Fink (BlackRock): “Defendemos la inversión sostenible como capitalistas, no como ecologistas”

El jefe de la mayor gestora del mundo sigue apostando por el enfoque ESG

Larry Fink, presidente ejecutivo de BlackRock.
Larry Fink, presidente ejecutivo de BlackRock.

Larry Fink, consejero delegado de BlackRock, la mayor gestora de fondos del mundo, ha advertido en una carta que las compañías se quedarán atrás si no adoptan prácticas empresariales sostenibles, contraatacando a los críticos que consideran este enfoque una moda política.

"El capitalismo participativo no tiene que ver con la política", escribió Fink en su carta anual a los consejeros delegados de las grandes compañías del mundo. "No es una agenda social o ideológica. No es 'woke", asegura, en referencia a la palabra que se utiliza en Reino Unido y Estados Unidos para criticar a quienes supuestamente están demasiado comprometidos en señalar las desigualdades y los privilegios.

Justo este año BlackRock ha superado los 10 billones de dólares en activos gestionando. El ejercicio ha estado marcado por la inversión sostenible. La cartera de la gestora ya incluye 509.000 millones de dólares en activos sostenibles, más del doble que hace un año.

A medida que BlackRock ha ido creciendo, Fink se ha vuelto cada vez más franco en relación a la inversión sostenible, atrayendo críticas de todos los rincones. En la derecha política, algunos estados de EE UU han declarado que no harán nada para evitar las inversiones en petróleo y gas.

En la izquierda, los progresistas se quejan de que BlackRock y otros no están utilizando su influencia financiera para hacer más para combatir el cambio climático.

En la carta de este año, publicada en el sitio web de la firma a última hora lunes en Nueva York, Fink defendió su enfoque. "Nos centramos en sostenibilidad no porque seamos ecologistas, sino porque somos capitalistas y tenemos unos deberes fiduiciarios con nuestros clientes".

Fink, de 69 años, dijo que las empresas que no se aparten del uso de combustibles fósiles corren el riesgo de quedarse atrás, ya que miles de millones de dólares fluyen hacia tecnologías para luchar contra el cambio climático.

"Todas las empresas y todos los sectores se verán transformados por la transición a un mundo con cero emisiones", escribió. "Los próximos 1.000 compañías pioneras no serán motores de búsqueda o empresas de redes sociales, serán innovadores sostenibles y escalables, empresas emergentes que ayudarán al mundo a descarbonizarse".

En cuanto a las empresas de petróleo y gas, Fink aconsejó a los líderes empresariales que trabajen con los grandes emisores para desarrollar nuevas tecnologías. "Desinvertir en sectores enteros -o simplemente sacar a las empresas contaminantes de Bolsa no conseguirá que el mundo llegue a las emisiones cero", dijo.

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