Del pintalabios a las bombas de baño, la cosmética acentúa el foco en el bienestar

La demanda de productos naturales y sostenibles crece exponencialmente

Del pintalabios a las bombas de baño, la cosmética acentúa el foco en el bienestar
GETTY IMAGES

Los pintalabios siempre habían funcionado como un rescate durante las crisis económicas. Un pequeño lujo asequible que sube el ánimo en contextos difíciles. Pero llegó el coronavirus y, con él, las mascarillas. Los labios permanecían tapados durante gran parte de los escasos eventos sociales y el sector sufrió un golpe importante. En general, el Covid impacto negativamente en toda la industria cosmética: después de cinco años de crecimiento consecutivo, en 2020 se experimentó una bajada en todas las dimensiones de consumo del sector, registrando una caída del 10% alineada con la caída histórica del 11% del PIB, según datos de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa).

Con el tiempo, sin embargo, el sector se ha dado la vuelta y los productos enfocados al bienestar han cobrado más protagonismo. “Nuestro sistema nervioso se manifiesta en la piel. Es un órgano muy extenso. Nuestra salud mental se ve reflejada en ella, y viceversa. Hay una relación muy estrecha entre nuestro estado emocional, nuestro sistema nervioso y la piel”, comenta la farmacéutica de Promofarma Mar Santamaría, quien reconoce que la preocupación por el cuidado de la piel aumentó durante los meses de pandemia.

Así lo han visto también en Lush, donde las bombas de baño siempre han sido uno de sus productos estrella, pero el coronavirus ha disparado su demanda. “Ahora, el cliente da más importancia a la desconexión y a liberar tensiones. El momento del baño es una oportunidad estupenda para cuidar del cuerpo y de la mente”, expone la portavoz de la compañía en España, Gloria Pavía. De hecho, los últimos lanzamientos de la marca han llegado acompañados de una lista de reproducción en Spotify especialmente creada para la ocasión. “Queríamos asegurarnos de que todos tomamos un merecido descanso durante estos tiempos difíciles”, justifica el cofundador de Lush Jack Constantine.

Asimismo, se han incrementado las ventas de los productos que contienen ingredientes relajantes. “La lavanda ayuda a conciliar el sueño y a descansar mejor, algo que se ha valorado mucho en una época marcada por el estrés y la incertidumbre”, explica Pavía. De hecho, uno de sus productos más demandados ha sido un espray de esta planta para la almohada que ayuda a dormir mejor.

Los consumidores se han amparado en la cosmética como un refugio personal en un contexto incierto. Es la visión de Ignacio Trincado, director general de Coty Iberia: “Hemos visto que se ha usado la belleza para escapar y combatir la ansiedad; hemos observado que las fragancias se utilizan para mejorar el estado de ánimo, como mood-booster, y el maquillaje como medio de expresión creativa”. De hecho, a pesar del batacazo inicial, esta categoría se ha recuperado durante la segunda mitad de 2021, según la consultora Nielsen y la propia compañía. Por su parte, Stanpa confía en cerrar el año con un crecimiento del 7% respecto a 2020 y destaca especialmente el área de perfumería, con una subida del 60% respecto al año anterior y del 10,3% en comparación a 2019.

El cuidado de la piel ha sido otro de los segmentos que ha impulsado la recuperación, con un incremento del 7,7% en el primer trimestre de 2021 en comparación al mismo periodo del año anterior, según la asociación. Este dato es el resultado de cómo las medidas para la contención del coronavirus, como el confinamiento o las mascarillas, han afectado negativamente a la piel, explica Santamaría.

La experta advierte un aumento del interés en este tipo de productos especialmente a partir de septiembre de 2021, cuando la mayoría de las empresas reincorporaron a sus equipos y se fue recuperando paulatinamente la normalidad. “Ha sido como el renacer de nuestra piel, después de una época de restricciones; la piel está fatigada, no nos vemos bien y queremos mejorar nuestro aspecto”, prosigue. En esta línea, detecta un aumento del 100% en la búsqueda de productos con retinol, un 70% en el caso de artículos para controlar el acné y un 100% para la dermatitis.

Asimismo, Santamaría alerta sobre cómo la falta de exposición a los rayos solares debido a los confinamientos ha acrecentado el déficit de vitamina D que ya se arrastraba antes de la pandemia. “Incide en el funcionamiento de todo el organismo. No hace falta que estemos expuestos mucho tiempo, pero sí unos 10 minutos”, desarrolla. Entre las consecuencias positivas del encierro, sin embargo, destaca que bajaran los niveles de contaminación y, con ello, su impacto negativo en la piel de las personas.

Pero uno de los grandes cambios que ha acelerado la pandemia es la búsqueda de productos más naturales y sostenibles. La cosmética no iba a ser menos. “Los consumidores están más centrados que nunca en los productos limpios y sostenibles”, asegura Trincado. Los datos le dan la razón. Este segmentó alcanzó los 400 millones de dólares (350 millones de euros) en Estados Unidos en 2020, un 8,1% más que el año anterior, mientras que la cosmética general creció un 2%, según datos de Nielsen. La consultora también observa un auge de los productos cruelty free (+27,4%), veganos (+33,3%) y biodegradables (22,2%).

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