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Capital riesgo

Carlyle financia con 1.200 millones la compra de Altadia

Negocia un préstamo a siete años con ocho bancos

Álvaro Bayón

Carlyle acude al mercado para financiar la compra de la azulejera Altadia, la antigua Esmalglass. El fondo ha lanzado al mercado un préstamo por 1.200 millones con un vencimiento a siete años.

El fondo ha conformado ya el ejército de bancos de inversión que ha lanzado la operación. Morgan Stanley y Credit Suisse pilotan la operación. Bank of America, BNP Paribas, Citi, Goldman Sachs, Mizhuo y Santander completan la nómina de entidades que toman parte en la operación.

El crédito se estructura como un TLB, que los bancos ofrecen a inversores institucionales y hedge funds. Estos podrán remitir sus muestras de interés hasta el próximo día 17 de febrero.

Carlyle se alzó como ganador en la puja por Altadia, la antigua Esmalglass, que estaba en manos de Lone Star. Y se impuso, con una oferta de entorno a los 2.000 millones de euros, a las pujas de CVC, Apollo, Cinven y Platinum.

El fondo busca financiación del mercado con un doble objetivo. El primero, financiar casi la totalidad del precio de la operación. El segundo, renegociar el actual pasivo de la compañía, que ascendía a 400 millones de euros.

Lone Star adquirió la compañía valenciana en 2017 de manos del grupo árabe Investcorp por unos 600 millones. Fusionó esta compañía, que ya englobaba otras empresas del sector como Itaca y Fritta y que había adquirido previamente Investcorp, con la división cerámica de Ferro, que Lone Star adquirió después, en 2019. Y sumó también una pléyade de empresas de tamaño más pequeño: Quimicer, Endeka Ceramics, Vetricramici, SPC Color, Gardenia Química, Zircosil y Oximet.

Según su página web, la compañía, con sede en Villareal (Castellón de la Plana), cuenta con una plantilla de 3.600 trabajadores. Está presente en 19 países y tiene 32 plantas productivas. Su facturación ronda los 800 millones de euros, contando todas las empresas que integra.

Rating

Las agencias de rating han dejado la calificación de la firma en el bono basura. Moodys le ha dado un B2 y S&P, un B, cinco escalones por debajo del grado de inversión.

Moodys alerta del alto endeudamiento, que ronda las 6,2 veces ebitda, si bien espera que se reduzca hasta las 6 veces en los próximos 18 meses una vez se afloren las sinergias de la compra de Rocher, así como pondera que los flujos de caja de la compañía mitigan su riesgo. La compaía cuenta con una caja por 50 millones y cuenta con líneas de liquidez por 175 millones que vencen en 2028.

Por otra parte, la agencia de calificación considera que las principales ventajas de la operación son su fuerte posición en el mercado, su buena rentabilidad, con un margen de ebitda del 20%, su capacidad para generar caja y la experiencia del equipo directivo. La agencia apunta que puede rebajar el rating de la compañía en caso de que su endeudamiento permanezca por encima de las 6 veces ebitda y el margen también cae. Y contempla un alza de la nota, que ve como improbable en los próximos años, con en endeudamiento por debajo de las 5 veces y un margen por encima del 15%.

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Sobre la firma

Álvaro Bayón
Redactor de la sección de empresas especializado en operaciones corporativas, banca de inversión y capital riesgo. Graduado en Estudios Hispánicos por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Periodismo UAM-El País, ha desarrollado toda su carrera en Cinco Días, donde trabaja desde 2016.

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