Deutsche Bank reaviva la guerra por las fallidas inversiones en derivados de Palladium

La hotelera demandó a la entidad bancaria por hacerle perder 500 millones de euros. Esta le acusa de “ir por libre” al gestionar su cartera financiera.

Abel Matutes Juan, fundador de Palladium Hotel Group, y Abel Matutes Prats, presidente del grupo.
Abel Matutes Juan, fundador de Palladium Hotel Group, y Abel Matutes Prats, presidente del grupo.

La demanda que Palladium Hotel Group, el holding hotelero de la familia Matutes, interpuso en octubre contra Deutsche Bank, uno de sus asesores financieros, por hacerles perder 500 millones de euros por inversiones peligrosas en derivados, promete nuevos episodios. En su respuesta a la citada demanda, a la que ha tenido acceso Bloomberg, la entidad financiera esquiva cualquier responsabilidad y carga contra la entidad hotelera por “ir por libre” en lo que se refería a sus inversiones en productos financieros sofisticados.

En el documento, la entidad bancaria detalla que hubo dos encuentros con la compañía hotelera en mayo de 2018 en Londres e Ibiza y que en ellos estuvieron presentes hasta siete asesores de Deutsche Bank, entre ellos Amadeo Ferri-Ricci, al que la hotelera reconoce como su interlocutor en la entidad financiera, aunque también confiesa que tuvo tratos con otros empleados, que no logra identificar. Uno de ellos, apellidado Tinker, siempre según los abogados de Deutsche Bank, asegura que alertó a Palladium del riesgo que corrían con sus productos financieros ante el desplome del euro frente al dólar, aunque la hotelera le aseguró que confíaba en que la divisa europea recuperaría terreno a finales de 2018.

Los derivados se contratan con el tipo de cambio o de interés de la fecha en la que se firma el contrato, pero se liquidan con el tipo a fecha de vencimiento, con lo que una oscilación al alza o a la baja de los tipos de cambio o de interés puede generar abultadas ganancias o pérdidas. En sus alegaciones, Deutsche Bank asegura que sus advertencias en ese ejercicio se volvieron realidad. El euro tocó máximos el 1 de febrero de 2018, con un cambio de 1,250 dólares por unidad, y posteriormente se desplomó hasta los 1,14 dólares, lo que supuso una pérdida del 9% en el ejercicio.

La entidad financiera calcula que esa “apuesta arriesgada” le hizo perder 334 millones a Palladium al cierre de 2018. “Palladium causó o contribuyó a esas pérdidas por desantender sus asuntos particulares, incluyendo sus decisiones de inversión y la incapacidad para entender los términos de las transacciones. Deustche Bank expresaba sus opiniones siempre que se las requerían y Palladium hacía caso omiso”, recalcan los abogados.

En el otro lado, la hotelera defiende que Amadeo Ferri-Ricci, contratado en 2010 por la entidad alemana para llevar las riendas de la compañía en el sur de Europa, se comprometió por escrito a cuidar esas inversiones, algo que según la firma no hizo y por lo que reclama la devolución de los 500 millones pérdidos. El directivo de la entidad bancaria rechazó, según comentaron sus abogados a Bloomberg, las acusaciones incluidas en la demanda de Palladium, negó que hubiera estado involucrado en ninguna venta infravalorada y también desmintió que estuviera siendo sometido a ninguna investigación interna en el banco.

En las cuentas de Palladium de 2018, la empresa que las auditó (Moya Auditoria) constató que la sociedad “utiliza instrumentos financieros derivados de tipos de interés y de tipos de cambio con fines especulativos”.

El antecedente de García Carrión con cuatro bancos

La operativa con derivados financieros, que las empresas con una alta exposición internacional contratan para minimizar los riesgos cambiarios, también enfrentó a la compañía bodeguera García Carrión con los cuatro bancos que contrató a tal efecto.

Esta demandó a Goldman Sachs, Bankia, BNP y la propia Deutsche Bank por efectuar operaciones sin su autorización y que, a su juicio, eran ajenas a la actividad de la sociedad, provocando pérdidas millonarias. La compañía ha llegado a acuerdos extrajudiciales con Goldman Sachs, como adelantó este diario el 29 de diciembre pasado, con Bankia y con Deutsche, que le acabó abonando cerca de 10 millones. Aún mantiene la demanda contra BNP en los juzgados de instrucción de Madrid.

 

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