Europa se echa la soga al cuello en materia de energía

El retraso en la autorización del gasoducto Nord Stream 2 por parte de Alemania perjudica a los consumidores

Logo de Nord Stream 2 en una tubería situada en una planta de ChelPipe en Chelyabinsk (Rusia).
Logo de Nord Stream 2 en una tubería situada en una planta de ChelPipe en Chelyabinsk (Rusia). reuters

Alemania acaba de dar un tirón adicional a la soga energética que rodea el cuello de la UEa. El regulador energético de Berlín, BNetzA, dijo el jueves que el gasoducto Nord Stream 2, que va de Rusia a sus costas a través del mar Báltico, no recibirá luz verde hasta la segunda mitad de 2022. Es probable que el retraso perjudique más a los ciudadanos europeos que al Kremlin.

BNetzA señaló que la operadora de Nord Stream 2, Gazprom, había iniciado el proceso de creación de una filial en Alemania, tal como exige la legislación del país.

El proceso, que debía durar hasta el 8 de enero, se detuvo en noviembre a la espera de la creación de la filial.

Una vez la BNetzA tome una decisión, se remitirá a la UE, que dispondrá de otros dos meses para revisarla, un periodo que puede ampliarse otros dos meses si es necesario. Nord Stream 2 dice que ha empezado a crear la filial para cumplir con todas las normas y reglamentos.

En un mundo ideal, los 1.230 kilómetros de Nord Stream 2 no existirían. El gasoducto, de 10.000 millones de euros, suministrará a Europa 55.000 millones de metros cúbicos de gas natural, que emite dióxido de carbono, al año, en un momento en el que el bloque pretende reducir sus emisiones en un 55% para 2030.

El desvío de gas a través del Báltico puede hacer que Ucrania, históricamente protegida como principal ruta de tránsito, sea aún más vulnerable a una invasión rusa. Y las cifras parecen respaldar que se siga igual. En 2020, Rusia exportó 175 bcm a Europa. En teoría, 146 bcm pueden llegar a través de Ucrania, mientras que las tuberías a través de Bielorrusia y Turquía pueden transportar otros 70 bcm.

En el mundo real, los yacimientos de gas de Siberia occidental y los gasoductos que alimentan la ruta central de Ucrania se están agotando o desmantelando, según el Oxford Institute For Energy Studies. Según el acuerdo de tránsito de Ucrania con Rusia en 2019, solo pasarán por el país 40 bcm al año hasta 2024. Puede que el presidente ruso Vladímir Putin retenga intencionadamente suministros adicionales, pero es Europa la que siente el déficit.

El gas que se entregará en el principal centro de precios de Europa, TTF (situado en Países Bajos), en el primer trimestre de 2022 cuesta 130 euros por megavatio-hora, ocho veces más que hace un año. Los precios de la electricidad en Alemania para la misma fecha son cuatro veces superiores a los de agosto. Si este invierno es especialmente frío y el gas natural licuado sigue dirigiéndose a Asia, los precios podrían subir aún más.

La paralización del gasoducto no es un gran problema para Gazprom. Gran parte de sus contratos, valorados en 93.000 millones, se fijan con meses de antelación, así que no empezará a beneficiarse plenamente de los altos precios hasta la primera mitad de 2022.

Los perdedores serán los consumidores europeos, que pagarán facturas más altas durante más tiempo. Los analistas de JP Morgan consideran que si BNetzA permite que el gas empiece a circular por Nord Stream 2 mientras se certifica el gasoducto, los precios podrían caer un 40%-50%. Si Europa va a aprobar el proyecto de todos modos, más vale que lo haga cuanto antes.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías