Transporte

El precio de la luz amenaza la viabilidad del transporte de carga por ferrocarril

Las operadoras piden 100 millones en ayudas directas para capear el alza del coste energético

Operación de carga de un tren de mercancías.
Operación de carga de un tren de mercancías.

El estratégico sector del transporte de mercancías por ferrocarril atraviesa uno de sus momentos más críticos por el encarecimiento de la electricidad y la imposibilidad que tienen las operadoras de acudir al mercado a negociar precios. La agonía es generalizada entre empresas privadas y también alcanza a Renfe Mercancías.

La Asociación de Empresas Ferroviarias Privadas (AEFP) ha intensificado la comunicación con el Ministerio de Transportes en busca de ayudas directas. Ya no bastan los ecoincentivos por 20 millones anuales (un céntimo de euro por kilómetro) con que el Gobierno pretendía impulsar el uso de la tracción eléctrica. Ahora se demanda una inyección de 100 millones en este 2022 para evitar la desaparición de servicios.

Las operadoras han recogido apoyos en industrias como la química o la automoción, donde el tren alcanza un 30% de cuota frente a la carretera, y defienden que la ayuda demandada tiene encaje tanto en los citados ecoincentivos, que esperan un aorden ministerial para ser activados, como en la remesa de 9.000 millones en fondos europeos que va a llegar al ferrocarril.

Las locomotoras diésel vuelven a ganar presencia en un país con el 60% de las máquinas ya eléctricas

La AEFP agrupa a Logitren, Continetal Rail, Captrain, Medway, Acciona, Ferrovial, Azvi, LCR, Tramesa, Transitia, Takargo y Raxellrail y Grupo Suardiaz. Los costes eléctricos sobre las ventas eran de una media del 15% antes de que se instalara la espiral alcista, alcanzando en el cuarto trimestre de 2021 el 34%. Fuentes empresariales remarcan la imposibilidad de trasladar estos costes a los clientes debido a la presión en precios del transporte por carretera.

Con un 60% del parque de locomotoras basado en la tracción eléctrica, las compañías vuelven a mirar hacia el diésel como remedio para subsistir. Este combustible también toca picos históricos, pero está alrededor de un 15% por debajo del coste eléctrico para las empresas ferroviarias.

En el sector se espera ahora con desconfianza el Plan Mercancías 2030 que ultima Transportes como uno de los pilares de su estrategia de sostenibilidad. El objetivo es más que doblar la cuota modal del ferrocarril de carga hasta alcanzar el 10%. También se ve inabordable el reto de la sostenibilidad ambiental ante la barrera económica que desaconseja el uso de las locomotoras eléctricas.

La semana pasada la propia Renfe Mercancías justificó un cambio en sus tarifas, pasando a cobrar contenedores que viajan vacíos como cargados, por el aumento de sus propios costes eléctricos.

Menos tensión por Europa

La subida de la luz para el ferrocarril en los principales países europeos apenas ha supuesto dos puntos sobre las ventas, pasando de un 11,2% a un 13,5%. Influyen la capacidad de negociación de las operadoras con las eléctricas y las ayudas públicas. En España es Adif la que adjudica cada año el suministro y fija una previsión de precios en la declaración de red. En los últimos meses la estimación se ha visto totalmente desbordada.

El sector lleva dos meses comunicando una situación de práctico colapso al Ministerio que lidera Raquel Sánchez, en cuyo equipo se manifiesta que se debe movilizar a distintos ministerios para encontrar una solución.

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