La invasión de Ucrania, en Foro Futuro: “Hay que evitar que la inflación se convierta en persistente”

La guerra pone en tela de juicio la estrategia económica y energética llevada a cabo en Europa

El encuentro de este jueves Foro Futuro, el observatorio de investigación económica organizado por Cinco Días con el respaldo de Grupo Santander, trata sobre el cambio de escenario económico con la guerra de Ucrania. El conflicto y el impacto de éste sobre el mercado de materias primas, en un contexto de inflación alta, marca la agenda económica en este 2022, año en que debía consolidarse la recuperación posterior a la pandemia.

El Foro, que  ha arrancado a las 9:00 horas, cuenta con la presencia de José García Montalvo, catedrático de Economía de la UPF y Profesor de Investigación de Barcelona School of Economics y del IVIE. Santiago Carbó, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Granada y director de Estudios Financieros de Funcas. Fernando Fernández, profesor de Economía del IE University. Francisco Pérez, profesor emérito de Análisis Económico de la Universitat de València y director de Investigación del IVIE. Alicia García Herrero, economista jefe para Asia Pacífico en Natixis profesora en la Universidad de Ciencias y Tecnologia de Hong Kong e investigadora Senior del think tank Bruegel. Está moderado por José Antonio Vega, director de Cinco Días.

La entrada de las tropas rusa en Ucrania puede suponer un antes y un después en la economía globalizada, si bien toda va a depender de la duración que alcance en el tiempo el conflicto. Lo que si puede afirmarse en estos momentos es que esta crisis bélica ha servido para agigantar, si cabe, los problemas de inflación, deuda y crecimiento que venían padeciendo las economías europeas por efecto de la pandemia generada por el Covid-19. Esta es la idea que puede extraerse del encuentro de Foro Futuro, el observatorio de tendencias económicas organizado por CincoDías y el grupo Santander, sobre El cambio de escenario en la economía española, europea y mundial, celebrado de forma telemática.

 Según Fernando Fernández, profesor de Economía del IE University, el escenario más probable que se cierne a nivel global es que la guerra en Ucrania sea larga y cruenta provocando un aislamiento sin precedentes de Rusia, lo que provocaría la ruptura de la economía global. Así considera que para Rusia generaría un quiebra, al tratarse de una crisis de libro que provocaría el hundimiento de la totalidad de las variables económicas. Considera que la guerra durará todo el tiempo que necesite Vladimir Putin, sin olvidar la defensa numantina ucraniana.

Las consecuencias para la economía global serán claras “menos crecimiento y más inflación”, en un contexto en que la deflación es algo del pasado. Otro de los sectores que se verá más afectado, es el energético.

Y es que los efectos han sido patentes en la evolución de los precios de la energía, el petróleo y las materias primas a lo largo de estos días pasados ,que están “desorbitados”. Así Fernández reconoce el papel que ostenta Rusia como país determinante en la creación de la energía, como gran exportador de petróleo y gas a nivel mundial.

Pero si esto era poco Ucrania es también un gran exportador a escala mundial de materias primas, exportando junto a Rusia el 32% de las demandas mundiales de trigo. En su opinión, a nivel de España contamos con el “grave problema de las presiones inflacionistas” y especialmente sus efectos por la vía de los salarios, por lo que sería deseable una contención de los mismos si no queremos que los precios se conviertan en algo consolidado.

Por su parte Alicia García Herrero, economista jefe para Asia Pacífico en Natixis y profesora en la Universidad de Ciencias y Tecnología de Hong Kong e investigadora Senior del think tank Bruegel, la actual crisis rusoucraniana no comenzó el 24 de febrero pasado, con los primeroa ataques de las tropas rusas, sino en 2014, con la toma de Crimea. En ese año también se llevó a cabo el acercamiento de China, que desde entonces ha sido decisivo retroalimentándose mediante acuerdos energéticos y transferencias tecnológicas de carácter militar, de la que China carecía en aquel momento.

Para Alicia García ahora la incognita reside en si las sanciones impuestas a Rusia “van a ser efectivas para evitar no solo el conflicto, sino el cambio de orden global”, que subyace detrás de la estrategia llevada a cabo por Vladimir Putin. A corto plazo vamos a ver como actúan, pero lo fundamental “es que estas sanciones sean creíbles para que el impacto sea elevado”, aunque señala que surge una nueva incógnita que es el papel que desempeñará China en el conflicto. “A no ser que China se ensucie las manos, es difícil que la economía rusa no se desplome”.

José García Montalvo, catedrático de Economía de la UPF y Profesor de Investigación de Barcelona School of Economics y del IVIE, puso sobre la mesa del debate, que sucederá a partir de ahora con la política monetaria, qué hará la FED norteamericana, si se producirán las subidas previstas anunciadas o serán menos. En su opinión la FED tiene pocas salidas que no sean una subida de los tipos. En cuanto al BCE, la preocupación que manifiesta por la reciente evolución de los precios tiene que materializarse de alguna manera.

En cuanto al impacto de las sanciones acordadas por la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, principalmente, ha dejado maniatado al banco central ruso, que si bien ha ido incrementando sus depósitos en divisas, han perdido considerablemente mucho de su valor, por lo que una venta teóríca tendría que realizarla a pérdida. Así señala que en estos momentos, Rusía “depende de la venta de petróleo y gas”, dándose la paradoja de que Alemania, por un lado está financiando armamento a Ucrania, mientras que por otro está realizando importantes compras de gas ruso.

Santiago Carbó, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Granada y director de Estudios Financieros de Funcas, se mostró algo más optimista al considerar que la guerra en Ucrania será corta en el tiempo. Señala que la economía ”se ha sabido adaptar a entornos de estrés” en estos años pasados y un claro ejemplo es el periodo de pandemia. Cuando parecía que esta situación tocaba a su fin, inmediatamente llega este shock, por lo que queda por ver como la economía se readaptará a esta nueva situación.

Considera que “la economía está más preparada para readaptarse” y el conjunto de medidas han sido bastante oportunas. A nivel de España resulta altamente preocupante el elevado nivel de deuda y la evolución de los precios, por lo que ahora hay que “confiar en que no se produzca otro brote del virus”, lo que podría añadir y agrandar los problemas.

Francisco Pérez, profesor emérito de Análisis Económico de la Universitat de Valencia, se preguntaba sobre el papel que tendría que desempeñar Europa en un futuro inmediato si el escenario que subyace de la guerra es de un cambio delorden global. En su opinión la guerra va a ser corta porque considera que las sanciones impoestas a Rusia tendrán sus efectos. Si se analiza la estrategia llevada a cabo por Moscú a lo largo de los últimos años, se pone de manifiesto como “Rusia lleva tiempo queriendo ser autónomo”, aunque pese a que cuenta con un importante número de divisas, tienen relativamente poco peso en los mercados occidentales.

Bajo este condicionante la economía rusa sigue dependiendo en gran medida de sus ventas de gas y petróleo. Desde su punto de vista y pese al fuerte empuje de los precios y la fuerte reducción del crecimiento no puede decirse que estemos aún en estanflación, “para que lleguemos a esta situación se debería producir una caída más intensa del crecimiento económico”. En lo que si incide este experto es en la necesidad de realizar un pacto de rentas con el propósito de evitar los nocivos efectos de segunda ronda, que consolidarían en el tiempo este importante descontrol de los precios.

 

Ya es el momento para que el BCE suba los tipos

El perfil que ofrece en estos momentos la invasión de Ucrania por parte de Rusia, es de la tormenta perfecta para fortalecer la crisis económica en la Unión Europea. Al descontrol de los precios y el deterioro del crecimiento, se unen los elevados ratios de deuda pública, que no hacen más que ensombrecer el futuro económico del Viejo Continente.

Bajo este panorama estos expertos señalaron que también era el momento de aplicar la política monetaria. Pero aquí es donde saltó la duda, ya que no resulta nada fácil definir cuál es la política monetaria más adecuada para el conjunto de la economía de la UE en estos momentos de fuerte incertidumbre. Lo cierto es que el Banco Central Europeo (BCE) anda muy preocupado por la evolución de los precios, pero también lo está por la falta de liquidez y el parón del crecimiento, al que se une el conflicto bélico en Ucrania.

En Estados Unidos, la Reserva Federal tampoco lo tiene más fácil, por lo que tanto uno como otro deberán utilizar el bisturí de las subidas de tipos de interés de manera quirúrgica.

Así García Montalvo señala que la FED en lugar de las 5 o 7 subidas de tipos que se esperan podrían ser menos.

Otro caso bien distinto es el del BCE. Fernando Fernández considera que no hay que cometer los errores de los años 70, cuando se antepusieron decisiones políticas en lugar de las económicas. “El BCE no debe condicionar su política a la política europea y no tiene más remedio que reconocer que se cumple el escenario para una subida de los tipos de interés y endurecer su política monetaria”. Así añade que el nuevo bono europeo es un error, “la deuda no puede ser infinita”. Por lo que otro debate que surge de aquí sería el de la eficiencia del gasto público. Hay que gastar con eficiencia y destinar este gasto en las verdaderas necesidades.

Por su parte, Alicia García expresaba que el BCE tiene aún espacio para no subir los tipos, pero “Europa no puede seguir con tipos negativos”, y un claro ejemplo de lo que nos puede pasar está en Japón.

“Si el BCE da una señal, no se va a cargar la economía europea”, pero lo cierto es que según explica el banco central “tiene que hacer lo que dijo que iba a hacer” y las actuales condiciones de los precios así lo sugieren. Francisco Pérez también era de la opinión de que la autoridad monetaria “tiene que dejar claro que sube tipos cuando es necesario” y ahora es el momento para evitar cuanto antes una espiral inflacionista limitando a los actores económicos.

Ayer mismo, el BCE mantuvo sus tipos invariables y revisó al alza sus previsiones de inflación para este año en el 5,1%. La guerra de Rusia y Ucrania tendrá un impacto en los precios a través de la energía y las materias primas que cada vez presentan precios mayores.

Reorientar el destino de los fondos europeos

Difícil pero posible. Otro de los temas clave que se abordó en esta jornada de Foro Futuro, es si la situación actual podría tener algún tipo de repercusión en el destino de los fondos Next Generation. La idea generalizada es que va a ser complicado modificar un acuerdo sellado como el de su distribución, pero habrá que pensar en una reorientación hacia los países afectados por la entrada de refugiados. Alguno de los expertos se refirió a una cierta pérdida de eficiencia por el cambio de escenario. García Montalvo citó, en concreto, los fondos destinados a la rehabilitación que pueden resultar ineficaces si tenemos en cuenta el importante incremento de los materiales que se emplean para esta actividad. Francisco Pérez reconoce que las necesidades ahora son muy diferentes, por lo que aunque reconoce la dificultad, no sería mala idea una reorientación de los destinos, en este momento que puede decirse que las partidas que ahora se han puesto en marcha están a medio gas.

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