Las tendencias de la inversión en 2022 con el giro monetario

Tendrán preferencia los valores cíclicos y con poder de fijación de precios

Por segundo año consecutivo, en 2021 la renta fija registró un decepcionante desempeño en los mercados financieros, mientras que la variable tuvo una notable revalorización en el mundo, aunque manifestada de una forma muy asimétrica. Si la deuda soberana y corporativa registró una evolución mejorable fue por el fuerte rebote de la inflación y los inevitables anuncios preventivos de los bancos centrales para endurecer la política monetaria que la corrigiese. Pero la renta variable presentó avances muy elevados en los mercados norteamericanos y europeos, con excepciones preocupantes como la de España, pero retrocedió en China, como consecuencia de decisiones gubernamentales que afectaron al grado de apertura del mercado para las grandes plataformas tecnológicas, así como por la irrupción de los problemas financieros de algunas grandes corporaciones como Evergrande. ¿Se prolongarán estas tendencias en 2022, o habrá llegado el momento de los valores cíclicos?

Aunque lo parezca, no hay frontera alguna entre un ejercicio y el siguiente y, por tanto, lo más lógico es que, mientras no cambien las circunstancias, el comportamiento de la inversión se mantenga en 2022. La amenaza de la pandemia no ha desaparecido, y nadie puede aventurar que la fuerte presión que está ejerciendo el Covid ahora desaparecerá en primavera y no regresará nunca. Por tanto, la actividad no recuperará la plenitud con facilidad, y cada día que pasa hay más convencidos de que la crisis energética se prolongará y de su mano la inflación, lo que deteriorará la capacidad de consumo de los hogares en toda Europa. Si a ello agregamos un endurecimiento de la financiación de las empresas y los hogares, por mucha resistencia a ello que exprese el BCE, los motores de la recuperación perderán fuelle.

En tales circunstancias, las expectativas de la inversión deberán ajustarse a un criterio más selectivo que nunca, en el que deberán primar las empresas cíclicas por el retraso que acumulan sus valoraciones, así como las tendencias que hasta ahora han mostrado crecimiento intenso. La tecnología, las farmas, la logística y las empresas industriales acapararán el favor de los expertos gestores de los fondos. Y el criterio geográfico volverá a tener su importancia, aunque las economías emergentes podrían experimentar contracciones de sus divisas con la repatriación de los flujos financieros norteamericanos y europeos generada por las subidas de la remuneración del dinero.

Las empresas que puedan llevar a precios finales la presión de los costes, aquellas que trabajen en situación oligopolística y con grandes barreras de entrada, tendrán también una oportunidad de mantener los niveles de ingresos en sus cuentas y el favor de los inversores.