Una comisión de control plural para el Plan de Recuperación

El Gobierno tiene en su mano acabar con la campaña preventiva que le ha lanzado el PP, le basta con meter al Parlamento en la gobernanza de los fondos europeos

El PP ha decidido embarrar el territorio del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno financiado con 140.000 millones de la Unión Europea, la mitad de ellos a fondo perdido. Utilizando la duda razonable sobre actuaciones del Gobierno en casos como el salvamento de la compañía aérea Plus Ultra, el partido que lidera la oposición ha lanzado una campaña preventiva con afirmaciones gruesas y ningún dato contra la gestión de estos fondos por parte del Gobierno. Sin embargo, el ejecutivo que Pedro Sánchez y su equipo no aciertan a responder con contundencia.

Las miserias partidistas vieron en la lluvia de millones venidos desde Europa la clave de bóveda de sus expectativas políticas. Para el PSOE era el salvoconducto a otra legislatura, lo que, en sentido contrario, equivalía a cuatro años más de oposición para los de Pablo Casado. Estos fondos siguen siendo la gran oportunidad de transformación del país, su planificación y gestión requiere de la participación del Estado y de las comunidades autónomas, por lo tanto de la cooperación de administraciones gestionadas por toda la pléyade de partidos, los grandes, los nacionalistas (PNV), los independentistas (ERC) y los regionalistas (PRC de Revilla).

Pero, lamentablemente, España no es Alemania, donde los dos grandes partidos no solo son capaces de pactar una norma, sino que incluso han gobernado varias legislaturas en coalición. Allí, la visión estratégica de país está por encima de cualquier consideración táctica. Aquí impera el cortoplacismo.

El Gobierno se equivocó desde el principio sacando la gestión de los fondos europeos del esquema histórico de las ayudas recibidas desde Bruselas, para trasladarlo a las oficinas del Palacio de la Moncloa, dependiendo de Iván Redondo. Esa fue una malísima señal, que apuntaba a un enfoque más marketiniano y cosmético que eficiente de los fondos. Cayó Redondo y quizás sea el momento de pasar del power point a los hechos.

El riesgo real del Plan de Recuperación es más la inacción que la corrupción, como quiere dar a entender el PP, cuando ha pretendido construir una ligazón entre el manejo de los ERE de Andalucía, la condena electoral del PSOE en la región, y los fondos europeos. Como ha puesto de manifiesto esta misma semana Carlos Tavares, consejero delegado de Stellantis, uno de los mayores fabricantes de coches del mundo a Carlos Segovia en El Mundo.

Stellantis ha decidido instalar una “megafactoría de baterías eléctricas en Francia, otra en Alemania y estamos negociando con el gobierno italiano”. ¿Y en España? “Tal vez, pero España no es uno de los países que se han movido rápidamente. Pero por el momento, el Gobierno español no se ha puesto en contacto no nosotros ni mucho menos”.

Pedro Sánchez puede tomarse estas declaraciones como una forma de presión por parte de Stellantis para que le meta en sus planes industriales, que algo de eso puede haber, pero lo cierto es que España es el segundo fabricante de coches de Europa, solo detrás de Alemania, y ninguna de las marcas de vehículos tiene su centro de decisión en este país. Por tanto, hay que estar muy atentos a lo que dicen estos grandes empleadores y es de esperar que la ministra de Industria haya llamado ya a Tavares.

Este ejemplo pone de manifiesto que hay riesgo evidente en que la gestión de los fondos europeos sea lenta, incluso de que se pierdan parte de los mismos, y las argumentaciones dadas por Manuel de la Rocha, secretario general de Asuntos Económicos de la Presidencia del Gobierno y director del Plan de Recuperación, para contrarrestar al PP no son muy tranquilizadoras. Decir que España es el primero en recibir los fondos, que el nivel de adjudicación de fondos es altísimo y que no ha habido discrecionalidad está bien, pero suena a declaraciones obvias. Sólo faltaba que el director del plan dijera que se ha hecho poco y en función del carnet del partido en la boca.

Si de verdad el Gobierno quiere convencer, debe empezar a hacer un ejercicio de transparencia rotundo, que es lo mínimo que se puede esperar. En la misma web del plan (planderecuperacion.gob.es) debería haber una pestaña en la que se informe con detalle del volumen de ayudas adjudicadas y a quienes, de manera que pueda ser sometida al escrutinio de los medios de comunicación y de los partidos políticos, de la sociedad en general.

La gobernanza del Plan de Recuperación viene definida en el Real Decreto-Ley 36/2020 de 30 de diciembre de 2020. En él se establecen una serie de comisiones, comités, unidades de seguimiento y autoridades responsables integradas única y exclusivamente por miembros y departamentos del Gobierno, lo que tiene lógica ya que es su responsabilidad. La fiscalización de su actuación, que se establece en el artículo 21, recae, como siempre, en la Intervención General de la Administración del Estado, que son funcionarios de carrera no militantes de las formaciones de Gobierno. Y la rendición de cuentas (artículo 22) se establece que se haga trimestralmente ante la Comisión Mixta para la Unión Europea de las Cortes Generales.

El Gobierno señala que “se han previsto los estándares más elevados en cuanto al control de la gestión financiera y el rigor en la administración de los recursos. La finalidad principal del control será la fiabilidad de los hitos y objetivos, así como prevenir y, en su caso, poner de manifiesto y corregir las irregularidades relativas al fraude, la corrupción, el conflicto de intereses o la doble financiación”.

Si lo tienen tan claro y ordenado, el Gobierno no debería tener ningún problema para crear una comisión de control del Plan de Recuperación en el que participen los grupos parlamentarios al igual que en el resto de comisiones. Ahí podría compartir la información con transparencia y haría que las demás fuerzas políticas se sientan partícipes de un plan de Estado, como tanto gusta decir a Pedro Sánchez. Donde hay luz no sale moho. Hágase la luz.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información y Profesor de la Universidad Complutense