto de explotación. El ratio de deuda frente al ebitda era de diez veces en 2020 y bajó a 5,5 veces a 31 de diciembre.

La contratación de obras OHLA supero los 3.700 millones de euros el año pasado (un 33,9% más, lo que representa récord de contratación de los últimos cinco años) y la dirección se ha comprometido con una cifra superior a los 3.500 millones en este 2022, “lo que brinda cierta visibilidad sobre los ingresos de 2022 y 2023”, afirma en su informe la analista de Moody´s, Elvira Nurgalieva. Sobre OHLA cuelga ahora una perspectiva positiva para los próximos 12 a 18 meses por el saneamiento de la estructura de capital y sus tendencias operativas.

La renovada credibilidad de esta referencia cotizada de la construcción se impone a efectos negativos como el entorno económico mundial, la guerra en Europa o la tensión inflacionista. Ahora, dice Moody’s, la firma que dirige José Antonio Fernández Gallar deberá demostrar que su rentabilidad es sostenible para seguir mejorando su calificación.

OHLA consiguió en 2021 un margen de ebitda en su actividad de construcción del 4,5%, frente al 2,7% logrado en 2020, al tiempo que colocó la cartera de contratos en 5.800 millones (22 meses de actividad en construcción). Moody’s sigue especialmente atenta a los flujos de caja (200 millones  en 2021) y a una liquidez que a 31 de diciembre era de 841 millones.

Nueva carta de presentación ante los inversores

Después de cinco años de pérdidas, OHLA ha vuelto a beneficios el año pasado y la expectativa es mantener los números negros en el presente ejercicio. Su ebitda, de 91 millones, aumentó un 35% y marca el mejor registro desde 2016.

La intención es dejar la deuda bruta en el entorno de los 350 millones (el endeudamiento financiero bruto fue de 523,5 millones en 2021), nominada en bonos con vencimientos en 2025 y 2026. La mejora del rating es clave para volver a refinanciar y evitar subidas de intereses fijadas a partir del 15 de septiembre de 2023. Los títulos de deuda pagan un interés del 5,1% anual, a lo que se suma un 1,5% anual en interés payment in kind (PIK). Este último escalará al 4,65% dentro de un año y medio y, una vez capitalizado, se añade al principal pendiente de la deuda en bonos.

Otro objetivo para OHLA es la liberación de garantías dinerarias por 140 millones impuestas en el verano de 2019 y que sostienen una línea de avales de 314 millones aportada por sus bancos de cabecera: Santander, Bankia, CaixaBank, Sabadell, Crédit Agricole y Société Générale.

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