El blindaje de Toyota sufre algunas abolladuras inoportunas

Finalmente, le ha afectado la crisis de chips, y sigue rezagado en eléctricos

Akio Toyoda, jefe de Toyota, en el Salón del Motor de Tokio, el 14 de enero pasado.
Akio Toyoda, jefe de Toyota, en el Salón del Motor de Tokio, el 14 de enero pasado. reuters

Akio Toyoda tiene una conducción complicada por delante. Hasta ahora, Toyota era uno de los pocos fabricantes de automóviles que se había mantenido inmune a la crisis de suministro de chips, gracias a una inteligente acumulación de existencias. La escasez, sin embargo, ha durado lo suficiente como para hacer mella en su blindaje.

El miércoles, Toyota reveló que reduciría la producción del año hasta finales de marzo en casi un 6%, hasta los 8,5 millones de vehículos. Al tiempo, dio a conocer una caída de más de un quinto de los beneficios principales interanuales en su tercer trimestre, ya que los ingresos cayeron un 4,5% y los costes solo la mitad, un recordatorio de lo precarios que son los beneficios en una industria intensiva en capital. Es peor que la caída del 17% de los beneficios de Honda.

Aun así, sus 6.000 millones de euros de ingresos operativos equivalen a un margen del 10%, mejor que el de la mayoría de sus rivales tradicionales de combustión. Si se suman los beneficios financieros y los ingresos por inversiones de capital, se supera el resultado de GM en este periodo. Tras la caída de casi un 30% de Ford en Bolsa en las últimas semanas, Toyota también ha recuperado, a casi 11 veces los beneficios estimados para este año natural, la mejor valoración del paquete, excluyendo Tesla y otros especialistas en eléctricos.

Ahí es donde su acero empieza a parecer menos robusto. Toyota está rezagado en coches de batería, en favor de los híbridos. En diciembre se comprometió a inyectar 31.000 millones de euros en propulsión eléctrica para el final de la década.

También está previsto que crezca más despacio que sus rivales más cercanos: calculamos que sus ingresos entre 2021 y 2024 crecerán a una tasa anual compuesta de algo menos del 8%. No está mal, pero Nissan podría crecer a un ritmo del 9%, y Ford y GM podrían alcanzar los dos dígitos. Si Toyota no puede ponerse al día con la suficiente rapidez en eléctricos, esa diferencia podría aumentar a partir de entonces. Tiene que conducir con fuerza si la empresa quiere recuperar el ritmo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías