Occidente tiene cierto margen para endurecer las sanciones a Rusia

Tras un invierno suave, las reservas de gas están en niveles medios, así que puede permitirse un corte importante durante un mes

Construcción del gasoducto Nord Stream 2, cerca de Kingisepp, Leningrado (Rusia).
Construcción del gasoducto Nord Stream 2, cerca de Kingisepp, Leningrado (Rusia). reuters

E E UU y Europa tienen opciones ante la invasión, con el riesgo de que el Kremlin responda con la energía. Las acciones de Sberbank y VTB cayeron a la mitad ayer. Y es que una autoridad de EE UU dijo esta semana que los bancos respaldados por el Estado ruso podrían ser objeto de nuevas sanciones. Lo más probable es que Washington rompa sus relaciones con los bancos corresponsales en occidente. Perder el acceso a la financiación internacional afectaría a los ingresos y la rentabilidad. Sberbank intentó tranquilizar a sus clientes ayer, pero ya ha perdido dos tercios de su valor de mercado a finales de 2021, 100.000 millones de dólares.

Poner en la lista negra a los oligarcas es otro paso lógico. Impedir que las contrapartes los toquen sin arriesgarse a recibir sanciones sería además una forma de presionar a Putin, que los utiliza para financiar proyectos nacionales.

La cuestión crítica es cómo coexistirá esto con la dependencia de Europa para el 30% de sus suministros de gas. EE UU ha dejado claro que las sanciones no pondrán en peligro la energía. Pero no está claro cómo será eso en la práctica. Incluso si se puede gestionar, occidente sigue teniendo un problema. Sin duda, a Moscú le molesta la decisión de Alemania de parar Nord Stream 2. El miércoles, Washington incluyó la firma que construye el gasoducto en su lista negra de sanciones más duras. Si se añaden las medidas contra bancos y ricos, Putin podría contraatacar cortando parte de los 150.000 millones de metros cúbicos de gas que pueden llegar a Europa. Es poco probable que cierre los grifos del todo, dada la importancia de las exportaciones para su economía. Pero la caída del 40% de Gazprom y la subida del 30% del gas en Europa sugieren que el mercado se está tomando en serio la amenaza.

El único consuelo para occidente es que un invierno relativamente suave –casi acabado– significa que las reservas de gas en Europa están en niveles medios. Si se añaden los cargamentos de GNL, podría soportar un corte importante durante un mes. Reponerlas de cara al próximo invierno mantendrá los precios altos, pero a corto plazo, la UE tiene margen para ponerse dura.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías